En los cafés que rodean el Lago de la Casa de Campo de Madrid, los domingos por la mañana se reúnen corredores y ciclistas que llenan las terrazas para reponer fuerzas después de recorrer los caminos. Cuando llega el momento de pagar, la expresión se repite: «Yo pago y tú me haces un Bizum». En los últimos años, se ha convertido en el lenguaje habitual para saldar deudas a bajo coste entre amigos y familiares, desplazando al dinero en efectivo en la vida cotidiana de millones de españoles. A partir de la tercera semana de mayo, hacer un Bizum dejará de ser sólo la forma de pagar media cena para convertirse también en un gesto en el supermercado, la farmacia o la tienda de ropa. Se trata del movimiento estratégico más ambicioso desde la creación de la propia plataforma en 2016 y llevará a Bizum a convertirse en un medio de pago total para competir con los gigantes que dominan el sector: Visa, Mastercard, Apple Pay y Google Pay. Seguir leyendo
La plataforma de pago instantáneo competirá con Visa, Mastercard, Apple y Google y acelerará la guerra bancaria para captar clientes
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En las cafeterías que rodean el Lago de la Casa de Campo de Madrid, los domingos por la mañana se reúnen corredores y ciclistas que llenan las terrazas para reponer fuerzas después de recorrer los caminos. A la hora de pagar, la expresión se repite: «Yo pago y tú me haces un Bizum». En los últimos años, se ha convertido en el lenguaje habitual para saldar deudas a bajo coste entre amigos y familiares, desplazando al dinero en efectivo en la vida cotidiana de millones de españoles. A partir de la tercera semana de mayo, hacer un Bizum dejará de ser sólo la forma de pagar media cena para convertirse también en un gesto en el supermercado, la farmacia o la tienda de ropa. Se trata del movimiento estratégico más ambicioso que Bizum ha experimentado desde la creación de la plataforma en 2016 y le permitirá convertirse en un medio de pago total para competir con los grandes del sector: Visa, Mastercard, Apple Pay y Google Pay. Cuando el banco español lanzó Bizum en 2016 -nació como un proyecto de colaboración entre las entidades financieras, que son sus propietarias- lo hizo para simplificar las transferencias entre particulares. En un primer momento, el sistema permitía enviar dinero de forma inmediata utilizando únicamente el número de teléfono, integrado en las aplicaciones del banco y sin necesidad de introducir largos códigos de cuenta, como en las transferencias tradicionales. En pocos años, Bizum se ha convertido en una herramienta masiva, con más de 31 millones de usuarios en una España de más de 49 millones de habitantes. Por dar una idea de la magnitud, sólo WhatsApp tiene más, según explica la plataforma. A las donaciones se sumaron las transferencias entre particulares y, posteriormente, los pagos en comercio electrónico en 2019. De hecho, ya se puede pagar con Bizum en más de 100, 000 tiendas online siguiendo el mismo proceso: en lugar de introducir el código de la tarjeta, basta con introducir el número de teléfono y la app del banco envía una notificación para aprobar el pago. El salto al comercio físico, en su décimo aniversario, llevará a Bizum a reforzar su presencia en los establecimientos y a consolidar su negocio una vez que ya cuenta con una base de millones de usuarios acostumbrados a ella día a día. «El objetivo de Bizum siempre ha sido convertirse en el medio de pago preferido en España. Es la culminación de un proceso en el que hemos ido lanzando y consolidando sucesivos casos de uso para satisfacer todas sus necesidades de pago», explica Martín Azcue, director de desarrollo de negocio de Bizum. La fecha de lanzamiento es la tercera semana de mayo, aunque su implantación será gradual. Cada banco decidirá cuándo activa el servicio para clientes y comercios, lo que introduce un ritmo desigual en la adopción. Sobre esta cuestión, fuentes bancarias coinciden en el calendario. A partir de entonces, la mayoría de los bancos integrarán el pago con Bizum en sus sistemas y lo desplegarán progresivamente tanto para usuarios particulares como para empresas. Según las mismas fuentes, el sistema está preparado para dar entrada a esos 31 millones de usuarios, pero prefieren no forzar para que la adopción sea más fluida y gradual. La previsión del sector es que antes del verano la mayoría de los clientes ya tengan acceso al pago presencial, aunque dependerá de cada entidad. Según las estimaciones de Bizum, a finales de año todos los usuarios podrán pagar en comercios físicos. En cualquier caso, los bancos informarán a los clientes de cuándo estarán disponibles. «El ritmo de adopción lo marcará cada entidad y dependerá de la intensidad o agresividad de cada una porque va a ser una herramienta de captación de clientes», apuntan otras fuentes. Una persona realiza un pago de Bizum en Madrid. Ricardo Rubio (Getty Images). Guerra por los pagos. El pilar económico de la operación se encuentra aquí. Hasta ahora, Bizum era gratuito para los usuarios y un foco de costes para los bancos, que han invertido millones en su creación y mantenimiento. Al entrar en el comercio físico de forma masiva, la banca empezará a rentabilizar la inversión. Pagar con Bizum seguirá siendo gratis para los clientes, pero se aplicará una pequeña tasa de descuento a los comercios, como ocurre con el pago con tarjeta, donde los bancos se quedan con una pequeña comisión por cada operación. Eso abrirá una nueva línea de ingresos para este sector. Es decir, se prevé que las tarifas sean más competitivas que las actuales. «Como en todos los casos de uso de Bizum, cada entidad decidirá las comisiones que aplicará. El objetivo es que sea una opción muy asequible y competitiva para tiendas de todo tipo y tamaño», explica Azcue. Otras fuentes financieras señalan que las tarifas variarán entre comercios y dependerán de las políticas comerciales que cada entidad quiera establecer para captar usuarios. Teniendo en cuenta que ahora Bizum generará ingresos para las firmas, y que el usuario sólo podrá tenerla activada en un banco, se abrirá una guerra por captar y fidelizar clientes. . Las grandes superficies comerciales acogen con entusiasmo el lanzamiento de Bizum en el punto de venta. «Es razonable anticipar que será competitivo frente a otros métodos de pago existentes. El principal beneficio es que elimina la fricción en el proceso de pago, lo que fomenta las ventas cerradas, y mejora la experiencia del cliente al simplificar los pagos. La experiencia en el comercio online es muy reveladora, ya que suele alcanzar una cuota de entre el 20% y el 30%, siendo el segundo medio de pago preferido», explica Yolanda Fernández, economista jefe de Anged, la patronal de las grandes empresas de distribución como El Corte Inglés, Ikea o Carrefour. Para pagar con Bizum en establecimientos físicos, la plataforma ha diseñado una doble fórmula. El usuario podrá pagar desde la aplicación móvil de su banco o a través de Bizum Pay, una nueva herramienta digital que estará disponible tanto en Android como en iOS y que funcionará como un agregador de tarjetas, como Apple Pay o Google Pay. Aunque Bizum no emitirá tarjeta, el sistema utilizará una representación gráfica en el móvil. Al acercar el teléfono al terminal (TPV) el pago se ejecutará como una transferencia inmediata. Por parte de los comercios, no será necesario cambiar de TPV, los bancos habilitarán la funcionalidad para recibir pagos en los terminales ya contratados. «Somos pioneros en ofrecer pagos en comercios físicos con NFC]la tecnología que permite la comunicación inalámbrica entre dos dispositivos con sólo acercarlos] en transferencias inmediatas. Es la primera y única solución en Europa que ofrece este tipo de pago», afirma Azcue. Esto significa que, a diferencia de las tarjetas tradicionales que tardan 24 o 48 horas en liquidarse, el comercio recibe el dinero en su cuenta al instante. Del uso al hábito. El reto para Bizum será colarse en los hábitos de pago de los clientes ya acostumbrados a utilizar la plataforma para enviar dinero. Pagar con Bizum una compra será casi igual a hacerlo con los monederos digitales Apple Pay o Google Pay. En este sentido, deberá encontrarse entre los hábitos de los usuarios ya acostumbrados a utilizar estos sistemas y no Bizum Pay. «Quizás lo usaría porque estoy acostumbrado, es cómodo, fácil y rápido. Además, apoyaría a una empresa española a diferencia de Visa o Mastercard que son americanas», dice Verónica, una chica de 30 años. También intentará posicionarse entre los hábitos de pago de quienes prefieren el uso de la tarjeta tradicional o el efectivo para comprar. «Yo uso Bizum para hacer pagos a mis hijos, pero en las tiendas no sé si la usaría. Es más fácil porque no tienes que llevar dinero encima, pero prefiero el efectivo. Para ocasiones puntuales como viajes, quizá sí», reflexiona María Pilar, de 56 años. La novedad que aportará Bizum Pay es que ha ideado un sistema de respaldo. El usuario podrá seleccionar un segundo medio de pago preferido (una tarjeta de débito tradicional o de crédito) dentro de su cartera en Bizum Pay. Si por cualquier motivo no se puede completar el pago con Bizum, el sistema saltará automáticamente a ese segundo método sin que el cliente tenga que reiniciar el proceso o volver a pasar el móvil o reloj inteligente por el datáfono. Una notificación informará al usuario de la ruta de uso. Más allá de la experiencia del usuario, lo que está en juego es la lucha por el control de los pagos. Hasta ahora, Bizum había crecido en los márgenes del sistema, en las transferencias entre particulares o en el comercio electrónico, cada vez más pesado pero residual. Su entrada en el punto de venta lo sitúa en el centro de la transacción, un espacio de lucha entre bancos, redes de tarjetas y grandes tecnológicas para capitalizar el auge del comercio en todo el mundo. El éxito de Bizum en los comercios de calle dependerá de la adopción real por parte de clientes y comercios, pero también de la capacidad del banco para desplegar rápidamente el servicio y hacerlo competitivo. Si lo consigue, dejará de ser sólo una herramienta para dividir la cuenta de una cena y pasará a formar parte de la vida cotidiana del consumo.
