España registra un índice de 1,89 muertes en accidentes laborales por cada 100.000 ocupados, según datos recientemente distribuidos por Eurostat. Esa cifra, relativa a 2024, empeora la del ejercicio anterior (1,71). Esto aleja ligeramente a España del promedio de la Unión Europea (1,65) y también ensancha la brecha respecto a los países más seguros del continente, en los que la siniestralidad cae. En Alemania pasa de 0,71 decesos por cada 100.000 ocupados a 0,64 y en Países Bajos, de 0,38 a 0,32. Estos datos generan “preocupación” en los sindicatos españoles, que reclaman la prometida reforma de la ley de prevención de riesgos laborales con la que esperan atenuar este problema.
Los sectores más peligrosos, como la construcción, el transporte o la industria, causan más decesos en España que en el promedio europeo
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España registra un índice de 1,89 muertes en accidentes laborales por cada 100.000 ocupados, según datos recientemente distribuidos por Eurostat. Esa cifra, relativa a 2024, empeora la del ejercicio anterior (1,71). Esto aleja ligeramente a España del promedio de la Unión Europea (1,65) y también ensancha la brecha respecto a los países más seguros del continente, en los que la siniestralidad cae. En Alemania pasa de 0,71 decesos por cada 100.000 ocupados a 0,64 y en Países Bajos, de 0,38 a 0,32. Estos datos generan “preocupación” en los sindicatos españoles, que reclaman la prometida reforma de la ley de prevención de riesgos laborales con la que esperan atenuar este problema.

La siniestralidad española es muy superior a la de las economías más avanzadas del continente. Más allá de Alemania y Países Bajos, el dato español también empeora al de Suecia (0,75), Luxemburgo, Bélgica (ambos con 0,94) o Dinamarca (1,02). Son territorios con economías más desarrolladas que la española, con un peso inferior de las actividades en las que se concentra la siniestralidad laboral, como la minería, la construcción o el campo. Con la misma lógica, algunos de los peores registros se dan en Croacia (2,79), Rumanía (2,83) o Bulgaria (3,08), mientras que, un año más, Francia queda a la cabeza con 3,61 decesos por cada 100.000 trabajadores.
Los expertos en salud laboral suelen aludir a la composición del tejido productivo español para explicar que su siniestralidad sea superior al promedio del continente, pero el problema va más allá. La desagregación sectorial muestra que las actividades más peligrosas arrojan índices de siniestralidad mayores en España que en la UE. Es decir, no solo hay más muertes porque más personas se dediquen a esas actividades, sino que además esos oficios son más peligrosos en España que en el promedio comunitario.
Por ejemplo, la minería causa en la UE 8,74 decesos por cada 100.000 ocupados, frente a los 13,99 de España. En la misma línea, en el suministro de energía España notifica 7,5 y la UE, 2,3; en transporte, España registra 7,47 y la UE, 4,84; en el campo, 6,48 y 5,51 respectivamente; y en construcción, 7,47 y 4,84.

Ese último sector, la construcción, preocupa especialmente al responsable de Salud Laboral de CC OO, Mariano Sanz. “Los índices mejoran en muchos sectores, pero no lo hacen en la construcción. Tenemos que centrar esfuerzos en garantizar mejores condiciones de trabajo y salud en esta actividad”, dice el especialista de CC OO, que ve en la obra un “sector refugio, con muchos trabajadores inmigrantes en condiciones de escasa seguridad”. Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo, de enero a agosto murieron en España 120 trabajadores de la construcción durante su jornada de trabajo. Son un tercio de los decesos, cuando esta actividad emplea en España al 7% de los afiliados a la Seguridad Social.
Patricia Ruiz, responsable de Salud Laboral de UGT, lamenta que España quede por debajo de la media comunitaria en siniestralidad laboral. “Echamos en falta una normativa europea que marque unos mínimos concretos, una directiva potente sobre el cuidado de la salud en el trabajo”, dice esta especialista, que a la vez denuncia el déficit de la norma española: “No se valora el riesgo del envejecimiento, del sedentarismo, los riesgos digitales y climáticos, o no se toma en cuenta la salud mental”, enumera.
Para corregir el marco nacional, Ruiz reclama al Gobierno que avance en la aprobación del anteproyecto de ley que los sindicatos y el Ministerio de Trabajo pactaron en enero, después de dos años de negociaciones. Esta norma refuerza la prevención de riesgos laborales, con, entre otras medidas, más vigilancia en las pymes. En esas empresas pequeñas se concentra la mayoría de los accidentes laborales. El proyecto, rechazado por las patronales CEOE y Cepyme, también presta especial atención a los riesgos por la emergencia climática, por el estrés laboral y toma en mayor consideración las diferencias por género.

“Instamos al Gobierno a que acelere los trámites para aprobar este proyecto. Hablamos de cientos de muertes evitables”, dice Ruiz. El proyecto fue aprobado por el Consejo de Ministros en una primera lectura en abril y estaba pendiente de volver al gabinete, antes de ser enviado al Parlamento, ahora disuelto por las elecciones generales. Formalmente, aún podría ser aprobado en Diputación Permanente si el Gobierno justifica la urgencia del proyecto.
Sanz, el negociador de esta norma en CC OO, valora “muy negativamente” que el Gobierno aún no haya trasladado esta ley al Legislativo: “Es evidente que la prevención de riesgos no es una prioridad ni para el Gobierno ni para el Ministerio de Trabajo. Estamos tristes”.
A la vez, avanza poco a poco otra medida con la que el Gobierno espera atenuar la siniestralidad en las empresas españolas: la concesión de la jubilación anticipada en los sectores más peligrosas. Los profesionales que ven más cerca esta posibilidad (que ya beneficia a mineros, bomberos forestales, policías autonómicos o marineros) son los camioneros, después de que la Seguridad Social reconociese en un informe el alto nivel de mortalidad que sufren. También lo persiguen y lo han pedido formalmente los sindicatos que representan a los conductores de autobús, a los empleados de la construcción y a las trabajadoras de ayuda a domicilio. Pronto también lo harán en la limpieza de hoteles.
