La designación del banco alemán Deutsche Bank como entidad de compensación para la moneda de este país asiático, el yuan, por parte del Banco Popular de China (BPC, banco central) supone la primera vez que una institución europea recibe dicha autorización, lo que le permitirá servir de «puente» con los mercados chinos. Seguir leyendo
El banco alemán actuará como banco de liquidación del «renminbi» (nombre oficial de la moneda) en Fráncfort
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El Banco Popular de China (BPC, banco central) ha anunciado la designación del banco alemán Deutsche Bank como entidad de liquidación de la moneda del país asiático, el yuan. Es la primera vez que una institución europea recibe dicha autorización, lo que le permitirá actuar como «puente» con los mercados chinos. En un breve comunicado publicado en su página web, el BPC indicó este lunes por la tarde que, en virtud de su acuerdo con el banco central alemán, ha decidido autorizar al Deutsche Bank a actuar como banco de liquidación del renminbi (nombre oficial de la moneda) en Fráncfort. Los bancos de compensación, también conocidos como bancos de liquidación, son entidades autorizadas para procesar y completar transacciones —en este caso, transacciones transfronterizas denominadas en yuanes—, que son fundamentales para el comercio internacional chino y para los planes de Pekín de internacionalizar el uso de su moneda. En un comunicado aparte, el Deutsche Bank confirmó la decisión y explicó que, a partir de ahora, «proporcionará servicios directos de procesamiento, compensación y liquidación de extremo a extremo en transacciones transfronterizas en yuanes para instituciones financieras y empresas europeas». De este modo, el banco alemán actuará como un «enlace clave» entre los mercados financieros europeos y la nación asiática, así como un «puente local hacia los sistemas de pago de China». Alexander von zur Muehlen, director general del Deutsche Bank para Asia-Pacífico, Europa, Oriente Medio, África y Alemania, afirmó que la iniciativa «reforzará la conexión financiera entre China y Europa». La entidad alemana recordó su «apoyo a largo plazo» a la internacionalización del yuan y destacó que fue uno de los primeros bancos internacionales en participar directamente en el CIPS, la alternativa china al sistema de pagos internacional SWIFT, tras su lanzamiento en 2015. Con estas iniciativas, China pretende seguir avanzando en su campaña para aumentar el uso del yuan en el resto del planeta y reducir así la dependencia general del dólar estadounidense, aunque, según datos de SWIFT, la cuota de este último es del 50, 1 % y la del renminbi, solo del 3, 1 %. A finales de junio, el Banco Popular de China (BPC) anunció una serie de medidas para promover la internacionalización del yuan, por ejemplo, permitiendo que instituciones financieras como bancos centrales o fondos soberanos obtengan préstamos en yuanes del propio BPC con sus bonos chinos como garantía, imitando el funcionamiento de los Estados Unidos, uno de los activos de reserva preferidos a nivel mundial. Además, se permitió a los seis principales bancos estatales del país realizar transacciones en yuan «offshore» (el yuan admitido en los mercados extranjeros), dentro de unos límites de cuota, directamente desde sus sedes centrales en lugar de a través de sus filiales en el extranjero, lo que facilitó el suministro de liquidez. También hacia finales del primer semestre, el BPC designó al Standard Bank sudafricano como el primer banco de compensación del yuan en África, que operará conjuntamente con la mayor entidad china, el ICBC estatal, para tramitar operaciones en renminbi en 19 países del continente. Ante esta situación, David Zhang, analista de la consultora Trivium China, afirmó que, aunque «nada de esto significa que el yuan vaya a destronar al dólar», ya que «la brecha (. . . ) en términos de profundidad, apertura y confianza sigue siendo enorme», los movimientos apuntan en una «dirección inequívoca»: «Ladrillo a ladrillo, Pekín está construyendo una casa para el yuan en la escena mundial».
