La Seguridad Social acaba de publicar una resolución con la lista de aprobados en su proceso de promoción al Cuerpo Directivo de la Agencia: solo 27 empleados han superado la prueba para ocupar uno de los casi 1 000 puestos internos de promoción convocados (927 puestos generales y 68 para personas con discapacidad). De este modo, el porcentaje de plazas cubiertas ha sido de solo el 2, 7 %, y todas las plazas de promoción han quedado vacantes, una cifra excepcionalmente baja.
La UGT reclama un cambio en el modelo de oposición para quienes ya trabajan en el organismo
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La Seguridad Social acaba de publicar una resolución con la lista de aprobados para su proceso de promoción al Cuerpo Directivo de la Agencia: solo 27 empleados han superado la prueba para ocupar una de las casi 1 000 plazas internas de promoción convocadas (927 plazas generales y 68 para personas con discapacidad). De este modo, la tasa de aprobados ha sido de solo el 2, 7 % y todas las plazas de promoción han quedado vacías, una cifra excepcionalmente baja. La Federación de Servicios Públicos (FSP) de la UGT, cuyos responsables consideran que estas tasas de aprobación son «un claro síntoma de que el sistema necesita un cambio», ha informado esta semana. «No nos explicamos lo que ha ocurrido; el año pasado ya hubo muchas vacantes, pero no fue tan desastroso», afirma el coordinador de Seguridad Social de la UGT, Pedro Carrasco, en ese mismo comunicado. En el caso de las distintas entidades gestoras y de los servicios comunes de la Seguridad Social, donde el 71 % de sus empleados tiene 50 años o más y, por lo tanto, está más cerca de la jubilación, resulta especialmente preocupante que cada año queden vacantes puestos de promoción interna. Según el estudio más reciente sobre el envejecimiento de la plantilla de la Administración del Estado en 2025, con proyecciones hasta 2035, publicado por el Ministerio de Función Pública, esta proporción de empleados de entre 50 y 59 años representa el 57 % de la plantilla de la Administración General del Estado y el 33 % del mercado laboral total de España. En opinión de la FSP-UGT, las bajas cifras de aprobados no pueden explicarse únicamente por el nivel de exigencia de las pruebas o por el esfuerzo de los aspirantes. El sindicato culpa al propio diseño del proceso selectivo, que consiste en un concurso-oposición en el que, para que se tengan en cuenta los méritos y la experiencia, hay que superar una oposición, un proceso de memorización muy similar al de quienes acceden por la vía libre para entrar en la Administración por primera vez. «Es cierto que el temario puede ser algo más reducido para la promoción interna, pero luego hay que elaborar preguntas para las que hay que conocer aspectos de las materias que se exigen en la convocatoria abierta, por lo que, en la práctica, la oposición no resulta más fácil a pesar de llevar varios años trabajando en la Seguridad Social y saber cómo se hacen las cosas», afirma Carrasco. Además, el responsable de la UGT insiste en las dificultades que tienen los empleados del organismo para prepararse para dicha prueba: «Son personas que ya trabajan sus ocho horas diarias y a las que no se les tiene en cuenta su experiencia si no superan un examen previo de memorización». Por eso, el sindicato asegura que estos procesos de selección para la promoción interna «no cumplen el objetivo para el que fueron creados, sino que están dificultando el acceso a la promoción de los profesionales con experiencia adicional
