El ex gobernador del Banco de España y actual director gerente del Banco Internacional de Pagos (BPI), Pablo Hernández de Cos, es el candidato más cualificado para presidir el Banco Central Europeo cuando finalice el mandato de Christine Lagarde el próximo año, según una encuesta entre expertos económicos del think tank londinense Omfif, adelantada por el Financial Times. Según esta encuesta, el banquero central español tendría una ligera ventaja sobre el alemán Joachim Nagel. Seguir leyendo
El español disfruta de una ligera ventaja sobre Joachim Nagel, actual presidente del Bundesbank alemán
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El ex gobernador del Banco de España y actual director gerente del Banco Internacional de Pagos (BPI), Pablo Hernández de Cos, es el candidato más cualificado para presidir el Banco Central Europeo cuando finalice el mandato de Christine Lagarde el próximo año, según una encuesta entre expertos económicos del think tank londinense Omfif, adelantada por el Financial Times. Según esta encuesta, el banquero central español tendría una ligera ventaja sobre el alemán Joachim Nagel. Según el panel de 20 expertos, que incluye ejecutivos de banca comercial, responsables de política económica, gestores de activos y banqueros centrales, Cos es el más destacado en las categorías de formación en política monetaria, capacidad para alcanzar consensos, credenciales europeas y capacidad para convencer a terceros países. El actual presidente del Bundesbank, Nagel, carecería de experiencia previa en el mercado financiero, liderazgo y gestión de crisis. Además de Cos y Nagel, en la encuesta también se preguntó por Klaas Knot, ex Gobernador del Banco de los Países Bajos, Isabel Schnabel, actual miembro del Comité Ejecutivo del BCE, y François Villeroy de Galhau, Gobernador del Banco de Francia, que dejará el cargo en junio. Aunque el mandato de Christine Lagarde expira en octubre de 2027, las quinquielas sobre uno de los puestos más poderosos dentro de las instituciones europeas están en marcha desde hace unos meses. De hecho, ya se han registrado los primeros movimientos de piezas dentro de un puzzle que combina capacidad técnica y experiencia con equilibrios de poder dentro de la UE. El ex ministro de Economía Luis de Guindos cederá su puesto de vicepresidente al croata Boris Vujcic dentro de poco más de un mes, el 1 de junio. En 2027 lleva un carrusel de cambios, con la renovación de tres de los seis miembros del Comité Ejecutivo del Banco Central, incluido su economista jefe, el irlandés Philip Lane, en junio de 2027. La presidenta dejará su cargo el 31 de octubre y a finales de año llegará el momento de relevar a la alemana Isabel Schnabel. El calendario político europeo puede alterar estos plazos y, de hecho, la repentina salida de Villeroy de Galhau del Banco de Francia, un año antes del final de su mandato, permitirá a Emmanuel Macron designar a su sucesor antes de las elecciones presidenciales del próximo año, en las que el partido de ultraderecha parte como favorito. Financial Times informó en febrero de que Lagarde también podría dimitir como presidenta para dar a Macron la opción de llegar a un acuerdo con otros líderes europeos (en particular, Friedrich Merz) respecto a la réplica del BCE. En este sentido, el Gobierno español no ha ocultado su deseo de influir en la institución. «España quiere tener un papel protagonista en el nuevo Comité Ejecutivo cuando se renueven las vacantes, y trabajaremos para ello», dijo hace dos meses el entonces ministro de Economía, Carlos Corpo. La salida de Guindos supone que España deja de tener un representante en este consejo, el principal órgano de gobierno del BCE. El propio Guindos, vicepresidente saliente, ha mostrado públicamente su apoyo a la candidatura de Cos. Desde el punto de vista técnico, Cos, máximo responsable del BPI, institución que aglutina y coordina las políticas de los bancos centrales de todo el mundo, cuenta con el beneplácito de la academia y del mercado, según indican distintas encuestas, la última del Financial Times en enero. Sin embargo, la decisión dependerá en gran medida del equilibrio político, ya que hasta ahora la presidencia del BCE ha estado ocupada por un holandés, dos franceses y un italiano. Nunca ha sido un alemán, y ahora Berlín, aunque ya ostenta la presidencia de la Comisión Europea a través de Ursula von der Leyen, tiene dos candidatos para el BCE: Nagel, presidente del Bundesbank, y Schnabel, cuya propuesta, sin embargo, genera algunas dudas políticas al tener ya un cargo en el banco, que expira poco después de la salida de Lagarde. Más allá de los equilibrios políticos, y dentro del perpetuo debate entre los banqueros centrales entre halcones (partidarios de políticas monetarias más restrictivas que contengan la inflación a riesgo de perjudicar la actividad) y palomas, Cos representaría el papel de una paloma moderada, claramente más blanda que las de Schanbel, Nagel o Knot, pero más ortodoxa que Villeroy de Galhau, en sus declaraciones públicas. La elección de Vujcic para la vicepresidencia no ha dado muchas pistas: procede de un país del sur de Europa pero tiene fama de halcón moderado.
