Se ha establecido un nuevo orden en la Bolsa española. Durante varios años, la rivalidad en el mercado bursátil entre Inditex e Iberdrola fue intensa. Sin embargo, con el fin de los tipos de interés cero y una serie de resultados excepcionales, el sector bancario ha recuperado su importancia. La recuperación se ha observado en todos los ámbitos, siendo Santander el principal ejemplo. Para más información, consulta el siguiente artículo.
La inestabilidad financiera y la presión sobre el gasto ayudan a los bancos a resistir el descenso del gasto de los hogares y de las empresas.
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Cambio de dirección en la Bolsa de España. Tras años en los que la lucha por el trono bursátil fue un pulso entre Inditex e Iberdrola, el fin de los tipos cero y una racha de resultados récord han devuelto a la banca al primer plano. Aunque Santander se ha convertido en el mejor modelo de este giro, el fenómeno ha sido generalizado.
Paso a paso, la entidad presidida por Ana Botín ha ido superando niveles clave. El último, este viernes. Tras una fugaz salida de Inditex en la sesión anterior, el banco ha vuelto a ganar capitalización. Con una capitalización bursátil de 175. 210 millones de euros, Santander se sitúa por delante de los 174. 350 millones del grupo textil. El reto inmediato es consolidar esa sorpresa al cierre. De ser así, supondría el regreso al liderazgo que no había tenido desde 2018.
La culminación de una espectacular carrera bursátil le ha llevado a situarse como el banco más valioso de España y el mayor de la zona del euro. Desde finales de 2023, Santander ha multiplicado su valor en bolsa por más de cuatro. Y, si en 2025 más que duplicó su valor, este año ha subido un 17 %. La clave ha sido la combinación de dos factores favorables para el negocio y el sector: las subidas de los tipos de interés desde el 0 % con el que comenzó 2022 y una economía sólida. Aunque el precio del dinero ha caído por debajo de los máximos de la posguerra de Ucrania, la semana pasada el BCE aprobó la primera subida de tipos desde 2023. El contexto actual dista mucho del choque inflacionista que siguió al inicio de la guerra en Ucrania, pero la institución europea no quiere arriesgarse a un nuevo repunte de los precios. Las entidades, que empezaban a ver limitado su potencial de mejora a medida que los tipos se estabilizaban, han acogido el giro monetario con alivio. La subida de los tipos actúa como combustible para el sector financiero, mejora los ingresos y refuerza el atractivo de los bancos en el mercado bursátil.
Inditex, por su parte, ha recuperado el pulso en las últimas semanas, pero aún no logra cerrar el año con beneficios (cede un 0, 5 %). En un entorno marcado por la inestabilidad geopolítica y la incertidumbre económica, las empresas relacionadas con el consumo no esencial se encuentran entre las más penalizadas. Y ahí es donde se encuentra Inditex. El aumento de los precios de la energía supone una carga directa para el gasto de los hogares. Cuanto más altas son las facturas de electricidad y suministros, menor es la renta disponible para compras no esenciales, como la moda. Este cambio en el consumo resulta beneficioso para el negocio de Inditex, que se ve muy influido por la fortaleza de la demanda de las familias.
Inditex, por su parte, ha recuperado el ritmo en las últimas semanas, pero aún no logra cerrar el año con beneficios (cede un 0, 5 %). En un entorno marcado por la inestabilidad geopolítica y la incertidumbre económica, las empresas relacionadas con el consumo no esencial se encuentran entre las más penalizadas. Y ahí es donde se encuentra Inditex. El aumento de los precios de la energía supone una carga directa para el gasto de los hogares. Cuanto más suben las facturas de electricidad y suministros, menos ingresos quedan disponibles para compras no esenciales, como la moda. A ello se suma el impacto del aumento de los tipos de interés, que encarecen la financiación y reducen aún más la capacidad de gasto. El resultado es un enfriamiento de la demanda, un factor clave para un modelo de negocio como el de Inditex, estrechamente vinculado al dinamismo del consumo de las familias.
Los analistas también se muestran optimistas respecto al banco. El 77, 8 % de las entidades que siguen a Santander aconsejan seguir comprando acciones del banco, frente al 18, 5 % que recomienda mantenerlas y solo una correduría considera que la entidad cotiza a niveles exigentes.
Entre quienes ven margen para seguir aumentando la exposición a Santander se encuentran los analistas de Bankinter, que incluyen al banco en su lista de los «cinco grandes». El equipo destaca como principales puntos fuertes a corto plazo la tasa de crecimiento, la mejora de la rentabilidad, el control de la morosidad y el exceso de capital. «A pesar de la incertidumbre macroeconómica, el banco mantiene unas perspectivas favorables», subrayan. En el plan estratégico presentado a principios de año, la entidad se fijó el objetivo de alcanzar un beneficio neto de 20 000 millones de euros, lo que supone un aumento del 42 % respecto a los 14. 101 millones de euros registrados a finales de 2022.
Junto con la mejora de los fundamentos, la entidad anunció un ambicioso plan de remuneración para los accionistas. Tal y como se detalló en febrero, tiene previsto duplicar el dividendo en efectivo para 2028: de 24 céntimos por acción en 2025 a 48 céntimos para ese año. Las empresas de inversión han respaldado esta hoja de ruta. Los analistas de Goldman Sachs destacan que la combinación de ingresos, costes y provisiones permitirá que el beneficio por acción crezca a un ritmo de uno y medio en los próximos años.
Los analistas del banco estadounidense se encuentran, de hecho, entre los más optimistas respecto al futuro de Santander. Junto con su recomendación de compra, han fijado un precio objetivo de 13, 8 € por acción, claramente por encima de los 12, 34 € que marca el consenso de Bloomberg. Los expertos señalan que la entidad superó en un 3 % las previsiones de consenso, impulsada por un margen de interés —la diferencia entre lo que el banco cobra por los préstamos y lo que paga por los depósitos— mejor de lo esperado, así como por unos costes más bajos y una carga fiscal inferior a la prevista.
Sin embargo, más allá de las cifras del trimestre, la atención de los analistas se centra en las perspectivas. «El banco ha confirmado todos sus objetivos, que pasan por un crecimiento medio anual de un dígito, basado en el dinamismo de las comisiones, la contención de los costes y un beneficio neto de más de 14 100 millones de euros en 2026», subrayan.
De cara a 2027, los expertos esperan que la aportación de TSB —la filial británica adquirida a Sabadell— y la operación con la estadounidense Webster respalden un crecimiento de dos dígitos del beneficio neto, junto con un coeficiente de capital superior al 13 %. «Creemos que el fuerte impulso de los ingresos debería seguir aumentando la rentabilidad de Santander; estimamos un beneficio neto de unos 17, 1 mil millones de euros para 2026, incluyendo aproximadamente 1, 9 mil millones procedentes del plusvalía de la venta de Polonia, por encima del objetivo de más de 14. 1 mil millones», añaden.
Así, el equilibrio entre la banca y el consumo se inclina de nuevo hacia el lado financiero en un entorno de subida de los tipos de interés y de presión sobre el gasto de los hogares. La incógnita es si este nuevo equilibrio ha llegado para quedarse o si, al igual que en ciclos anteriores, dependerá de la evolución de la inflación y de la respuesta de los bancos centrales.
