Tener un techo bajo el que vivir y poder pagarlo. Se trata de una ecuación complicada para muchos bolsillos. Y puede volverse dramática para una parte creciente de quienes reciben un sueldo a final de mes, especialmente si viven de alquiler. Así lo advierte Oxfam Intermón en su último informe, Cuando trabajar no es suficiente, publicado este martes, en el que estima que el coste de la vivienda sitúa a otras 770.000 personas trabajadoras por debajo del umbral de pobreza. De acuerdo con esta metodología, el número de empleados que se encuentran en esa situación se aproxima a los tres millones. Si no se contabilizara el impacto de la vivienda, los trabajadores pobres ascenderían a 2,2 millones. Traducido a porcentaje, la tasa de pobreza laboral aumenta cuatro puntos, del 11,48% al 15,49%, una vez se descuentan de los ingresos gastos como el alquiler, la hipoteca o los impuestos asociados al inmueble, según el estudio.
The percentage of low-wage workers rises to 15.49%, amounting to three million, when factoring out rent or mortgage payments from income.
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Tener un techo bajo el que vivir y poder pagarlo. Se trata de una ecuación complicada para muchos bolsillos. Y puede volverse dramática para una parte creciente de quienes reciben un sueldo a final de mes, especialmente si viven de alquiler. Así lo advierte Oxfam Intermón en su último informe, Cuando trabajar no es suficiente, publicado este martes, en el que estima que el coste de la vivienda sitúa a otras 770.000 personas trabajadoras por debajo del umbral de pobreza. De acuerdo con esta metodología, el número de empleados que se encuentran en esa situación se aproxima a los tres millones. Si no se contabilizara el impacto de la vivienda, los trabajadores pobres ascenderían a 2,2 millones. Traducido a porcentaje, la tasa de pobreza laboral aumenta cuatro puntos, del 11,48% al 15,49%, una vez se descuentan de los ingresos gastos como el alquiler, la hipoteca o los impuestos asociados al inmueble, según el estudio.
El trabajo de Oxfam Intermón, una organización no gubernamental de cooperación para el desarrollo con sede en España y afiliada a la confederación internacional Oxfam, vuelve a poner el foco sobre la vivienda como factor desestabilizante y potenciador de la desigualdad. Oxfam Intermón considera que una persona se encuentra en situación de pobreza laboral cuando tiene empleo, pero vive en un hogar cuyos ingresos se sitúan por debajo del umbral de pobreza. Para elaborar este indicador, el estudio se basa en la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, realizada a partir de los ingresos declarados en 2024, y calcula qué proporción de las personas ocupadas se encuentra en esa situación.
Según el organismo estadístico, ese umbral se fija en el 60% de la renta mediana, lo que equivale a unos 12.220 euros anuales para una persona que vive sola. A partir de ahí, la organización vuelve a realizar el cálculo descontando gastos como el alquiler, la hipoteca o el IBI para medir cómo afectan estos costes a la capacidad económica de los hogares. La cifra de 770.000 trabajadores no procede directamente del INE, sino que es una estimación elaborada por Oxfam a partir de este segundo cálculo, una vez incorporado el impacto de los gastos asociados a la vivienda.
El impacto, sin embargo, no es homogéneo entre propietarios e inquilinos. Antes de pagar la vivienda, la pobreza laboral afecta al 19,35% de quienes viven de alquiler a precio de mercado, frente al 8,19% de los propietarios con la vivienda pagada y al 7,77% de quienes todavía afrontan una hipoteca.
La principal conclusión del informe es que el coste de la vivienda castiga especialmente a quienes dependen del mercado del alquiler. Una vez abonada la renta mensual, la tasa de pobreza laboral entre los inquilinos que alquilan a precio de mercado se dispara del 19,35% al 34,08%, un incremento de 14,73 puntos porcentuales. Esto es, una de cada tres personas trabajadoras que vive de alquiler en el mercado libre se encuentra en situación de pobreza después de pagar la vivienda. El estudio considera que este dato ilustra hasta qué punto el encarecimiento de las rentas está erosionando la capacidad adquisitiva de los hogares y convirtiéndose en uno de los principales motores de vulnerabilidad económica en España.
La situación también empeora para quienes residen en viviendas de alquiler por debajo del precio de mercado, aunque en menor medida. En este colectivo, formado principalmente por beneficiarios de programas de vivienda social o protegida, la tasa de pobreza laboral pasa del 23,57% al 31,28% tras afrontar los costes de la vivienda.
Aun así, el informe destaca una paradoja reveladora: la pobreza entre los inquilinos del mercado libre acaba siendo más elevada que entre quienes acceden a alquileres subvencionados, pese a partir de una situación económica inicialmente más favorable. Para la organización, este fenómeno demuestra que los precios del mercado privado han alcanzado niveles capaces de empujar a cientos de miles de trabajadores hacia situaciones de precariedad económica incluso manteniendo un empleo.
En el extremo opuesto se sitúan los propietarios. Entre quienes poseen una vivienda completamente pagada, la tasa de pobreza laboral apenas varía tras descontar los gastos asociados al inmueble y pasa del 8,19% al 7,95%. Los hogares con hipoteca vigente sí registran un deterioro, aunque mucho más moderado que el de los inquilinos: la tasa aumenta del 7,77% al 10,22%, 2,45 puntos más.
Pese a ello, sus niveles de pobreza continúan por debajo de la media nacional. El informe concluye que el régimen de tenencia se ha convertido en uno de los principales ejes de desigualdad social, al abrir una brecha cada vez mayor entre quienes acceden a la vivienda en propiedad y quienes dependen del alquiler para cubrir una necesidad básica.
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