La posibilidad de que SEAT deje de ser una marca de automóviles, que se hizo pública el jueves al darse a conocer los planes de reestructuración del Grupo Volkswagen para hacer frente a su crisis, ha tenido un impacto negativo en las empresas, los políticos, los sindicatos y otros actores económicos y sociales de Cataluña y España. Fue la historia de una muerte sin previo aviso: ya hacía años que se sabía que Cupra, la nueva empresa creada dentro de la propia SEAT en 2018, centralizaría la estrategia de electrificación y aumentaría la rentabilidad, acabando por eclipsar a la histórica marca, que cuenta con 76 años de antigüedad. Pero esa no es la razón por la que haya sido menos doloroso. El periodo de negociaciones que ahora se abre para ultimar las medidas del grupo alemán se verá afectado por la preocupación, no solo por el fin de una marca emblemática, sino también por el impacto que esto puede tener en la fábrica de Martorell, núcleo en torno al cual gira toda la industria automovilística catalana, y como el mayor centro de empleo de Cataluña, con más de 15 000 puestos de trabajo directos. Sigue leyendo.
Empresarios, trabajadores y políticos confían en la continuidad industrial de la fábrica, pero admiten que el impacto de perder la marca podría ser mayor
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La posibilidad de que SEAT deje de ser una marca de automóviles, que se hizo pública el jueves al darse a conocer los planes de reestructuración del Grupo Volkswagen para hacer frente a su crisis, ha tenido un impacto negativo en las empresas, los políticos, los sindicatos y otros actores económicos y sociales de Cataluña y España. Fue la historia de una muerte sin previo aviso: ya hacía años que se sabía que Cupra, la nueva empresa creada dentro de la propia SEAT en 2018, centralizaría la estrategia de electrificación y aumentaría la rentabilidad, acabando por eclipsar a la histórica marca, que cuenta con 76 años de antigüedad. Pero esa no es la razón por la que haya sido menos doloroso. El periodo de negociaciones que ahora se abre para ultimar las medidas del grupo alemán se verá afectado por la preocupación, no solo por el fin de una marca emblemática, sino también por el impacto que esto puede tener en la fábrica de Martorell, núcleo en torno al cual gira toda la industria automovilística catalana, y como el mayor centro de empleo de Cataluña, con más de 15 000 puestos de trabajo directos. Sigue leyendo.
