Hay al menos dos formas de acercarse a John Lennon: La última entrevista: desde el escepticismo que impulsa a Steven Soderbergh a abrazar confusamente la inteligencia artificial y desde el entusiasmo mezclado con una inmensa tristeza que le hace darse cuenta de todo lo que perdió con la muerte de John Lennon. Los dos caminos no digo que se contradigan, pero casi.
El director responde a las críticas del documental John Lennon: The Last Interview: «Sin la AI no habría habido ni dinero ni tiempo para hacer una película así»
Hay al menos dos formas de acercarse a John Lennon: La última entrevista: desde el escepticismo que impulsa a Steven Soderbergh a abrazar confusamente la inteligencia artificial y desde el entusiasmo mezclado con una inmensa tristeza que le hace darse cuenta de todo lo que perdió con la muerte de John Lennon. Los dos caminos no digo que se contradigan, pero casi. . Para situarnos, hablamos de la película presentada este sábado en el Festival de Cannes y que añade imagen hasta transformar en documental ortodoxo lo que en principio no era más que una grabación para la radio. Hablamos, en efecto, de la última conversación que John Lennon mantuvo con los medios justo el día de su asesinato, el 8 de diciembre de 1980. Unas horas antes de lo terrible, John y Yoko se sentaron en su apartamento del edificio Dakota de Nueva York para hablar con un pequeño equipo de la emisora de radio KFRC de San Francisco.. Era la única entrevista radiofónica que Lennon había accedido para dar a conocer Double Fantasy, el álbum de su regreso que se había publicado tres semanas antes. La entrevista se produjo después de que John y Yoko posaran para Annie Leibovitz en la mítica y ya eterna portada de Rolling Stone.. «Mi fascinación por Lennon viene de mi padre, un estudioso de la música que cayó enamorado de Strawberry Fields Forever y que nos transmitió a mí y mis hermanas la pasión por los Beatles», dice Soderbergh a modo de introducción. Y sigue: «Pero más allá de todo lo que significó la banda de Liverpool como la última gran revolución de la música popular, lo que me interesa es el propio personaje público de John Lennon. Fue un tipo que siempre dijo la verdad sobre todo, que no tuvo miedo a exponerse en público y, por ello, una de las últimas grandes estrellas de la música con repercusión política y social de manera profunda. Por otro lado, se esforzó en deconstruir y aniquilar por completo el mito de la estrella de rock masculina».. Lo realmente sorprendente y casi sagrado de un documental que, en puridad, no ofrece nada nuevo, es transmitir con claridad la sensación de que el John Lennon que volvía, era, en perfecto estado de inspiración, el músico eterno que tanto enamoró al padre de Soderbergh y a media humanidad. Tanto artística como políticamente, si se quiere. Y es ese nuevo comienzo el que aparece retratado justo a las puertas de la muerte sin saberlo: sin saberlo ni Lennon ni Yoko ni la propia entrevista, si tuviera conciencia. Y por eso, el entusiasmo del principio (a pesar de la restricción pactada de hablar de los Beatles) y la inmensa tristeza de todo a él asociado.. Se le escucha comentar que quería volver a actuar en directo, se le escucha desgranar todos y cada uno de sus deseos, se le escucha respirar y reír como pocas veces antes. Lennon tenía 40 años cuando murió. Había estado desorientado durante gran parte de la primera mitad de los 70 y prácticamente fuera de circulación y muy cerca de la depresión durante la segunda mitad. The Last Interview deja claro que volvía. Y no pudo ser.. Y luego está la otra parte. La que tanto revuelo ha levantado. Básicamente, y sobre la conversación editada y prologada por los periodistas que cuentan cómo fue la experiencia, el documental exhibe fotografías de archivo, algunas de ellas con música tanto de los propios Lennon y Yoko como de los Beatles. Pero en determinados instantes, unas imágenes entre oníricas y solo inexplicables intentan ilustrar los pensamientos y reflexiones del artista.. «Cuando editamos la grabación, nos dimos cuenta de que había 15 agujeros negros, y es ahí cuando recurrimos a la IA», razona. Y sigue, a modo de defensa: «Entiendo la polémica porque proviene del contexto de un mundo polarizado en el ecosistema informativo de la cultura. Son preocupaciones legítimas, pero también hay un grado de ansiedad que olvida que simplemente hablamos de una herramienta artística». Pausa. «Lo que tengo claro es que sin la IA no habría podido terminar la película. No hay dinero ni tiempo suficiente para hacer lo que hace la IA con las herramientas preexistentes de los efectos visuales tradicionales».. Steven Soderbergh es consciente de las dudas que generan tanto la IA como sus declaraciones. «Son muchos los debates que hay que tener, lo sé. Desde la concentración de poder ajeno a los gobiernos de las empresas tecnológicas a la cantidad de agua que se gasta en enfriar los lugares en los que se almacenan los datos. Y eso por no hablar de los problemas de derechos de autor. Pero no podemos cerrar la puerta a una tecnología tan útil».. Y dicho lo cual, se refuta él mismo. «La IA ha conseguido un nivel de acabado técnico y percepción universal –todos somos capaces de usarla– e inaudito. Llegará el momento, y está cerca, que las cosas más valiosas sean las que presentan imperfecciones y defectos», concluye. ¿Y qué opinaría Lennon de que sus pensamientos sean ilustrados de esa artificial manera? «Quizá nos hubiera sorprendido. Fue demasiado genial para ser predecible», dice Soderbergh. Y aquí sí le creemos.
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