El mundo del ilusionismo ha perdido a su mayor referente. El mago Juan Tamariz falleció el martes a los 83 años por causas naturales en el Hospital Clínico de San Carlos de Madrid. La noticia la confirmó su familia a través de las redes sociales, señalando que el artista «estuvo acompañado hasta el último momento por sus hijos y que Juan se despidió de este mundo sin sufrimiento y, como siempre fue su seña de identidad, sonriendo y en paz».
El mundo del ilusionismo ha perdido a su mayor referente. El mago Juan Tamariz falleció el martes a los 83 años
El mundo del ilusionismo ha perdido a su mayor referente. El mago Juan Tamariz falleció el martes a los 83 años por causas naturales en el Hospital Clínico de San Carlos de Madrid. La noticia la confirmó su familia a través de las redes sociales, señalando que el artista «estuvo acompañado hasta el último momento por sus hijos y que Juan se despidió de este mundo sin sufrimiento y, como siempre fue su seña de identidad, sonriendo y en paz». . Su hija Ana Tamariz, directora de la Gran Escuela de Magia que ambos fundaron, se despidió con gran emoción del legendario cartomago: «Con inmensa tristeza, hoy me despido de mi padre Juan Tamariz , una persona increíble, muy querida y admirada por todos. Agradecidísima por todo el amor que me dio y por todo el amor a la Magia que nos regaló».. Asimismo, destacó que «su inconmensurable obra estarán siempre con nosotros» y agradeció la atención médica recibida «¡hasta el último día!». Nacido en Madrid en 1942, Tamariz dedicó casi ocho décadas a una disciplina que lo convirtió en un icono para múltiples generaciones. Su pasión comenzó a los cuatro años tras quedar embelesado por un ilusionista en el teatro, y a los seis ya realizaba sus primeros pinitos con una caja de Magia Borrás.. A diferencia de otros artistas, él nunca quiso ser un ilusionista que realizara trucos, pues esa palabra le sonaba a engaño; él prefirió siempre el entretenimiento y el juego.Su formación fue tan polifacética como su carrera, estudiando Ciencias Físicas y dirección de cine. Su precocidad fue tal que la Sociedad Española de Magia tuvo que admitirlo antes de cumplir la edad mínima exigida. En 1973 alcanzó la gloria internacional al proclamarse campeón mundial de cartomagia en París, consolidándose como uno de los mejores del mundo.. Tamariz no solo fue una estrella de la televisión en España con programas como Magia Potagia o sus apariciones en el Un, dos, tres encarnando a Don Estrecho. Su impacto fue global. El ilusionista David Blaine lo definió como «el mago de cartas más grande e influyente de la actualidad», y el New York Times le dedicó una portada bajo el título: «El hombre que convirtió a España en la capital mágica del mundo».. En nuestro país, su figura trascendió lo profesional para convertirse en un personaje profundamente querido. Se ha llegado a afirmar que «en España, Tamariz es un icono, pero no como Blaine o David Copperfield sino como la Rana Gustavo», destacando ese cariño especial que se le profesa como a un personaje infantil entrañable. Más allá de su carisma, su chistera y su gesto de tocar un violín imaginario al grito de «nananianananana…», Tamariz deja una obra técnica extensísima.. Es autor de libros fundamentales como Mnemónica o La vía mágica, donde presentó su famoso método de las pistas falsas. Su herencia incluye una biblioteca con más de 2.000 volúmenes repletos de sus notas personales, asegurando que su conocimiento siga vivo en las futuras generaciones de magos que hoy ya replican sus juegos en plataformas como TikTok.
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