La agitación en los mercados de deuda soberana ha cesado este miércoles. Los rendimientos de la deuda pública de (casi) todo el planeta se mantienen cerca de su nivel más alto en décadas, aunque en la sesión la tendencia se ha invertido ligeramente, y los tipos de los bonos a 10 y 30 años en Estados Unidos se han reducido drásticamente, después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, haya salido al rescate del mercado, advirtiendo de que está aumentando los pagos de la deuda pública a largo plazo. Wall Street celebra la noticia con un 0, 4 % en el Standard & Poor’s 500 y el Nasdaq, pero el Ibex 35 ha continuado con la corrección, cerrando en 19 847, 5 puntos tras ceder un 0, 44 %.
El «selectivo» ha bajado un 0, 44 %, mientras que el precio del barril de crudo «brent» supera ya los 92 dólares.
Fuente: MRSS-S News
La agitación en los mercados de deuda soberana ha cesado este miércoles. Los rendimientos de la deuda pública de (casi) todo el planeta se mantienen cerca de su nivel más alto en décadas, aunque en la sesión la tendencia se ha invertido ligeramente, y los tipos de los bonos a 10 y 30 años en Estados Unidos se han reducido drásticamente, después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, haya salido al rescate del mercado, advirtiendo de que está aumentando los pagos de la deuda pública a largo plazo. Wall Street celebra la noticia con un 0, 4 % en el Standard & Poor’s 500 y el Nasdaq, pero el Ibex 35 ha continuado con la corrección, cerrando en 19 847, 5 puntos tras ceder un 0, 44 %.
Los ingredientes del cóctel que ha llevado a algunos tipos de deuda a niveles que, en algunos casos, como el de Japón, han alcanzado récords, incluyen los fantasmas de la inflación persistente, la mayor competencia del sector privado por el crédito impulsado por la inteligencia artificial (IA) y la menor afluencia de ahorro. Como de costumbre, el mercado de deuda ha demostrado que es el más poderoso del mundo. Ya lo hizo durante la crisis arancelaria de Trump en abril de 2025, y lo vuelve a hacer ahora. Se han activado los escudos para evitar males mayores, y el Tesoro ha advertido de que vigilará la curva de la deuda con lupa. No se trata de un nuevo programa de flexibilización cuantitativa, sino de un primo hermano del mecanismo de control de la curva (YCC). El Banco Central ni siquiera se ha pronunciado, pero el Gobierno envía un mensaje a los operadores: siempre habrá un comprador en el mercado de deuda dispuesto a fijar un suelo.
El rendimiento del bono a tres décadas en Estados Unidos cae unos 14 puntos básicos, hasta el 5, 2 %, tras alcanzar el martes su nivel más alto en casi 20 años, en el 5, 34 %. Los rendimientos de los bonos españoles y franceses, por su parte, se han moderado, aunque de forma brusca, en unos dos puntos básicos. Los tipos de interés británicos han caído en unos cinco puntos. Los rendimientos suben cuando bajan los precios de los bonos, y estos caen debido a la reciente venta masiva. Aunque los bancos centrales no han modificado los tipos de intervención a corto plazo, los rendimientos de la deuda pública son la piedra angular del precio de casi todos los demás activos. «Ya sea en el sector inmobiliario, bursátil o de infraestructuras, si se produce una venta masiva significativa (de bonos), la situación se complica para estos activos», según la economista jefe del National Australia Bank, Sally Auld.
Sin ir más lejos, la subida del tipo de interés de los bonos japoneses a 10 años hasta el 3 % es también una señal de alerta para los mercados de deuda mundiales. Estos, durante años, han dependido de los bajos tipos japoneses que impulsan un flujo constante de inversión japonesa en el extranjero. Ahora, la competencia se está endureciendo. Sin embargo, el rendimiento de los bonos japoneses ha caído este miércoles unos cinco puntos básicos, tanto a 10 como a 30 años.
En el mercado de las materias primas, el petróleo sigue al alza, con un avance del 1 %, situándose así en torno a los 92 dólares por barril de Brent. Una vez que haya expirado la tregua firmada en junio, entra en juego el factor Trump y su rechazo a cualquier negociación con Irán. Esto ha llevado al mercado a pasar por alto el aumento semanal de 4, 4 millones de barriles en las reservas de Estados Unidos, frente a los 200 000 previstos.
Esta tarde, la Reserva Federal de Estados Unidos publicará las actas de la reunión de julio, en la que mantuvo los tipos de interés sin cambios. En ellas, su presidente, Kevin Warsh, inquietó a los mercados al ofrecer pocas pistas sobre si el banco central responderá a la inflación persistente y de qué manera lo hará. Nigel Green, director ejecutivo de la consultora financiera Vere Group, advierte de que «los gobiernos se enfrentan a una elección real entre la disciplina en el gasto y unos costes de deuda sustancialmente más elevados, y los mercados seguirán poniendo a prueba cuál de las dos opciones eligen». Queda por ver qué papel desempeñarán los bancos centrales.
El Ibex ha seguido la corrección que se prolonga por sexta sesión consecutiva, con el sector bancario como lastre. CaixaBank, Unicaja, Bankinter, Santander, Sabadell y BBVA ofrecen rendimientos entre el 1 % y el 2 %. El resto de las caídas significativas se reparten entre Indra, ACS y Merlin, con retrocesos en torno al 1, 5 %. El índice selectivo se sitúa un 1, 8 % por debajo del máximo histórico de cierre de 20 213, 6 puntos que marcó el 11 de agosto. Los índices europeos cerraron sin una tendencia definida. Los principales mercados del continente apenas registraron movimientos, con el Dax alemán y el Ftse británico en ligero avance y el Cac francés y el Euro Stoxx 50 en ligero retroceso.
La aversión al riesgo ha supuesto un pequeño apoyo para un dólar que, de otro modo, se estaría debilitando en los mercados de divisas. El yen, a 158 dólares, y el euro, a 1, 16 dólares, se alejan de la cifra de 160, que los inversores consideran que podría desencadenar otra ronda de intervención oficial.
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