Vuelvo a la gestión de la electricidad, uno de los principales gastos de los operadores ferroviarios de alta velocidad. El gestor de infraestructuras Adif ha puesto a disposición de Renfe, Iryo y Ouigo un nuevo sistema de contabilización del consumo energético, que se basa en estimaciones que se facilitarán para cada tren y en datos reales de tráfico. Este avance, reclamado por los operadores desde el inicio de la liberalización del transporte de pasajeros, entre 2019 y 2020, ha supuesto la instalación de equipos de medición del consumo a bordo de los trenes. Sigue leyendo.
Los operadores comienzan a incorporar el sistema de facturación con medición integrada, dejando atrás la factura basada en estimaciones y aplicando medidas de eficiencia en una partida que representa el 15 % de los costes operativos.
Noticia de MRSS-S
Vuelvo a abordar la gestión de uno de los principales costes para los operadores ferroviarios de alta velocidad: la electricidad. El gestor de infraestructuras Adif ha puesto a disposición de Renfe, Iryo y Ouigo un nuevo sistema de contabilización del consumo energético, que se basa en estimaciones que se ofrecerán para cada tren y en datos reales de tráfico. Desde el inicio de la liberalización del transporte de pasajeros, los operadores han exigido que este aumento se aplicara entre 2019 y 2020, lo que ha requerido la instalación de equipos de control del consumo a bordo de los trenes. Los más proactivos con este cambio son, por el momento, los nuevos operadores, que son también los que más reclamaron la reforma. Según la información de la que dispone Adif y a la que ha tenido acceso este periódico, Iryo ya cuenta con el contador en 19 de sus 20 trenes, Ouigo lo ha instalado en 12 de sus máquinas (cuenta con 16 convoyes) y Renfe lo tiene en una unidad de tracción (opera 125 trenes de alta velocidad entre AVE y Avlo). Además de pagar únicamente por lo que se consume en cada circulación, las empresas disponen ahora de un mayor margen para aplicar medidas de eficiencia en sus flotas, al contar con un cálculo preciso por trayecto. Para estas empresas supone un respiro en un ejercicio que ya se complicó en enero con el siniestro de Adamuz (Córdoba). Adif ha extendido este modo de facturación a toda la red de interés general, incentivando a los operadores con una bonificación del 5 % sobre sus costes energéticos por la instalación de estos equipos de medición a bordo y por su integración en el sistema de facturación. La reducción afecta a los cargos por energía y a los de acceso a las redes de transporte y distribución (ATR), en comparación con las tarifas aplicadas a los trenes que aún no se han incorporado al sistema. Los tres operadores han participado en las pruebas de conexión y comunicación entre los trenes y los equipos de Adif sobre el terreno. También ha sido necesario examinar la fiabilidad de las mediciones que se transfieren al sistema de facturación. El coste energético no se cobra a las empresas a través de las tarifas que aplica Adif por el uso de la infraestructura, sino por el concepto de servicio adicional de tracción, tal y como se refleja en la Declaración de Red y que cuenta con su propio régimen económico. En una situación típica, la energía de tracción de los trenes representa entre el 12 % y el 15 % de los costes de explotación, una cifra que, por ejemplo, se disparó en 2022 como consecuencia de la inflación provocada por la invasión rusa de Ucrania. Adif, por su parte, es uno de los mayores demandantes de energía de alta tensión del país. Su último contrato de suministro, firmado en noviembre con Iberdrola (que ha sustituido a Endesa), ascendió a 1. 685 mil millones de euros y se extiende hasta 2030. De esta cifra, 1 614 millones corresponden a la energía de tracción ferroviaria. Entre las novedades que este contrato de energía renovable ha aportado a las redes convencionales y de alta velocidad,
