Una importante extensión de terreno está a punto de convertirse en un macrocentro de datos puntuales para la gestión de la inteligencia artificial. Este es el caso de la provincia de Monfarracinos y sus alrededores, que forman parte de una provincia en declive socioeconómico y demográfico. (1 000 personas viven a poco más de 10 kilómetros de la capital, Zamora). La tierra se destina a la ganadería y la agricultura. Históricamente, en esta tierra se han cultivado productos agrícolas —especialmente trigo— y se practica la ganadería intensiva, con una gran cantidad de vacas en los alrededores del río Valderaduey, cerca del Duero. Se han elegido estas zonas para ubicar instalaciones que requerirán un elevado consumo energético y de las que se espera que generen calor y ruido en sus alrededores. También se crearán puestos de trabajo, aunque los detractores del proyecto, respaldado por la Junta de Castilla y León, afirman que los beneficios distan mucho de compensar el impacto en el lugar. Una plataforma vecina condena esta iniciativa y acusa al alcalde de Monfarracinos (PP) de «ocultismo», con unos agricultores «asustados» ante la posibilidad de perder tierras y de que el medio ambiente resulte contaminado o se sobrecaliente. Seguir leyendo
Según un investigador del CSIC, el proyecto, que se ha puesto en marcha en la localidad de Monfarracinos y se centra en la inteligencia artificial, generará más calor, ruido y consumo energético.
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Una importante extensión de terreno está a punto de convertirse en un macrocentro de datos puntuales para la gestión de la inteligencia artificial. Este es el caso de la provincia de Monfarracinos y sus alrededores, que forman parte de una provincia en declive socioeconómico y demográfico. (1 000 personas viven a poco más de 10 kilómetros de la capital, Zamora). La tierra se destina a la ganadería y la agricultura. Históricamente, en esta tierra se han cultivado productos agrícolas —especialmente trigo— y se practica la ganadería intensiva, con una gran cantidad de vacas en los alrededores del río Valderaduey, cerca del Duero. Se han elegido estas zonas para ubicar instalaciones que requerirán un elevado consumo energético y de las que se espera que generen calor y ruido en sus alrededores. También se crearán puestos de trabajo, aunque los detractores del proyecto, respaldado por la Junta de Castilla y León, afirman que los beneficios distan mucho de compensar el impacto en el lugar. Una plataforma vecina condena esta iniciativa y acusa al alcalde de Monfarracinos (PP) de «ocultismo», con unos agricultores «asustados» ante la posibilidad de perder tierras y de que el medio ambiente resulte contaminado o se sobrecaliente. Seguir leyendo
