El impulso de las exportaciones y la recuperación de la actividad industrial han permitido a China acelerar su crecimiento en el tercer trimestre de 2026, a pesar de la debilidad del consumo y la caída de la inversión. El Producto Interior Bruto (PIB) creció un 4, 5 % interanual entre julio y septiembre, lo que supone dos décimas más que en el trimestre anterior, según los datos publicados este lunes por la Oficina Nacional de Estadística (ONE). La economía china registró entre abril y junio la tasa de crecimiento más lenta desde finales de 2022, a pesar de haber crecido un 5 % interanual en los tres primeros meses del año. Sigue leyendo.
La demanda de exportaciones sostiene el crecimiento del PIB, mientras que Pekín reconoce la debilidad de la demanda interna y la inversión residencial sigue cayendo.
Fuente: MRSS-S News
El impulso de las exportaciones y la recuperación de la actividad industrial han permitido a China acelerar su crecimiento en el tercer trimestre de 2026, a pesar de la debilidad del consumo y la caída de la inversión. El producto interior bruto (PIB) creció un 4, 5 % interanual entre julio y septiembre, dos décimas más que en el trimestre anterior, según los datos publicados este lunes por la Oficina Nacional de Estadística (ONE). La economía china había registrado entre abril y junio la tasa de expansión más baja desde finales de 2022, aunque había crecido un 5 % interanual en los tres primeros meses del año.
El resultado del tercer trimestre supera ligeramente las previsiones de los analistas y sitúa el crecimiento acumulado entre enero y septiembre en el 4, 6 %, lo que mantiene al país en la senda del objetivo fijado por Pekín para todo el año: crecer «entre el 4, 5 % y el 5 %».
«El comportamiento estable de la economía en los tres primeros trimestres ha sentado una buena base para alcanzar el objetivo anual», afirmó el subdirector de la UNE, Mao Shengyong, durante la rueda de prensa en la que se han dado a conocer los datos. El responsable ha destacado la mejora de la mayoría de los indicadores de septiembre con respecto a julio y agosto, así como la reducción del lastre de sectores como el petrolero y el del carbón. No obstante, ha advertido de la volatilidad internacional y de que la demanda interna sigue siendo insuficiente.
El balance supone un respiro para las autoridades comunistas, que se han decantado por medidas específicas en lugar de un gran paquete de estímulos. La resistencia de las exportaciones, respaldada por la demanda mundial vinculada a la inteligencia artificial, les permite mantener el crecimiento al tiempo que redirigen recursos del mercado inmobiliario hacia actividades tecnológicas. Según Mao, la fabricación avanzada, la economía digital y los servicios modernos (incluidas actividades como el desarrollo de software, la investigación y los servicios financieros) contribuyeron con más del 40 % al crecimiento hasta septiembre.
La producción industrial aumentó un 5, 5 % interanual en septiembre, registrando el mayor avance en seis meses. El compromiso de Pekín con las industrias tecnológicas se refleja en la evolución de la producción industrial: entre enero y septiembre, la actividad de las empresas manufactureras de alta tecnología aumentó un 14, 3 %, frente al 5, 3 % del conjunto de la industria. La producción de baterías de iones de litio avanzó un 39, 5 % y la de robots industriales, un 29, 1 %. Estos sectores son fundamentales para la estrategia china de reducir el peso del sector de la construcción y competir en actividades de mayor valor añadido. La demanda internacional de equipos y componentes relacionados con la inteligencia artificial está impulsando esta transformación, pero también refuerza la dependencia de los mercados externos.
Las exportaciones, medidas en dólares, representaron el 36, 3 % en septiembre. El superávit comercial acumulado hasta ese mes alcanzó unos 938 000 millones de dólares (unos 836 000 millones de euros), lo que llevó al gigante asiático a superar el récord de 1, 2 mil millones del año pasado. Pero esa fortaleza también aviva las tensiones comerciales: el acuerdo alcanzado con la UE hace dos semanas para moderar los envíos de vehículos híbridos podría limitar uno de sus sectores más dinámicos.
«Si Pekín no puede generar demanda interna de forma sostenible, resulta mucho más difícil mitigar las tensiones comerciales», afirmó recientemente en una entrevista con el corresponsal Logan Wright, socio del centro de investigación Rhodium Group y especialista en el sistema financiero chino. En su intervención sobre los problemas estructurales de la economía china, el analista explicó que las restricciones financieras y fiscales dificultan la recuperación de la demanda interna y empujan a las empresas a buscar mercados en el extranjero.
Las ventas al por menor crecieron un 1, 1 % en septiembre, frente al 0, 4 % de agosto, su mejor resultado desde marzo, aunque sigue siendo débil. El desempleo urbano se redujo una décima en septiembre, hasta el 5, 2 por ciento. Sin embargo, esta mejora no disipa ninguna duda sobre la disposición de los hogares a gastar, tras años de crisis inmobiliaria que han mermado su patrimonio y favorecido el ahorro.
La inversión inmobiliaria cayó un 20, 6 % hasta septiembre, frente a un descenso del 19, 9 % hasta agosto. En las cuatro ciudades consideradas de primer nivel (Pekín, Shanghái, Cantón y Shenzhen), los precios subieron un 0, 1 % respecto a agosto en las viviendas nuevas y un 0, 2 % en las de segunda mano. Ese ligero repunte mensual sigue estando por debajo de los precios de hace un año.
El sector de los servicios muestra una mayor resistencia: sus ventas aumentaron un 5 % entre enero y septiembre, por encima del comercio de bienes, que solo creció un 1 % en el mismo periodo.
La inversión en activos fijos cayó un 7, 2 % en los primeros nueve meses, la misma caída acumulada hasta agosto. La inversión pública ha ayudado a frenar su deterioro, según ha señalado a Reuters Tianchen Xu, economista de la Economist Intelligence Unit. Sin embargo, la inversión en infraestructuras disminuyó un 4, 2 % y la inversión privada se redujo un 10, 4 % entre enero y septiembre.
Pekín ha aumentado recientemente las ayudas a los compradores de viviendas y los tipos de interés para las pequeñas empresas y los consumidores. Además, autorizó un margen de deuda local de 50 000 millones de yuanes (aproximadamente 73 300 millones de euros) y movilizó un instrumento de financiación de 8 000 millones de yuanes (aproximadamente 106 600 millones de euros) para apoyar proyectos.
Wright advierte, sin embargo, que los problemas de los sistemas financiero y fiscal dificultan que las autoridades mantengan el crecimiento mediante nuevas inversiones de recursos. Con cada ronda adicional de estímulos, afirmó, «se obtiene menos a cambio del dinero invertido».
