La primera película producida por Obama, «American Factory», se estrenó en 2019 y está disponible en Netflix. Se trata de una historia —que en su momento resultó desconcertante y que hoy nos parece menos llamativa— sobre la llegada de la inversión china a ciertas zonas desindustrializadas del Medio Oeste de Estados Unidos. Dayton (Ohio) vivía sumida en la depresión tras el cierre de la fábrica de General Motors cuando las instalaciones fueron adquiridas por un fabricante chino de parabrisas, Fuyao, que fue recibido como una tabla de salvación. El fundador de esa empresa, Cao Dewang, conocido como el «Rey del Vidrio», toma las riendas de la planta con una fortuna actual de 5. 000 millones de dólares, según Forbes. Se nos narra paso a paso, desde una cámara omnipresente, el choque cultural entre los estadounidenses y sus nuevos jefes chinos. Estos últimos están acostumbrados a la sumisión absoluta de sus empleados, que aceptan jornadas agotadoras y practican extraños ritos de adoración a la empresa. En Estados Unidos, pronto se dan cuenta de que eso no funciona así. Consideran que el personal local es impreciso y poco comprometido con la empresa, y se esfuerzan por reprimir a los sindicatos (no solo los ejecutivos chinos, sino también Bezos o Musk). El propio Cao aparece en la película sin filtros, despojado de sus empleados. El documental, según Michelle Obama, no «editorializa»: simplemente retrata lo que ocurre. No esperes que te dé una lección de moral. Seguir leyendo
La llegada del gigante asiático a las fábricas de automóviles españolas es una respuesta a factores industriales y geopolíticos. Bruselas no confía: el régimen de Pekín es un socio incómodo
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China es la ganadora del caos mundial. ¿Por qué habéis decidido invertir en España? | Opinión | Cinco DíasIr al contenido__La selección del directorOpiniónTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosLa llegada del gigante asiático a las fábricas de automóviles españolas es una respuesta a factores industriales y geopolíticos. Bruselas no confía: el régimen de Pekín es un socio incómodo Trabajadores de Ford en Almussafes (Valencia), reunidos para el anuncio de la alianza con Geely el pasado 23 de julio.Mònica TorresEn 2019 se estrenó el documental American Factory, el primero de la productora del matrimonio Obama, que puede verse en Netflix. Es un relato, que entonces era desconcertante y hoy nos lo parece menos, sobre la llegada de la inversión china a ciertas zonas desindustrializadas del Medio Oeste de EE UU. Dayton (Ohio) vivía en la depresión por el cierre de la fábrica de General Motors cuando la instalación fue adquirida por un productor chino de parabrisas, Fuyao, que fue recibido como una tabla de salvación. Toma el mando de la planta el fundador de esa compañía, Cao Dewang, llamado el Rey del Vidrio, con una fortuna actual de 5.000 millones de dólares según Forbes. Se nos cuenta paso a paso, desde una cámara omnipresente, el choque cultural entre los norteamericanos y sus nuevos jefes chinos. Estos últimos están acostumbrados a la sumisión absoluta de sus plantillas, que aceptan horarios extenuantes y practican extraños ritos de culto a la compañía. En EE UU, pronto se dan cuenta, no se funciona así. Miran al personal local como vagos con poco compromiso por la empresa, y se esmeran en reprimir el sindicalismo (eso no solo lo hacen los ejecutivos chinos, también Bezos o Musk). El propio Cao se deja grabar sin filtros en la película, despotricando de sus empleados. El documental, dijo Michele Obama, no es “editorializante”: se limita a retratar lo que pasa. No esperen sacar una moralina.¿Se queda con ganas de saber qué ha pasado después allí? Pues bien, en 2024 las instalaciones de Fuyao en Ohio fueron registradas por agentes federales en una investigación sobre explotación laboral y blanqueo de capitales; en 2025 una comisión del Congreso señaló a esta marca por prácticas contra los trabajadores y por sus vínculos con el Partido Comunista Chino; y el pasado marzo la planta sufrió un gran incendio. Pero nada frena a los Cao: la compañía ha seguido creciendo en EE UU, donde tiene ya cinco fábricas: abrió una segunda en Ohio, muy cerca de la primera, y otras tres en Illinois, Michigan y Carolina del Sur. El pasado octubre, Cao Dewang activó la sucesión en el imperio que fundó: pasó a una presidencia de honor y cedió el mando a su hijo Tso Fai. Sigue siendo el Rey del Vidrio, también en EE UU. Tráiler de ‘American Factory’ (en inglés)n»}},»video_agency»:false,»alt_image»:»Tráiler de ‘American Factory’ (en inglés)»},»url»:»
