Como si de un templo con cortinas de terciopelo rosa pálido se tratara, la entrada a la exposición El culto a la belleza es de una belleza clásica. Una réplica de la Venus Esquilina (la original se encuentra en los Museos Capitolinos) y el Idolino de bronce, copia romana de la escultura griega de Policleto, reciben al visitante. Detrás, una versión a pequeña escala del hermoso Hermafrodita dormido que reposa en las salas del Louvre. Pero unos pasos más allá, aparece otro rostro canónicamente perfecto según los estándares del siglo XXI: Aitana López, la primera influencer generada íntegramente con inteligencia artificial. Aitana nos dice, mientras parece mirarnos a los ojos: «Una crema, una dieta, un filtro, una operación, o ya creamos una versión digital en Photoshop y un avatar», mientras añade que tiene el pelo rosa y unas facciones exquisitas. Pero no te engañes, la belleza siempre ha sido una performance».
Tras su éxito en Londres, la exposición ‘ El culto a la belleza ‘ llega al CCCB con más de 400 objetos que reflejan de forma crítica y divertida los cambios en los cánones de perfección en la era de la pantalla
Como si de un templo con cortinas de terciopelo rosa pálido se tratara, la entrada a la exposición El culto a la belleza es de una belleza clásica. Una réplica de la Venus Esquilina (la original se encuentra en los Museos Capitolinos) y el Idolino de bronce, copia romana de la escultura griega de Policleto, reciben al visitante. Detrás, una versión a pequeña escala del hermoso Hermafrodita dormido que reposa en las salas del Louvre. Pero unos pasos más allá, aparece otro rostro canónicamente perfecto según los estándares del siglo XXI: Aitana López, la primera influencer generada íntegramente con inteligencia artificial. Aitana nos dice, mientras parece mirarnos a los ojos: «Una crema, una dieta, un filtro, una operación, o ya creamos una versión digital en Photoshop y un avatar», mientras añade que tiene el pelo rosa y unas facciones exquisitas. Pero no te engañes, la belleza siempre ha sido una performance». . ‘Hermafrodita dormido’, una reproducción de una escultura romana del siglo II.CCCB. El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) analiza esa performance en una de sus grandes apuestas de la temporada, una exposición tan divertida (a ratos delirante) como profunda y urgente, que viene de la Wellcome Collection de Londres. «La belleza es una construcción social. Con una mirada crítica presentamos un recorrido por la historia de los ideales del cuerpo humano desde la Antigüedad hasta hoy», señala la directora del CCCB, Judit Carrera. «Dedicar una exposición a la belleza puede parecer naïf y a la vez ser un gesto profundamente revolucionario», añade.. La exposición sienta en el diván -desde una perspectiva filosófica más que psicoanalítica- a la sociedad de TikTok e Instagram, a todos nosotros, incluso a los que tratan de vivir al margen de presiones estéticas y publicitarias (¿realmente se puede?). El célebre Espejito, espejito, ¿quién es la más bella? de Blancanieves tiene aquí una respuesta irónica escrita sobre el espejo: I’ve mistaken social pressure with self expression (Confundí la presión social con la expresión de mí mismo). Es parte de una instalación multimedia, No tiene sentido ser bello si nadie es feo (2023), de la ex maquilladora Eszter Magyar, que en su proyecto Makeupbrutalism cuestiona de forma radical los estándares de belleza y la industria beauty.. Aitana, la ‘influencer’ generada por IA por la agencia The Clueless.CCCB. «Los ideales de belleza no son universales ni permanentes, pero el afán por alcanzarlos sí es una constante compartida por la humanidad. Lo que nos interesa es esa búsqueda. A lo largo de la historia los filósofos han intentado definir la belleza, los artistas aprehenderla y los científicos innovar por alcanzarla», explica la comisaria Janice Li, de la Wellcome Collection. Si en Londres la exposición ya causó sensación («a terrific show» según The Guardian: una muestra fantástica), en el CCCB se duplica su tamaño con más de 400 objetos, que van desde una galería de Barbies, portadas de Vogue, un cartel con distintos cortes de pelo masculinos de una barbería del Raval hasta corsés del siglo XIX.. El culto a la belleza tanto enfrenta un busto de Nefertiti con una virgen románica como nos pone -de nuevo- ante el espejo de unos baños de discoteca con pantallas que reproducen en bucle reels de Instagram. De la adoración a reinas y divinidades hemos pasado a la del algoritmo.
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