China recordará a Zhu Rongji, fallecido el pasado miércoles, como el líder económico más influyente en un momento decisivo de su ascenso. Zhu reforzó la recaudación fiscal de Pekín y, más tarde, logró la entrada en la Organización Mundial del Comercio (OMC), dos hitos que se complementan y que alimentaron décadas de crecimiento, pero que crearon un modelo excesivamente dependiente de la venta de terrenos y las exportaciones. Corregir estas deficiencias sistémicas en una economía de 17. 2 mil millones de euros se requiere una audacia no menor. Seguir leyendo
Los problemas a los que se enfrenta hoy Pekín son las cuestiones pendientes de la revolución económica que inició el difunto ex primer ministro.
Fuente: MRSS-S News
Breakingviews. Opinión. Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos. Los problemas a los que se enfrenta hoy Pekín son las cuestiones pendientes de la revolución económica que inició el difunto ex primer ministro. . Un periódico con una esquela del fallecido ex primer ministro chino Zhu RongjiMaxim Shemetov (REUTERS). Ka Sing Chan. China recordará a Zhu Rongji, fallecido el pasado miércoles, como el responsable económico más influyente en un momento decisivo de su ascenso. Zhu reforzó la recaudación fiscal de Pekín y más tarde logró la entrada en la Organización Mundial del Comercio (OMC), dos hitos hermanados que alimentaron décadas de crecimiento, pero que crearon un modelo excesivamente dependiente de la venta de suelo y de las exportaciones. Corregir esas carencias sistémicas en una economía de 17,2 billones de euros exige una audacia no menor.. Cuando Zhu fue nombrado viceprimer ministro en 1991, cargo al que después sumó el de gobernador del banco central, se convirtió en el timonel económico de facto de China en una coyuntura peligrosa. La inflación se disparaba hacia el 20% y el país aún lidiaba con las consecuencias diplomáticas, y económicas por añadidura, de la represión de Tiananmén de 1989. Las reformas promercado afrontaron una resistencia tan feroz de los conservadores del partido que el líder supremo, Deng Xiaoping, se vio obligado a emprender su gira por el sur de 1992 para romper el bloqueo político.. Pero si Deng fue el médico que recetó el tratamiento para la disfuncional economía china, Zhu fue su cirujano, y sus operaciones más audaces todavía resuenan hoy. Su reforma fiscal de 1994 saneó las cuentas de Pekín y fortaleció al Estado central. Sin embargo, al concentrar los ingresos en la capital y dejar en manos de provincias y ciudades buena parte del gasto, obligó a los cuadros locales a financiarse con la venta de suelo y con crédito fuera de balance. El resultado se vio cuando Xi Jinping lanzó en 2021 su campaña de desapalancamiento centrada en las promotoras: la medida dejó sin suelo firme a unas finanzas regionales ya de por sí frágiles.. El mayor logro internacional de Zhu fue asegurar la entrada de China en la OMC en 2001, que desbloqueó décadas de crecimiento impulsado por las exportaciones. Pero ese éxito tuvo un precio: dejó la economía muy expuesta a los mercados y la inversión extranjeros, con un superávit comercial chino que el año pasado se disparó hasta un récord de 1,03 billones de euros. Los inconvenientes de este enfoque se han hecho más evidentes a medida que se hunde la demanda interna y las empresas recortan precios con desesperación, pese a la campaña estatal contra esa competencia ruinosa, o involución. Al mismo tiempo, los socios comerciales oponen cada vez más resistencia a los productos chinos que se desvían al exterior.. Los problemas a los que se enfrenta hoy Pekín son, en muchos sentidos, los asuntos pendientes de la revolución económica de Zhu. Las autoridades intentan frenar el desplome inmobiliario, encontrar nuevas fuentes de ingresos para unos gobiernos locales endeudados y reorientar el crecimiento hacia el consumo de los hogares. Alcanzar esos objetivos exigirá algo más que los remiendos tecnocráticos en los que Zhu tanto destacó. Requerirá una redistribución de recursos y de poder políticamente difícil: entre ricos y pobres, entre el Gobierno central y los regionales, y entre el sector público y el privado.. Esos movimientos pueden incomodar a los intereses creados. Zhu lo sabía bien: se hizo célebre por bromear con que tenía preparados 99 ataúdes para sus enemigos y uno para sí mismo. Afrontar los retos que ahora tienen por delante sus sucesores exigirá una determinación parecida.. Recibe la Agenda de Cinco Días con las citas económicas más importantes del día. Opinion Cinco Días en Facebook. Opinion Cinco Días en Twitter. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. China. Economía. Exportaciones. OMC. Se adhiere a los criterios deMás información. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
