La escena es tan cotidiana que podría darse en casi cualquier colegio del planeta: un niño de dos años intenta ponerse el abrigo, tira de una manga, pierde el equilibrio y vuelve a empezar. Tarda mucho más de lo que tardaría cualquier adulto, que probablemente se vería tentado a intervenir, ponérselo en un instante y continuar con la rutina del día. Sin embargo, en ese tiempo que parece perdido está ocurriendo algo que no siempre vemos. Seguir leyendo Máster universitario en Necesidades Educativas Especiales y Atención Temprana (VIU) Máster universitario en Educación Especial (UNIR) Máster en Educación Especial (ISEP) Grado Superior en Educación Infantil (PlanetaFP) Máster Oficial de Técnico Superior en Educación Infantil (Davante) Máster en Educación Infantil Bilingüe (UNIR) Máster en Atención a la Diversidad y Educación Inclusiva + Título Universitario (Educación) Máster en Apoyo a la Inclusión Educativa y Social + Título Universitario (Educación)
Expertos de los Colegios SEK y de la Universidad Camilo José Cela explican por qué el juego, la autonomía, la curiosidad o la regulación emocional constituyen el verdadero aprendizaje de los primeros seis años de vida.
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Un niño de dos años intenta ponerse el abrigo, tira de una manga, pierde el equilibrio y vuelve a empezar, porque es una escena tan habitual que se puede ver en casi cualquier colegio del mundo. Se tarda mucho más de lo que tardaría cualquier adulto, que probablemente se vería tentado a intervenir, ponerle la prenda en un instante y continuar con la rutina del día. Sin embargo, en ese lapso que parece perdido, está ocurriendo algo que no siempre percibimos. Porque antes de aprender a leer, escribir o resolver una suma, un niño empieza a desarrollar otras capacidades mucho menos visibles, pero decisivas para todo lo que vendrá después: la autonomía, el lenguaje, la regulación emocional, la curiosidad o la confianza en sí mismo. Y gran parte de ese proceso comienza precisamente en acciones tan cotidianas como ponerse un abrigo, servirse un vaso de agua, escuchar un cuento o jugar con otros niños. Más que un lugar donde dejar a los niños durante décadas, la escuela infantil se ha considerado sobre todo como una respuesta a la conciliación familiar. Un lugar seguro donde dejar a los niños mientras los padres trabajan. Sin embargo, las investigaciones de las últimas décadas han desplazado el foco hacia otra cuestión mucho más relevante: ¿qué les ocurre exactamente a los niños durante esos primeros años y por qué estas experiencias pueden marcar su desarrollo futuro? «A nivel social, sigue existiendo esa idea de un centro de guardería donde se deja a los niños. «Pero hemos ido cambiando esa visión de la escuela infantil, porque se hacen muchas más cosas y hay una intención detrás de cada actividad», explica Mercedes Delso, responsable de Educación Infantil en las Escuelas SEK. Una idea que lleva a Sara Sánchez, profesora de la Universidad Camilo José Cela, a cuestionar incluso el término «guardería», ya que «es mucho más que cuidar a los niños». Estamos abordando la educación en todos los niveles, sostiene. Recuerda que el desarrollo de las habilidades lingüísticas, motoras o sociales avanza a un ritmo elevado debido a la enorme plasticidad cerebral de estos primeros años. Y por eso, afirma, no basta con que el niño esté en el centro: lo que importa son las experiencias que vive durante ese tiempo. Pero hay un matiz importante: «No todo vale. No se trata simplemente de dejarlos en el colegio y que allí todo suceda por arte de magia», afirma su compañera María Pilar Jiménez. Lo decisivo, explica, es que el centro genere experiencias capaces de poner en marcha esos «engranajes» del desarrollo: situaciones que despierten la curiosidad, fomenten la exploración, la interacción con otros niños y el crecimiento cognitivo, emocional y social. La ciencia respalda ese cambio de perspectiva. Hoy sabemos que, durante los primeros años de vida, el cerebro atraviesa un periodo de extraordinaria plasticidad y que las experiencias tempranas ayudan a sentar las bases sobre las que se sustentará el aprendizaje posterior.
