La periodista sevillana Ana García Romero (Sevilla, 1966) falleció el sábado 30 de mayo, tras luchar durante cuatro años contra un cáncer de páncreas. Colaboradora de El Mundo, donde ha desarrollado gran parte de su carrera siguiendo de cerca la crónica social, la moda y los espectáculos, Ana se había convertido en una persona imprescindible e inevitable en todos los eventos que se preciaran en la capital andaluza.
La periodista sevillana Ana García Romero (Sevilla, 1966) falleció el sábado 30 de mayo, tras luchar durante cuatro años contra un cáncer de páncreas. Colaboradora de El Munn
La periodista sevillana Ana García Romero (Sevilla, 1966) falleció el sábado 30 de mayo, tras luchar durante cuatro años contra un cáncer de páncreas. Colaboradora de El Mundo, donde ha desarrollado gran parte de su carrera siguiendo de cerca la crónica social, la moda y los espectáculos, Ana se había convertido en una persona imprescindible e inevitable en todos los eventos que se preciaran en la capital andaluza. . Con su cámara pequeña y su libreta a mano y con el bolso grande en bandolera, retrataba e interrogaba a los protagonistas de la farándula y el famoseo, que la conocían y se fiaban de ella porque sabían que siempre escribiría de sus vida, sus amoríos, sus bodas o sus negocios desde el rigor y el respeto.. Con un carácter fuerte muy peculiar, se imponía entre las multitudes para reclamar su lugar en cada sitio como profesional de larga trayectoria, por encima de influencers y oportunistas de las redes sociales que en los últimos años pretendían rivalizar con los y las veteranas del sector. Como su compañera de profesión y amiga inseparable Pepa Juste, Ana García siempre tenía entradas para el espectáculo y pase VIP para todo lo que tuviera relevancia social y artística en la ciudad.. Su última crónica la escribió con ocasión de la Feria de Abril pese a que la enfermedad ya empezaba a minar sus energías.. Del cáncer se enteró a raíz de las pruebas a las que se sometió tras sufrir una caída empujada por un caballo en 2022 , durante la entrada en Sevilla de las hermandades del Rocío a su regreso de la romería. Mujer creyente y practicante, quiso ver en esa circunstancia especial una señal de que la Virgen la iba a acompañar durante el proceso y así debió de ser porque, hasta los últimos meses, los tratamientos a los que se tuvo que someter no parecían mermar sus ganas de trabajar ni su fe en que alguno de ellos la curaría o al menos le permitirían vivir un poco más. Tampoco la ha abandonado en ningún momento el equipo del Hospital Virgen del Rocío que siempre buscó un plan b y un plan c y un plan d… para atacar farmacológicamente un tumor que tuvo desde el principio un pronóstico complicado.. Ana García Romero vivía en el barrio de Los Remedios de Sevilla, donde nació. Pero tenía en Cádiz su segunda casa, parte de su familia y medio corazón.. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, cursó el Máster de ABC y trabajó en este periódico y también en Diario de Sevilla antes de recalar en las páginas de sociedad de El Mundo. Igualmente colaboró con Canal Sur y con revistas de moda. La moda flamenca, en particular, era su pasión. Y seguía las pasarelas con atención para en las vísperas de la fiesta elaborar su crónica de cómo hay que ir y cómo no a la Feria. Disfrutó siempre la primavera sevillana y el verano gaditano pero sin perder nunca la pulsión periodística porque era en estos ambientes festivos y relajados donde mejor encontraba el material que llevaba a sus piezas en las páginas sevillanas de El Mundo o en LOC.. Cuando se anunció que Rosalía daría un mini concierto en Sevilla sobre el Guadalquivir con ocasión de la promoción de una serie de Netflix, Ana se lamentó de que no se encontraba con fuerzas. Había recibido invitación para ver el espectáculo desde un restaurante de la calle Betis. Ella siempre tenía acceso a la primera fila. Estaba ya muy afectada por la enfermedad pero no descartó acudir hasta el último momento porque no se resistía a no estar donde había que estar y donde, por encima de todo, ella siempre quería estar.
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