Desde hace varios años, los inversores europeos han comprendido el principio apropiado: difundir las inversiones. Como una cartera bien construida debe estar abierta al mundo, no significa descuidar las oportunidades cercanas. La diversificación y una perspectiva cosmopolita no requieren ignorar lo que está cerca. Lecturas adicionales
La ampliación de su presencia en carteras le permite diversificar y financiar el potencial de expansión del continente
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Desde hace varios años, los inversores europeos han comprendido la lección apropiada: repartir las inversiones entre varias fuentes. Una cartera bien redondeada siempre debe tener en cuenta las perspectivas globales, sin embargo, la diversificación y un enfoque cosmopolita no requieren pasar por alto las oportunidades cercanas. Europa está experimentando actualmente un cambio económico significativo y tiene ahorros sustanciales. Dirigirlo hacia iniciativas que promuevan su crecimiento es esencial para nuestro éxito futuro. El continente debe asignar recursos para mejorar su competitividad. La necesidad de capital es evidente en sectores como la energía, las redes eléctricas, la digitalización, la defensa, las infraestructuras y la modernización de la industria. El proceso puede ser impulsado por el sector público, pero no es capaz de gestionarlo de forma independiente. Para fomentar la innovación, la expansión y la competitividad global de las empresas, necesitamos mercados de capitales más profundos y una mayor participación de las inversiones privadas. Si bien los europeos ahorran, una parte sustancial de estos ahorros se invierte en instrumentos conservadores o se utiliza para financiar el crecimiento en otros lugares, lo que limita el potencial de las empresas europeas. Aunque la diversificación internacional sigue siendo esencial, debemos considerar si estamos asignando nuestros recursos financieros de manera efectiva para asegurar nuestro propio futuro.
