No soy el hijo de Christopher Nolan, sino de David Fincher. Sé que esto puede parecer una tontería ahora que el inglés se ha convertido en el salvador del cine y el cine estadounidense lleva 10 años dominando, pero os aseguro que esta falsa batalla ya existía en la primera década del siglo, con 2010 como punto álgido (La red social frente a (Origen) y tuve que tomar partido para debatir en los pupitres de los jóvenes flipates. Así que soy más de Fincher que de Nolan porque, en resumen, prefiero ir al cine para que el director me cuente una historia, en lugar de que se siente a mi lado para explicármelo todo y alardear de lo buena que es después de cada escena (aunque sea muy buena).
En «Zodiac», el crimen no se resuelve; en «Mindhunter», los malos están en la cárcel desde el principio; en «Furious», se desvelan al cabo de un minuto. Si te quedas, no es por curiosidad, sino por interés. No es lo mismo. Ni siquiera se parece.
No soy el hijo de Christopher Nolan, sino de David Fincher. Sé que esto puede parecer una tontería ahora que el inglés se ha convertido en el salvador del cine y el cine estadounidense lleva 10 años dominando, pero os aseguro que esta falsa batalla ya existía en la primera década del siglo, con 2010 como punto álgido (La red social frente a (Origen) y tuve que tomar partido para debatir en los pupitres de los jóvenes flipates. Así que soy más de Fincher que de Nolan porque, en resumen, prefiero ir al cine para que el director me cuente una historia, en lugar de que se siente a mi lado para explicármelo todo y alardear de lo buena que es después de cada escena (aunque sea muy buena). . Por encima de todo, soy del Fincher de Zodiac y Mindhunter, obras maestras tan empeñadas en disimularlo que casi nadie se dio cuenta. Salvando las distancias, me he acordado de ambas viendo la estupenda y dura Furious, en Disney+. Una serie policiaca que desprecia el misterio y los cliffhangers, ha venido a hablarnos de personas y no de cuchillos escondidos bajo un baldosín, da igual quién sea el asesino. En Zodiac (ojo, spoiler) no se resuelve para frustración de cierta platea; en Mindhunter la mayoría está ya en la cárcel; en Furious se sabe al minuto. Si te quedas, no es por curiosidad, es por interés. No es lo mismo. No es ni parecido.. Llegué a Furious por mi compañero de columna Alberto Rey, del que también soy fan aunque dudo que sea mutuo después de que el día en que nos conocimos, hace mil años en una fiesta, estaba tan entusiasmado que me acoplé a su charla con otra persona. Tardé en entender los gestos de mis amigos. Estaban ligando. Me encargué de que no. Lo siento, Alberto. Ahora me limito a leerle y su crítica me empujó porque hablaba de una serie adulta. Y recordé que lo soy, que lo somos.. Juego a la consola, leo tebeos y no reniego de los héroes arquetípicos y la nostalgia; disfruto de superhéroes, dragones varios, el terror cómico de La maldición de Widow’s Bay o la felicidad naíf de Ted Lasso. Me encanta, pero no puede ser la única dieta y cada vez cuesta más encontrar productos adultos en el supermercado digital. Luego que si el informe PISA… Por eso vean Furious, The Pitt y la última de The Bear, que se hace perdonar desvaríos previos, o vuelvan a The Leftovers, The Wire y la HBO que aún significaba algo.. Y una postdata. Este otoño, Fincher estrena su continuación de una peli de Tarantino (Las aventuras de Cliff Booth) mientras Aaron Sorkin, otro dios personal, dirige la segunda parte de La red social, que ya escribió. El eclipse era más probable que este cocktail y, de golpe, la vuelta al cole ya es menos dura.
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