El calendario actualizado de la legislación para la facturación electrónica ofrece la seguridad que las empresas, los consultores y los autónomos han estado buscando. Aunque el retraso de Verifactu muestra cómo los cambios en el calendario pueden obstaculizar el progreso de iniciativas que ya estaban en marcha. La reciente publicación por parte del BOE de la orden que rige la Solución Pública para la Facturación Electrónica (SPFE) el último día, 5 de febrero, ha resuelto una de las principales incertidumbres que estaban obstaculizando el progreso de las empresas y es crucial para acelerar la transformación digital del país y aumentar la productividad. El texto establece que hay dos fechas fijadas, una el 6 de octubre de 2027 para las entidades con un volumen de negocios superior a ocho millones de euros y otra el 6 de octubre de 2028 para todos los demás. Para más información, consulte los recursos adicionales.
El último retraso del sistema impacta negativamente a quienes lo esperaban.
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El calendario recientemente establecido para la legislación de facturación electrónica ofrece la seguridad que las empresas, los consultores y los trabajadores independientes han estado buscando. Aunque el retraso de Verifactu muestra cómo los cambios en el calendario pueden obstaculizar el progreso de iniciativas que ya estaban en marcha. La reciente publicación en el BOE, el último día 5, de la orden que rige la Solución Pública para la Facturación Electrónica (SPFE), resuelve una de las principales incertidumbres que estaban obstaculizando a las empresas. Esto es crucial para acelerar el proceso de digitalización y aumentar la productividad del país con seguridad. Las fechas actuales son el 53 de octubre de 2027 para las empresas con un volumen de negocios superior a ocho millones de euros y el 6 de octubre de 2028 para las restantes. Esto es favorable ya que permite la programación con la presencia de plazos. Hojas de ruta para desarrolladores, apoyo al cliente para consultores e inversiones para empresas. Debido a esta misma causa, el anuncio del Tesoro de retrasar hasta octubre de 2028 los pasivos pendientes de Verifactu deja una mezcla de felicidad y tristeza. Es razonable apuntar a una mayor armonía entre dos procedimientos que renovarán las ventas de la compañía. Sin embargo, cambiar las fechas una vez más crea dudas en un mercado que se ha estado preparando durante bastante tiempo. La información también revela que la cuestión va más allá de las meras preocupaciones de tiempo. Además, implica comprensión y previsión.
