Ganar dinero en bolsa suele ser complicado, aunque no así en los últimos tiempos. Desde hace unos años, y especialmente en los últimos meses, la tarea ha sido relativamente sencilla. Los índices de todo el planeta marcan máximo tras máximo, e incluso superan sin el menor problema niveles psicológicos como los 20 000 puntos del Ibex. Los fondos bursátiles españoles o internacionales han obtenido una rentabilidad media superior al 12 % en 2026. Ni la guerra en Irán, ni las dudas en torno a la inteligencia artificial, ni la imprevisibilidad de Donald Trump han impedido que los índices del Viejo Continente y de Wall Street —excepto el Nasdaq, afectado por la reciente corrección tecnológica— alcancen niveles nunca vistos. Contra todo pronóstico, apostar por la renta variable habría supuesto fuertes pérdidas. . Seguir leyendo
Los tipos están en máximos y superan las previsiones más optimistas. Operar en contra del mercado parece arriesgado, pero hay formas de sacar partido de una posible caída que algunos analistas se empeñan en considerar.
Canal RSS de MRSS-S News
Ganar dinero en bolsa suele ser complicado, aunque no así en los últimos tiempos. Desde hace unos años, y especialmente en los últimos meses, la tarea ha sido relativamente sencilla. Los índices de todo el planeta marcan máximo tras máximo, e incluso superan sin el menor problema niveles psicológicos como los 20 000 puntos del Ibex. Los fondos bursátiles españoles o internacionales obtienen una rentabilidad media superior al 12 % en 2026. Ni la guerra en Irán, ni las dudas en torno a la inteligencia artificial, ni la imprevisibilidad de Donald Trump han impedido que los índices del Viejo Continente y de Wall Street —excepto el Nasdaq, afectado por la reciente corrección tecnológica— alcancen niveles nunca vistos. Contra todo pronóstico, apostar por la renta variable habría supuesto fuertes pérdidas. . La gran pregunta es si estos niveles son sostenibles y si es el momento de tomar posiciones ante una posible corrección. A principios de año, las estimaciones recopiladas por Bloomberg y FactSet indicaban que el Ibex se situaría al final del ejercicio en torno a los 17 500 puntos, con una caída potencial del 1 %. La realidad ha superado, y con creces, las previsiones. El Ibex tardó 18 años en recuperar sus máximos históricos y solo unos meses en superarlos. Muchos analistas buscan argumentos para revisar sus hojas de cálculo y elevar los precios objetivo de las empresas del índice. Automáticamente, el potencial del Ibex también aumenta. Otros expertos abogan por la máxima cautela: recoger beneficios y mantener la liquidez. Y los más escépticos anticipan una corrección de la que se puede sacar partido con los instrumentos adecuados. Duncan Lamont, responsable de análisis estratégico de Schroders, señala que «en los últimos 54 años naturales, la renta variable global ha experimentado, en algún momento de cada año, una caída del 10 % o más en 31 de esos años». Los inversores «bassist» tienen un aura de misterio y maldad en la ficción. Se los imagina como personajes codiciosos y sin escrúpulos a los que no les importa pisotear y mentir para ganar dinero. Pero esta caracterización a grandes rasgos no se ajusta a la realidad. Es cierto que algunos bajistas no solo apuestan por las caídas, sino que las provocan. El terror de las empresas es Gotham City Research, que destapó el escándalo de Gowex y puso a Grifols en el punto de mira. La empresa que lleva el nombre de la ciudad de Batman ataca a las empresas sobre las que luego publica informes devastadores que provocan una avalancha de órdenes de venta. La empresa química japonesa Sumitomo Chemical y su filial Pharma, a la que acusa de inflar los beneficios, son sus últimas víctimas. Las acciones de ambas empresas se resintieron el primer día, pero luego se han recuperado y cotizan por encima del precio anterior a la publicación del informe, una vez que se ha desmentido cualquier problema. Varias fórmulas, todas ellas arriesgadas. Los pequeños inversores también pueden ganar con las caídas. El abanico de instrumentos ha crecido en los últimos años. Algunas entidades, como Bankinter, Self Bank o Degiro, permiten operar con determinadas acciones, normalmente las más líquidas, aunque la fórmula más habitual entre los particulares para posicionarse en corto es utilizar productos derivados. Entre ellos se encuentran los contratos por diferencias (CFD), las opciones (compra de opciones de venta o venta de opciones de compra bajo la supervisión del gestor de la bolsa española, BME), los warrants (similares a las opciones pero emitidos por entidades financieras, como Société Générale o BNP Paribas), o los futuros (también de BME en el caso de los valores e índices españoles). Todos ellos están disponibles en la mayoría de los intermediarios especializados, como los ya mencionados o Income 4, IG Markets o XTB, entre otros. El clásico préstamo de valores es otro método. Consiste en tomar prestadas las acciones, venderlas y volver a comprarlas más tarde con el fin de obtener beneficios anticipándose a una caída. Varias entidades financieras permiten esta práctica. Por ejemplo, 100 acciones tomadas en préstamo de Grifols y vendidas a 10 euros por acción suponen un beneficio de 100 euros si bajan a 9 euros y una pérdida de 100 euros si suben a 11 euros. El cierre de la posición se realiza mediante una compra en el mercado, lo que puede provocar repuntes repentinos (short squeeze) que causen la expulsión repentina de los inversores que apuestan por la bajada. Juan Gómez Bada, director de inversiones de Avantage Fund, desaconseja directamente los CFD, los warrants y otros derivados emitidos por instituciones financieras. «Lo más importante es no depender de una contraparte para poder aumentar o cerrar tu posición, porque, si eso ocurre, se aprovecharán de su posición en la fijación de precios», explica. El riesgo de los CFD es elevado, ya que permiten altos niveles de apalancamiento de activos. La CNMV, desde hace más de ocho años, ha decidido restringir su apalancamiento y también ha prohibido su publicidad. Las pérdidas, en casos extremos, pueden superar el importe de la inversión inicial. No en vano, el venerado Warren Buffett, uno de los mayores inversores del mundo, calificó estos derivados financieros como «armas de destrucción masiva». El ETF inverso. Araceli de Frutos, directora de la empresa nacional de asesoramiento financiero (EAFN) número 2 y asesora del fondo Alhaja Inversiones, recomienda «los fondos de inversión por las características especiales de estos instrumentos, su capacidad de transferencia, su diversificación y su diferenciación fiscal», y también evita los instrumentos derivados. Los fondos inversos (ETF) cotizan en bolsa y pueden adquirirse a través de casi cualquier banco o intermediario. En el mercado español, se puede adquirir el Amundi Ibex 35 Double Inverse Diario, que evoluciona en sentido contrario al precio del índice selectivo español y, además, duplica sus movimientos. Si el índice cae un 1 %, el fondo gana un 2 %, y viceversa: una subida del 1 % implica una caída del 2 %. En una tendencia alcista como la actual, ha perdido más del 50 % en los últimos 12 meses. Para que el inversor se haga una idea del riesgo, desde que este producto se lanzó en 2011, ha perdido un 99 %. Es decir, quien invirtió entonces 10 000 euros tiene ahora unos 100 euros. . La gama de ETF inversos que se pueden adquirir en las bolsas europeas es amplia. La gestora Xtrackers ofrece vehículos que replican, en sentido contrario, el DAX, el S&P 500, el Euro Stoxx 50, el FTSE 100 y otros. El mercado alemán es el que concentra mayor liquidez para estos productos en Europa y donde suelen encontrarse las cotizaciones más ajustadas. También hay índices estadounidenses, cotizados en Europa o en Wall Street, como el Xtrackers S&P 500 Inverse o el Xtrackers S&P 500 2x Inverse (que duplica los movimientos, al igual que el mencionado para el Ibex 35). Los grandes inversores «bajistas» en la bolsa española son fondos de cobertura más o menos famosos. Uno de ellos es AQR Capital Management. Sus activos bajo gestión ascienden a 200 000 millones de dólares (17 000 millones de euros) y está respaldado por Cliff Assess, un multimillonario que se enfrenta a lo que él denomina «blanqueo de volatilidad» de los mercados privados, que valoran sus activos con menos frecuencia que los activos cotizados, lo que da una falsa imagen de menor riesgo. Es el mayor inversor bajista de la Bolsa española, con posiciones cortas que suman hasta 600 millones de euros. Elliott Investment Management es el fondo activista de Paul Singer, el segundo con mayor exposición bajista. El tercer puesto del podio es para BlackRock. La mayor gestora del mundo, con más de 15 000 millones de dólares (unos 13 000 millones de euros) en activos, es una gran admiradora de la Bolsa de España, a la que señala como su mayor apuesta global. Aunque mantiene posiciones cortas abiertas valoradas en unos 200 millones de euros en algunos valores, como Acciona o Enagás, tales como Acciona o Enagás. El fondo que se hundió. El poder de los grandes fondos de cobertura supera con creces al de los pequeños inversores y, sin embargo, recientemente se han producido casos de graves problemas. Leopold Aschenbrenner pasará a la historia por su fondo de cobertura Situational Awareness, especializado en inteligencia artificial, que se hundió en cuestión de días a finales de julio, al combinar posiciones largas y muy apalancadas (con altas dosis de deuda) en infraestructura de IA (Nebius, SK Hynix, CoreWeave o Sansk. . . ) con posiciones cortas en empresas de software como Adobe. Ambas estrategias fallaron al mismo tiempo. Los valores de la IA se desplomaron entre un 30 % y un 80 % desde su máximo, mientras que Adobe subió. Perdió dinero por una doble apuesta. . En julio, Situational Awareness perdió casi un 70 % y, para salir del bache, tuvo que vender a la baja la mayor parte de su cartera a precios que afectaran a Citadel, curiosamente uno de los fondos de cobertura que apostaba en contra de empresas de la Bolsa española, como eDreams. Aschenbrenner escribió una carta a los inversores, adelantada por Reuters, y señaló con el dedo a los inversores bajistas (como él mismo) por agravar las pérdidas de la cartera. La carta comparaba la situación de Situational con una retirada masiva de depósitos bancarios (lo que se conoce como «corrida bancaria»), según The Wall Street Journal. Para los inversores minoristas, los riesgos de las posiciones cortas son elevados. En una tendencia alcista de cuatro años de los mercados mundiales, en la que el Ibex casi ha triplicado su cotización y el S&P 500 la ha duplicado, quedarse atrapado puede suponer prácticamente la aniquilación total de la inversión. Gómez Bada considera probable que los activos sigan subiendo y añade que, por lo tanto, es muy peligroso aprovechar las bajadas para apostar a la baja. «No suele ser una buena idea mantenerse al 100 % en liquidez o solo con posiciones cortas. La historia demuestra que resulta más rentable seguir invirtiendo durante las correcciones que mantenerse permanentemente fuera del mercado a la espera de caídas», afirma. El director de inversiones de Avantage Fund sí recomienda las posiciones cortas como cobertura, para reducir el riesgo asumido y tener la capacidad de aumentar el nivel de inversión en caso de caídas, lo cual puede hacerse combinando posiciones largas y cortas. Avantage Fund ha utilizado futuros sobre índices y bonos para cubrir parcialmente el riesgo de la cartera a lo largo de sus 12 años de historia. Alhaja Investments también aplica estrategias mediante futuros sobre acciones e índices, e incluye opciones.
