En el contexto de la compra del American Webster, el Santander Investment Bank desempeña un papel crucial: «No tienen capacidad en los mercados de capitales ni en CIB]Corporate and Investment Banking, en español». Por lo tanto, de hecho, estamos muy entusiasmados con esas oportunidades», dijo Ana Botín en la conferencia con analistas tras el anuncio de la compra. La presidenta de la entidad avanzó que esperan «sinergias de ingresos bastante significativas», aparte de los 800 millones de euros en ahorro de costes que ya están negro sobre blanco. Seguir leyendo
Ana Botun anticipa sinergias de ingresos con los analistas en ese sector del negocio del que carece la entidad adquirida.
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El banco de inversión del Santander es clave en el contexto de la compra del Webster americano: «No tienen capacidad en mercados de capitales ni en CIB [Banca Corporativa y de Inversión]. Por eso, de hecho, estamos muy ilusionados con esas oportunidades», dijo Ana Botín en la conferencia con analistas tras el anuncio de la compra. La presidenta de la entidad avanzó que esperan «sinergias de ingresos bastante significativas», aparte de los 800 millones de euros en ahorro de costes que ya están negro sobre blanco. Para Santander, que el año pasado lideró el ranking español de banca de inversión con JPMorgan, los negocios con corporaciones e inversores institucionales, como los gestores de private equity, son una fuente creciente de ingresos. Tras crecer un 7% y aportar 2. 834 millones de euros, este sector representó el 19% del beneficio global del grupo el año pasado. Su bajo consumo de capital es la mejor garantía para la cuenta de resultados y el balance. Unos beneficios que apenas arañan los preciados ratios de solvencia del grupo, ya que proceden principalmente de comisiones de servicio sin tener que asumir apenas riesgos. Estados Unidos es uno de los mejores ejemplos de salud empresarial, según el capítulo de la CIB, con un aumento de los ingresos del 150%, hasta 1. 800 millones de dólares, en comparación con la cifra de 2022. La tierra es buena para el Santander. Webster tiene unas 200 oficinas que se extienden principalmente por el noreste de Estados Unidos, desde el área metropolitana de Nueva York hasta Rhode Island y Massachusetts. Y su sede de Connecticut le proporcionará acceso directo a uno de los mayores ecosistemas de clientes potenciales de banca de inversión, con empresas especializadas en capital riesgo o deuda. Son muchas, y muchas, las que tienen presencia en el estado. Entre ellos, nombres conocidos en España, como Oak Hill -que ha participado en varias de las operaciones de Telepizza o Abengo-, Rockefeller Capital Management -con negocios inmobiliarios en Madrid-, Silver Point -famosa por su participación en Coder-, L Catterton -controlada por LVMH y antigua propietaria de Goik- o AQR, famosa por sus posiciones de bajo rango en cotizadas españolas, como Redeia. Pero Santander no sólo ve oportunidades en grandes inversores institucionales o en megaempresas. Una parte importante de su negocio se centra en empresas más pequeñas, con un volumen de préstamos de más de 42. 000 millones de dólares (36. 000 millones de euros) al cierre del tercer trimestre, últimos datos disponibles. El nivel de exposición a las pequeñas y medianas empresas (PYME) estadounidenses es muy elevado en comparación con el de las familias, ya que muestra que el crédito privado sólo representa un tercio del importe concedido a las empresas: 12. 000 millones de dólares. 7. 000 millones. La división CIB del Santander tendrá capacidad para prestar servicios a las empresas de forma instantánea a través de productos específicos para los mercados de capitales, en deuda y acciones, y operaciones de divisas. Se trata de la fórmula lanzada en España a finales del año pasado, que, en esencia, consiste en ofrecer servicios de banca de inversión y financiación estructurada a pequeñas y medianas empresas con alto potencial de crecimiento. El área, denominada High Growth, se exportará a varios países, entre ellos Estados Unidos. Una de las ventajas del Santander es que cuenta con un equipo específico de fusiones y adquisiciones (M & amp, A), que combina un perfil local con las capacidades globales del área de Banca Corporativa y de Inversión. La misión es que la banca de inversión sea absolutamente transversal para el Santander. Un mantra que se reitera en el informe de resultados 2025: «Este negocio ofrece productos y servicios a escala global a clientes corporativos e institucionales, y también proporciona un mejor servicio a la amplia base de clientes del grupo a través de la colaboración con otros segmentos», señala. La reivindicación de este segmento es tal que, aunque el Santander vendió a principios de año el 49% de su filial en Polonia, firmó con el comprador -la entidad austriaca Erste- una alianza en CIB para aprovechar las fortalezas y la presencia internacional de ambas entidades. El banco español facilitará así a los clientes de Erste el acceso a sus plataformas globales de productos y a su red internacional en Reino Unido, Europa y América. Nivel actual y perspectivas. La radiografía de la entidad que nacerá de la fusión del actual Santander en Estados Unidos con Webster ofrece un perfil en el que el área de banca de inversión concede préstamos por unos 43. 000 millones, cantidad que supondrá el 23% de su cartera total en el país. El objetivo previsto será alcanzar el nivel del 33% actual a nivel individual del banco que dirige Ana Botín. La división de CIB se caracteriza por la combinación de créditos de considerable rentabilidad con tasas mínimas de morosidad del 0. 69%. Muy por debajo de las demás unidades de negocio, como la de particulares (3%), consumo (5. 3%), pagos, que agrupa el negocio de tarjetas y la plataforma PagoNxt (6. 4%), o incluso la banca privada (0. 9%). Las grandes empresas son las que mejor honran sus deudas. Estos datos explican que la concesión de préstamos a instituciones sea un área que concentra el crecimiento del crédito, con un aumento de los préstamos del 15% el año pasado. Un incremento que se compara, sobre todo, con el aumento mínimo del 1% de la cartera global de préstamos, hasta 1 euro. 024 millardos de euros.
