En los últimos años, el plástico ha estado en el centro del debate medioambiental porque es uno de los materiales más cuestionados por generar residuos, así como porque depende en gran medida de materias primas fósiles, lo que lo vincula directamente con el cambio climático y las emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque no va a desaparecer, su presencia sigue creciendo en el sector de la construcción gracias a su capacidad para reciclarse y tener una segunda vida. Según el informe «La economía circular del plástico», elaborado por Plastics Europe, en 2024 España incorporó alrededor de un millón de toneladas de plástico reciclado, de las cuales una cuarta parte se destinó al sector de la construcción. Sigue leyendo «La contratación pública frente a. . . » La economía circular no depende únicamente de la innovación tecnológica. La normativa y la contratación pública de las administraciones se perfilan como dos de las principales palancas para consolidar un mercado estable para el plástico reciclado. Según Óscar Hernández, director de la Asociación Nacional de Recicladores de Plásticos (Anarpla), la volatilidad del precio del plástico virgen sigue condicionando las decisiones de compra: «Cuando baja el precio de las materias primas vírgenes, muchos fabricantes reducen su consumo de material reciclado, a pesar de sus ventajas medioambientales». Los resultados de la investigación de esta asociación muestran que la producción de plástico reciclado puede tener una huella de carbono 14 veces menor que la de la materia prima virgen con la que se sustituye. La contratación pública ecológica puede ser una herramienta clave para impulsar la circularidad de los plásticos. Por ello, el sector exige que los pliegos de condiciones de la contratación pública incorporen porcentajes mínimos de plástico reciclado postconsumo en productos como tubos, tuberías, perfiles, aislantes o desagües. Anarpla señala que la legislación española y europea ya permite la introducción de estas normas, pero su aplicación sigue estando limitada. En 2023, solo el 34, 7 % de las licitaciones incorporaban criterios ecológicos.
El reciclaje encuentra nuevas aplicaciones en ventanas, tuberías y aislantes, pero la recuperación de residuos sigue siendo un tema pendiente.
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En los últimos años, el plástico ha estado en el centro del debate medioambiental porque es uno de los materiales más cuestionados por generar residuos, así como porque depende en gran medida de materias primas fósiles, lo que lo vincula directamente con el cambio climático y las emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque no va a desaparecer, su presencia sigue creciendo en el sector de la construcción gracias a su capacidad para reciclarse y tener una segunda vida. Según el informe «La economía circular del plástico», elaborado por Plastics Europe, en 2024 España incorporó alrededor de un millón de toneladas de plástico reciclado, de las cuales una cuarta parte se destinó al sector de la construcción. Sigue leyendo «La contratación pública frente a. . . » La economía circular no depende únicamente de la innovación tecnológica. La normativa y la contratación pública de las administraciones se perfilan como dos de las principales palancas para consolidar un mercado estable para el plástico reciclado. Según Óscar Hernández, director de la Asociación Nacional de Recicladores de Plásticos (Anarpla), la volatilidad del precio del plástico virgen sigue condicionando las decisiones de compra: «Cuando baja el precio de las materias primas vírgenes, muchos fabricantes reducen su consumo de material reciclado, a pesar de sus ventajas medioambientales». Los resultados de la investigación de esta asociación muestran que la producción de plástico reciclado puede tener una huella de carbono 14 veces menor que la de la materia prima virgen con la que se sustituye. La contratación pública ecológica puede ser una herramienta clave para impulsar la circularidad de los plásticos. Por ello, el sector exige que los pliegos de condiciones de la contratación pública incorporen porcentajes mínimos de plástico reciclado postconsumo en productos como tubos, tuberías, perfiles, aislantes o desagües. Anarpla señala que la legislación española y europea ya permite la introducción de estas normas, pero su aplicación sigue estando limitada. En 2023, solo el 34, 7 % de las licitaciones incorporaban criterios ecológicos.
