El incendio de Burgohondo, en Ávila, que acabó siendo el centro de atención de la Sierra Oeste de Madrid, es el mayor registrado en España desde que se tienen datos y afectó a una superficie equivalente a la del municipio de Madrid o a toda la Área Metropolitana de Barcelona. El incendio de Los Gallardos, en Almería, que ha causado el mayor número de víctimas mortales en Andalucía, afectó a una superficie cuatro veces mayor que la de la Casa de Campo de Madrid, o a un territorio equivalente al del Parque Natural de Collserola, el pulmón verde que rodea Barcelona. Por su parte, el incendio de Vall d’Uixó afectó a una superficie equivalente al 70 % del término municipal de Valencia. Es importante que la sociedad pueda comprender la magnitud de los incendios forestales que están asolando el territorio español este verano. Sigue leyendo.
Desde agosto del año pasado, el informe de evaluación debe cuantificar cómo el fuego, las inundaciones o la desertificación amenazan el valor de la vivienda
Fuente: MRSS-S News
El incendio de Burgohondo, en Ávila, que acabó en contacto con los focos de la Sierra Oeste de Madrid, es el mayor desde que se tienen datos en España y afectó a una superficie equivalente a la del municipio de Madrid o a toda la Área Metropolitana de Barcelona. El incendio de Los Gallardos, en Almería, que ha causado el mayor número de víctimas mortales en Andalucía, afectó a una superficie cuatro veces mayor que la de la Casa de Campo de Madrid, o a un territorio equivalente al del Parque Natural de Collserola, el pulmón verde que rodea Barcelona. Por su parte, el incendio de Vall d’Uixó afectó a una superficie equivalente al 70 % del término municipal de Valencia. Es importante que la sociedad pueda comprender la magnitud de los incendios forestales que están asolando el territorio español este verano. También es fundamental aportar claridad sobre el estado de los edificios afectados por estos incendios. Según datos de Registradores de España, el incendio de Burgohondo ha afectado a casi 2 000 edificios repartidos entre los 20 municipios del perímetro y, más allá de nuestras fronteras, el declarado en el departamento francés de Gironda —que se ha extendido hasta el área metropolitana de Burdeos— ha destruido más de 240 viviendas. Ante estas catástrofes, el ciudadano de a pie se preguntará qué factores determinan que su vivienda pueda verse comprometida en caso de incendio forestal. El origen del incendio puede deberse a una fuente natural (un rayo), ser involuntario o por descuido, o bien puede ser intencionado. Se trata de causas que no pueden modelizarse y que no forman parte del triángulo de factores que determinan si un edificio está en riesgo de incendio forestal: la meteorología, la topografía y el combustible forestal. La primera, la meteorología, tiene una influencia decisiva cuando se cumple la «regla del 30» (temperaturas superiores a 30 °C, vientos superiores a 30 km/h y humedad relativa del aire inferior al 30 %). Se trata de un factor ajeno al control humano y que se ve amplificado en episodios de olas de calor. El segundo, la topografía, tiene una influencia significativa: cuanto mayor es la pendiente, mayor es la velocidad de propagación. Por último, el combustible forestal incluye tanto la vegetación viva como la seca. En la actualidad, Miteco pone a disposición de los ciudadanos diversas estadísticas y bases de datos, entre ellas la frecuencia de incendios forestales por municipio, considerada por el propio Ministerio como «el instrumento básico para la gestión de los incendios forestales en España». Estos datos muestran el número de incendios a lo largo de décadas. Esto es relevante porque en estos datos se integran los tres factores que determinan el riesgo de incendio, además del detonante. Cuando se tiene en cuenta un intervalo de 10 años, se considera una sucesión de fenómenos meteorológicos dentro de un período de tiempo, lo que nos acerca al concepto de clima, y al comparar períodos recientes, la comparación entre ellos puede reflejar implícitamente la acción del cambio climático. No obstante, también podría reflejar una conservación deficiente de las montañas como consecuencia del uso más generalizado de combustible forestal en la zona circundante. La necesidad de cuantificar riesgos como los incendios forestales, que pueden afectar al valor de un préstamo hipotecario, ha llevado a que, desde agosto del año pasado, el valor de tasación de los inmuebles deba tener en cuenta el efecto de los factores ambientales en su cálculo. De este modo, al elaborar el informe de tasación, el tasador deberá comprobar, al inspeccionar el entorno del inmueble, la existencia de riesgos potenciales, mientras que las sociedades de tasación deberán proporcionar bases de datos con indicadores climáticos y metodologías para medir su impacto en el valor. Con el fin de homogeneizar los criterios, las sociedades de tasación de la AEV (Asociación Española de Valoración) han desarrollado la primera norma sectorial de sostenibilidad, en la que, además del riesgo de incendios forestales, se incluyen las inundaciones fluviales o costeras, la desertificación y los riesgos sísmicos y volcánicos. En cuanto al riesgo de incendio forestal, se clasifica en función de la frecuencia de los incendios forestales y, además, puede tenerse en cuenta la presencia de combustible potencialmente peligroso, como masas forestales, en un radio inferior a 5 km del inmueble tasado. De este modo, el informe de valoración se convierte en un documento esencial para el ciudadano que desea conocer los riesgos medioambientales que afectan al valor de un inmueble. El secretario general de la AEV es Jorge Dolç.
