En un contexto de incertidumbre geopolítica, el auge de la IA y el impulso de la autonomía estratégica, Luis Olazábal apuesta por una mayor diversificación de las carteras. El responsable de inversiones en España de Julius Baer, donde anteriormente ocupaba el cargo de asesor senior de inversiones, mantiene una perspectiva positiva sobre los ingresos variables, reconoce oportunidades en Europa y Asia, y cree que España reúne diversos factores para mantener el interés de los inversores. Al mismo tiempo, advierte de que la gran incógnita de los mercados pasa por la capacidad de las grandes empresas tecnológicas para rentabilizar las enormes inversiones realizadas en inteligencia artificial. Sigue leyendo.
El experto destaca que el S&P 500 está más barato que en enero, pero, ante las dudas sobre la capacidad de rentabilizar la inversión en IA, apuesta por la diversificación.
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En un contexto de incertidumbre geopolítica, el auge de la IA y el impulso de la autonomía estratégica, Luis Olazábal apuesta por una mayor diversificación de las carteras. Responsable de soluciones de inversión para España en Julius Baer, donde anteriormente fue asesor senior de inversiones, mantiene una visión positiva de la renta variable, identifica oportunidades en Europa y Asia y considera que España reúne factores diferenciadores para seguir atrayendo el interés de los inversores. Al mismo tiempo, advierte de que la gran incógnita de los mercados pasa por la capacidad de las grandes empresas tecnológicas para rentabilizar las enormes inversiones realizadas en inteligencia artificial. Pregunta. ¿Qué escenario económico prevé para el resto del año? Respuesta. Nos encontramos en un escenario de expansión, con un crecimiento vinculado al ciclo de inversión en inteligencia artificial y a otro ciclo de carácter más industrial, relacionado con la autonomía estratégica. Ambos impulsan una mayor demanda de capital y apuntan a tipos de interés más altos durante más tiempo. Vemos un riesgo muy bajo de recesión porque las familias y las empresas se encuentran en una situación muy saneada, con un bajo nivel de endeudamiento y capacidad para absorber las crisis. La economía es resistente, aunque el coste es una inflación estructuralmente más alta y unos déficits públicos elevados. Es difícil imaginar un liderazgo de las bolsas no estadounidenses con el petróleo a la alza. P. ¿Qué impacto está teniendo la situación geopolítica? R. Las perturbaciones geopolíticas suelen durar menos de lo que teme el mercado. La clave para las carteras es la tendencia subyacente: nos encontramos en un mundo multipolar, con regiones y países que buscan la autonomía estratégica. Todo ello está dando lugar a inversiones que se habían pospuesto en otros años y está impulsando parte del crecimiento económico. Nuestro mensaje principal para la renta variable es que el entorno actual exige una mayor diversificación. P. ¿Cómo sería esa diversificación? R. La inversión en inteligencia artificial seguirá siendo uno de los motores estructurales del crecimiento, pero empiezan a surgir dudas sobre su monetización. Esto requiere combinar a los líderes en IA con sectores menos correlacionados. Esto no significa que no debamos apostar por la tecnología, sino que debemos concentrar menos nuestras inversiones en ella. Además, ese otro ciclo de crecimiento fuera de Estados Unidos vinculado a la autonomía estratégica nos lleva a fijarnos en Europa y Asia, especialmente en Japón, China y la India. No abogamos ni por un cambio de liderazgo ni por una extensión a otros sectores y regiones. Es difícil imaginar un liderazgo de los mercados no estadounidenses con el petróleo a la alza, por lo que es necesario que se relajen las tensiones energéticas. ¿Qué sectores pueden beneficiarse de la búsqueda de la autonomía estratégica? A. Está estrechamente relacionado con el gasto en defensa, el gasto en infraestructuras, la repatriación de las cadenas productivas y la independencia energética. Se trata de un ciclo más industrial, pero con muchos temas que tienen recorrido. . España se ha convertido en un país a tener en cuenta en la construcción de centros de datos por sus bajos costes energéticos. P. ¿Considera que en Estados Unidos las valoraciones ya son demasiado exigentes? R. Hay una parte del mercado que se ha disparado mucho, pero el S&P 500 ha subido menos que el crecimiento de los beneficios, por lo que está más barato que a principios de año. La valoración no es un problema general del mercado en la actualidad. P. ¿Puede el mercado asimilar las megafusiones anunciadas en bolsa? . R. Por el momento lo está haciendo con una capacidad razonable y las valoraciones se mantienen contenidas. El riesgo radica en la elevada demanda de capital, que está aumentando su coste, y en el hecho de que este aumento se produce antes de que las empresas puedan monetizar sus inversiones. P. ¿Podría reducirse la brecha entre Europa y Estados Unidos? R. Creemos que sí. Es la siguiente región a la que hay que mirar para diversificar. Necesitamos que el petróleo se normalice porque pesa mucho en los costes, pero si eso ocurre, Europa presenta muy buenas perspectivas desde el punto de vista del crecimiento de los beneficios empresariales. P. ¿Cuál es su opinión sobre la Bolsa española? . R. En Europa nos gustan los países periféricos y, especialmente, España. El sector financiero, que es el más grande, presenta una estructura de tipos que debería permitir mantener los márgenes, la eficiencia en los costes y una sólida concesión de crédito. Todo ello favorece el crecimiento de los beneficios, los dividendos y las amortizaciones de acciones. Por otro lado, los servicios públicos, tradicionalmente defensivos, presentan una tendencia al crecimiento cada vez mayor debido a su vinculación con los centros de datos. España se ha convertido en un país a tener en cuenta en este ámbito por sus bajos costes energéticos, gracias a la inversión en energías renovables. P. ¿Qué papel desempeña la renta fija en las carteras? . R. En un mundo en crecimiento, preferimos la renta variable, pero la renta fija vuelve a ofrecer rentabilidades capaces de superar la inflación. Para los perfiles conservadores, se pueden construir carteras con calificación de inversión y duraciones medias sin asumir riesgos excesivos. Para quienes buscan una mayor rentabilidad, vemos oportunidades en la deuda emergente. . P. Además de la geopolítica, ¿qué otros riesgos tenéis en cuenta? R. Existe una gran incertidumbre sobre la monetización de la inteligencia artificial. Las grandes empresas tecnológicas han pasado de operar en cuasi-monopolios, con bajos costes y en entornos poco intensivos en capital, a entornos hipercompetitivos, con altos costes y fuertes necesidades de inversión. No está claro cómo se les compensará por ese esfuerzo. Ante esta incertidumbre, nuestra respuesta es construir carteras más diversificadas y equilibradas.
