El pasado viernes por la mañana se vivió una especie de enfrentamiento en Madrid. Desde un punto de vista dialéctico, y en lo que respecta a una de las principales preocupaciones del sector financiero, la iniciativa en curso en Bruselas para racionalizar la regulación bancaria parece significativa. Por un lado del ring se encontraban los principales bancos españoles, encabezados por la Asociación Española de Bancos (AEB) y la CECA, y los dos principales responsables del sector, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de España. Entremos en materia.
El supervisor y los bancos están comprometidos con la consecución de la unión bancaria, pero tienen opiniones divergentes sobre los requisitos de capital necesarios.
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Este viernes por la mañana se ha producido una especie de combate de boxeo en Madrid. Al menos desde un punto de vista dialéctico y en torno a uno de los temas más candentes del mundo financiero: el proceso de simplificación de la regulación bancaria que Bruselas está llevando a cabo en estos momentos. En un lado del ring se encontraban las principales entidades bancarias españolas, encabezadas por las dos patronales del sector, la Asociación Española de Bancos (AEB) y la CECA; en el otro, los reguladores: el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de España.
La posición del sector la expuso la presidenta de la AEB, Alejandra Kindelán, en unas jornadas organizadas por esta asociación junto con la CECA y la UNACC (la patronal de las cooperativas de crédito). Consideran que Europa debe avanzar en materia de crecimiento e inversión, para lo cual el sector bancario es crucial. Así pues, se han defendido cuestiones que las entidades han reiterado en los últimos meses ante Bruselas, como la necesidad de aportar certidumbre en materia de requisitos de capital, de combinar la búsqueda de la estabilidad financiera con la competitividad del sector, o de completar la unión bancaria. Una medida en este sentido permitiría, según Kindelán, inyectar 2 mil millones en crédito en toda Europa y 25 mil millones solo en España.
Los tres principales actores del sector han recopilado todos estos detalles. En la misma mesa redonda habían intervenido el representante de Santander, Héctor Grisi; el presidente del BBVA, Carlos Torres; y el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar. Torres, por ejemplo, ha reivindicado el papel de los bancos como canal clave para la inversión y la competitividad, mientras que Grisi se ha centrado en la falta de crecimiento como principal problema de Europa y ha pedido soluciones más rápidas en lugar de esperar a que Bruselas complete el largo proceso de reforma legislativa.
Una de las cuestiones que han abordado es la fragmentación del mercado europeo y la necesidad de completar la unión bancaria. Algo que ha puesto de manifiesto Gortázar. En su opinión, esto no solo se debe a la creación de un fondo único europeo de garantía de depósitos, sino también a otras normas comunes, como las relativas a la quiebra, el derecho mercantil, el fiscal. . . También ha defendido la necesidad de seguir unificando los dos elementos de la unión que, sobre el papel, ya están en marcha: el supervisor único y la resolución de entidades. Sin embargo, ha querido mostrar una visión optimista del sector. «Tenemos un problema de rentabilidad y se debe a que aún no contamos con un mercado integrado», afirmó.
La necesidad de avanzar en el mercado único europeo y en la unión bancaria ha sido uno de los puntos comunes en las intervenciones de bancos y reguladores. La jornada contó con la presencia de un invitado de honor, Frank Elderson, vicepresidente del Consejo de Supervisión del BCE. Según su análisis, el problema de la falta de competitividad tiene más que ver con la fragmentación y la solución debe pasar por una mayor integración. «Debemos cumplir con las obligaciones que tenemos», afirmó y, junto con la necesidad de completar la unión bancaria, abogó por trabajar en la unión de los mercados, de la que los bancos pueden beneficiarse para crecer.
Ha habido menos consenso en otras cuestiones. Elderson ha destacado el importante papel de los bancos en la financiación de las inversiones que Europa necesita. No obstante, quiso trazar una línea clara entre la simplificación, que consideraba deseable, y la posible desregulación, que ha planteado debido a su posible impacto en la resiliencia de las entidades. Según él, el resultado de este proceso no debería ser una reducción de los niveles de capital de los bancos, sino más bien mecanismos para determinar los requisitos de capital más claros y sencillos.
En la misma línea, José Manuel Campa, expresidente de la Autoridad Bancaria Europea (ABE), ha hecho hincapié en que los niveles de capital de los bancos superan en 4, 8 puntos por encima de los requisitos de los supervisores. «¿Por qué y para qué? », ha preguntado, y ha señalado la escasa previsibilidad a la hora de fijar estos requisitos, lo que hace que los bancos quieran situarse muy por encima de ellos, pero también ha planteado la posibilidad de que dispongan de estos colchones porque no encuentran dónde invertirlos de forma rentable. Tanto Campa como Fernando Reto, presidente del Instituto de Estabilidad Financiera del BPI, han rechazado una de las peticiones de los bancos: que el BCE tenga un segundo objetivo, la búsqueda de la competitividad, junto con la estabilidad financiera.
