Cada avance tecnológico ha dado lugar a disrupciones a las que las empresas y la sociedad han tenido que adaptarse. Sin embargo, los avances de los últimos años, como la informática, la inteligencia artificial y el uso de la nube, son más rápidos que nunca, lo que obliga a adoptar nuevas estrategias para adaptarse. Según Borja Ochoa, presidente de Telefónica España, la estrategia de las empresas tecnológicas europeas, y especialmente de las de telecomunicaciones, debe pasar por crear alianzas y contar con empresas más grandes que puedan ser más rentables e invertir más. «La consolidación es conveniente, porque creemos que es la forma en que Europa tiene que crecer en capacidades tecnológicas», afirmó Ochoa el martes en una conversación con el subdirector de economía de EL PAÍS y director de CINCO DÍAS, Ricardo de Querol, en el marco de la primera jornada de la tercera edición de «The World in Progress» (WIP), el foro internacional organizado por el grupo PRISA en Barcelona. Seguir leyendo
El presidente de la empresa aboga en el WIP por la consolidación de las empresas para acelerar las inversiones
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Todos los avances tecnológicos han supuesto cambios disruptivos a los que las empresas y la sociedad han tenido que adaptarse. Pero los avances de los últimos años, como la informática, la inteligencia artificial y el uso de la nube, son más rápidos que nunca, lo que obliga a adoptar nuevas estrategias de adaptación. Según Borja Ochoa, presidente de Telefónica España, la estrategia para las empresas tecnológicas europeas, y especialmente para las de telecomunicaciones, debe pasar por crear alianzas y contar con empresas más grandes que puedan ser más rentables e invertir más. «La consolidación es conveniente, porque creemos que es la forma en que Europa tiene que crecer en capacidades tecnológicas», afirmó Ochoa el martes en una conversación con el subdirector de economía de EL PAÍS y director de CINCO DÍAS, Ricardo de Querol, en el marco de la primera jornada de la tercera edición de «The World in Progress» (WIP), el foro internacional organizado por el grupo PRISA en Barcelona. La conversación ha girado en torno a las principales preocupaciones que existen hoy en día en torno a la tecnología: la seguridad y la soberanía. La primera, debido a los riesgos derivados del uso cada vez mayor de las tecnologías de las telecomunicaciones, que pueden ser objeto de ataques y utilizarse con fines maliciosos, como ha quedado demostrado con el ciberataque sufrido este lunes por los sistemas de refrigeración de decenas de supermercados en varios países europeos. Y la segunda preocupación, la de la soberanía, tiene que ver con la necesidad de no depender de otros países ni de tecnologías sobre las que no se tiene control, precisamente para evitar situaciones en las que una infraestructura pueda quedar a merced de una voluntad externa. En este sentido, empresas como Telefónica han evolucionado para cubrir estas lagunas. «Telefónica es un ejemplo de manual: más allá de las telecomunicaciones, hemos creado un negocio muy sólido que estamos en proceso de lanzar al mercado, una plataforma soberana que cuenta con capacidades de datos o de inteligencia artificial, aspectos muy necesarios en el mundo», afirmó Ochoa, quien ha valorado positivamente el impulso de la Comisión Europea para «movilizar las enormes inversiones que serán necesarias». «Cuando hablamos de soberanía, hablamos de cómo gestionamos los datos, cómo operamos las plataformas y qué tipo de gestión tecnológica llevamos a cabo». Ochoa ha destacado que la Comisión Europea ya elaboró en junio un anteproyecto de ley que establece qué garantías deben ofrecer las empresas para mantener la soberanía europea en materia de tecnología. Aunque solo sea un anteproyecto, ya está empezando a aplicarse en las licitaciones públicas y las administraciones están empezando a incorporar a sus normativas los requisitos que establece. Borja Ochoa (izquierda), presidente ejecutivo de Telefónica España, y Ricardo de Querol, subdirector del periódico EL PAÍS y director de Five Days, en la mesa redonda «Los retos de la tecnología». Massimiliano Minocri. El primer paso en el desarrollo de la soberanía es la regulación: establecer normas para todos. El siguiente paso es disponer de la tecnología. Por ejemplo, en la computación en la nube, según Ochoa, «la cuestión fundamental es qué nivel de control tiene la empresa sobre la gestión de los datos, cómo se gestionan y qué tecnología se utiliza». «Si lo controlas, estás mucho mejor preparado para gestionar circunstancias que, por cualquier motivo, puedan provocar una interrupción de la actividad», añadió: «Todo el enfoque de la preparación consiste en ver cómo se puede tener un mayor control sobre la propia actividad». A veces no se trata de disponer de toda la tecnología, sino de establecer alianzas que resulten beneficiosas. Telefónica, por ejemplo, tiene un acuerdo con Google para utilizar su servicio de almacenamiento en la nube, pero garantizando que es la empresa española la que tiene el control y la gestión de los datos, así como su cifrado. Telefónica ofrece servicios directamente en su propio entorno, sin alianzas externas, para empresas o administraciones que requieran un mayor nivel de seguridad y soberanía. «Existen diferentes opciones de soberanía en función de las necesidades de cada empresa», afirma Ochoa. Otra tecnología importante en este sentido es la de los satélites. Y aquí Ochoa vuelve a aplicar la misma fórmula: primero centrar la regulación para que todo vaya en la dirección correcta y, después, contar con empresas que alcancen la escala suficiente para permitir una mayor rentabilidad y, por tanto, invertir más. «La tecnología satelital ofrece mayor resiliencia, y lo hemos visto esta última semana: qué ocurre cuando hay un accidente y te quedas sin comunicaciones. La tecnología satelital te ofrece una alternativa, también para zonas despobladas donde no hay infraestructura», señaló Ochoa. «Las alianzas permiten generar escala», explicó el presidente de Telefónica España, quien ha detallado que se encuentran analizando posibles alianzas para completar la oferta. La escala es uno de los objetivos que Telefónica persigue desde hace años. «La atomización determina la capacidad de ser rentable e invertir. La consolidación es adecuada, en primer lugar a nivel nacional, siempre que tenga sentido desde el punto de vista económico, afirma Ochoa, quien también aboga por una regulación que impulse el progreso en Europa. «El sector público debe actuar como motor de este cambio». «Nuestra visión es que contar con empresas cada vez más grandes solo genera beneficios, mayor influencia y mayor capacidad de inversión», insistió. World In Progress (WIP) es un foro internacional de reflexión y debate organizado por PRISA, EL PAÍS y, como medio colaborador, la Cadena SER. Cuenta con el apoyo de la Asociación de Barcelona, la Generalitat de Cataluña, Abertis, la Fundación La Caixa, Glovo, Iberdrola, el Grupo Indra, Limak, Mango, Moeve, Sabadell, Santander, Telefónica, Veolia y Vueling.
