Fox Mulder sabía que no estamos solos. Ese póster que tenía en su despacho del FBI, con un platillo volante y la leyenda «Quiero creer», marcó la fiebre por los ovnis de los años noventa y el fenómeno de Expediente X, aunque pocos sabían que la foto de la nave era de 1975, tomada por un tal Eduard Albert Meier, también conocido como Billy, quien afirmaba haber sido contactado ya desde su infancia por extraterrestres, a los que llamaba «Pléyades» porque esa era su raza. Ahora imagina la cara escéptica de Dana Scully, arqueando ligeramente una ceja. Este cartel es el punto de partida de la divertida —y muy actual— exposición «No estamos solos», que se puede ver en Les Rencontres, el Festival de Fotografía de Arlés, que cada verano se ve completamente invadido por miles de imágenes que, más allá de museos y galerías, invaden las calles de las casas provenzales, sus pastelerías y hoteles, tiendas y palacios, así como edificios en desuso como el antiguo instituto o las librerías. La incorporación incluso del supermercado Monoprix y, sobre todo, de las numerosas iglesias desacralizadas.
«Les Rencontres», el festival de fotografía más antiguo de Europa, convierte la ciudad provenzal en una galería al aire libre durante todo el verano, con exposiciones en las calles, parques, iglesias y tiendas
Fox Mulder sabía que no estamos solos. Ese póster que tenía en su despacho del FBI, con un platillo volante y la leyenda «Quiero creer», marcó la fiebre por los ovnis de los años noventa y el fenómeno de Expediente X, aunque pocos sabían que la foto de la nave era de 1975, tomada por un tal Eduard Albert Meier, también conocido como Billy, quien afirmaba haber sido contactado ya desde su infancia por extraterrestres, a los que llamaba «Pléyades» porque esa era su raza. Ahora imagina la cara escéptica de Dana Scully, arqueando ligeramente una ceja. Este cartel es el punto de partida de la divertida —y muy actual— exposición «No estamos solos», que se puede ver en Les Rencontres, el Festival de Fotografía de Arlés, que cada verano se ve completamente invadido por miles de imágenes que, más allá de museos y galerías, invaden las calles de las casas provenzales, sus pastelerías y hoteles, tiendas y palacios, así como edificios en desuso como el antiguo instituto o las librerías. La incorporación incluso del supermercado Monoprix y, sobre todo, de las numerosas iglesias desacralizadas. Arlés es todo fotografía. Aunque algunas de ellas sean trampa, como el sofisticado (para la época) y desternillante montaje de Billy Meier, que creó decenas de fotos de ovnis y fundó la pseudosecta Comunidad de Intereses Libres para las Ciencias Fronterizas, las Ciencias Espirituales y los Estudios Ufológico (el nombre original en alemán todavía es más largo). «Mucho antes de la era de las fake news y de las imágenes generadas por inteligencia artificial (IA), la fotografía de los ovni sacudió nuestra relación con la prueba visual. Desde finales del siglo XIX, estos clichés de contornos borrosos, a menudo inquietantes, instalaron en nuestras sociedades una cultura de la duda visual, anticipando los interrogantes contemporáneas sobre la fiabilidad de las imágenes», explica el comisario Philippe Baudouin en la Croisière, un centro artístico alternativo (con su librería, bar y tarima para conciertos) que ocupa lo que antes fuera un taller mecánico del que aún se ven las vigas de metal por las que subían los coches.Imagen de Eduard Albert ‘Billy’ Meier que representa un ‘platillo de las Pléyades’ en Ober-Sädelegg (Suiza), el 8 de marzo de 1975.Las paredes desconchadas en las que se adivinan vestigios del desaparecido garaje sirven de fondo para platillos volantes, graciosos alienígenas e imágenes de archivo de centros de ufología. Entre los extraterrestres destaca el pobre Roswell, con su cabezón gris: es un poco como E.T., que se ha extraviado en la Tierra. Salvo que Roswell ha aterrizado después del apocalipsis que ha dejado a la Tierra sin mares y apenas sin terrícolas, así que se dedica a arrastrar una tabla de surf por el desierto. La serie se titula I want to believe (2020) y la firma el artista Sacha Goldberger, que ya destacó con su obra Mamika, protagonizada por su abuela -vivió hasta los 102 años- transformada en superheroína y otros personajes.No
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