La subida del gasóleo registrada en las últimas semanas ha obligado al Gobierno a activar automáticamente la cláusula de salvaguardia del «escudo anticrisis» para aumentar la desgravación fiscal de este combustible a 20 céntimos por litro en septiembre, frente a los 5 céntimos previstos inicialmente. La medida ha sido anunciada por el Ministerio de Economía, tras conocerse que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha corregido la inflación general de julio al 3, 6 % interanual —una décima más de lo estimado en el avance—, condicionada por la intensa presión de los combustibles y la electricidad. Seguir leyendo
El INE corrige una décima la inflación de julio, que subió al 3, 6 % bajo la presión de los combustibles y la electricidad
Fuente: MRSS-S News
En respuesta al reciente aumento del precio del gasóleo, el Gobierno se vio obligado a activar automáticamente la cláusula de salvaguardia del «escudo antirriesgo» con el fin de aumentar la reducción fiscal del gasóleo de 5 céntimos por litro a 20 céntimos por litro en septiembre, frente a los 5 céntimos previstos inicialmente. El Ministerio de Economía ha anunciado la medida tras conocerse que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha revisado la inflación general de julio hasta el 3, 6 % anual —una décima más de lo estimado en el avance— debido a la intensa presión de los precios del combustible y la electricidad. Los datos del INE indican que el precio del gasóleo subió un 15, 7 % en julio con respecto al mismo mes del año anterior, por encima del umbral del 15 % que establece el Real Decreto-ley 18/2026 para mantener la línea de desgravaciones fiscales destinadas a contener el impacto de la guerra en Irán. Cuando se supera este límite, se activa automáticamente la cláusula que exige un aumento del impuesto sobre hidrocarburos a 20 céntimos (actualmente es de 10 céntimos y debería reducirse a cinco en septiembre). Por otro lado, la gasolina ha subido un 7, 3 % interanual y, al mantenerse por debajo del límite del 15 %, seguirá el calendario de retirada gradual de las ayudas. Su bonificación se reducirá a cinco céntimos por litro en septiembre. La electricidad ha sido el otro factor principal del aumento de los precios, con un incremento del 8, 4 % en julio en comparación con el mismo mes del año anterior, además del aumento del suministro de combustible. La inflación subyacente —la que excluye los elementos más volátiles, como la energía y los alimentos— avanzó una décima hasta el 3 %, alejándose ambos indicadores del objetivo del 2 % fijado por el Banco Central Europeo (BCE). Ante estas tensiones, el mayor alivio para la cesta de la compra proviene de los alimentos, cuya variación interanual se mantuvo en el 1, 6 % —tres décimas menos que en junio—, alcanzando un mínimo que no se veía en la economía española desde 2021. El repunte de la inflación —el más alto desde mayo de 2024— se debe al recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán y al consiguiente bloqueo de rutas marítimas clave para el comercio energético mundial. Las tensiones en el estrecho de Ormuz, por donde circulaba una quinta parte del petróleo y el gas licuado del mundo antes del inicio de las hostilidades, mantienen en alerta a los mercados internacionales. La imposibilidad de mantener el alto el fuego alcanzado en junio entre Washington y Teherán, seguida de un aumento de las exigencias de compensaciones económicas por ambas partes —lo que complica cualquier perspectiva a corto plazo—, ha dado lugar a una volatilidad extrema en los precios de las materias primas. El precio del crudo Brent, la referencia en Europa, se ha situado de nuevo esta semana en torno a los 90 dólares. A este escenario de bloqueo, que mantiene inactiva la estratégica terminal iraní de la isla de Jarg, se suma la ofensiva de las milicias hutíes en el mar Rojo y sus recientes ataques contra refinerías de Arabia Saudí, lo que reduce aún más el suministro mundial de crudo. El impacto de esta crisis energética se ha trasladado rápidamente a las gasolineras españolas, donde la gasolina ha alcanzado en julio su precio más alto desde marzo. A finales de mes, el precio del combustible encadenaba su quinta semana consecutiva de subidas. Este incremento ha coincidido con la eliminación gradual del escudo antcrisis puesto en marcha por el Ejecutivo. El Gobierno había pronosticado que la situación geopolítica mejoraría en esta época del año y que ya no se daría tal situación en el mercado energético, una hipótesis que se ha puesto a prueba. Según el Ministerio de Economía, las medidas adoptadas hasta ahora han reducido la inflación en un punto porcentual de media en los últimos meses y han amortiguado más del 60 % del impacto económico provocado por la compleja situación geopolítica. La preocupación de los analistas se centra en la evolución de los precios para los próximos meses, ya que las presiones inflacionistas parecen estar calando en el tejido económico general. La economía nacional sigue mostrando una fortaleza interna significativa, con un crecimiento del PIB del 0, 7 % en el segundo trimestre, pero este mismo impulso ejerce una presión adicional sobre el IPC. En este contexto, los expertos advierten de que, a corto plazo, el índice general podría consolidarse en torno al 4 % si persisten la volatilidad del petróleo y el desmantelamiento de las ayudas públicas.
