Una de las muchas contradicciones de nuestro tiempo es cómo las grandes empresas publican beneficios récord al tiempo que modifican sus modelos de negocio. Lo más fácil es llegar a la conclusión de que el anunciado «apocalipsis laboral» ha comenzado con la implantación de la inteligencia artificial. Sin embargo, este no es el caso, al menos no en la mayoría de los casos: cuando los gigantes empresariales reducen su plantilla mientras se preparan para adoptar la IA, cuentan con menos lastre a la hora de afrontar las grandes inversiones que ello requiere. De hecho, salvo en el caso de las empresas más punteras en tecnología, la implantación de las máquinas que se autodenominan «pensadoras» no ha hecho más que empezar. La IA se instala sola o será gratuita, y es posible que algunas personas descubran que resulta más cara de lo previsto y quieran volver a contratar a los empleados de la empresa de carne y hueso. Otra razón para ajustar las plantillas es la de siempre: las empresas se ven obligadas a mostrar disciplina en el gasto para satisfacer a los mercados. Por el momento no hay señales del apocalipsis: las tasas de desempleo se sitúan en mínimos históricos en EE. UU. (4, 2 %), en la zona del euro (6, 2 %) y en España (10, 3 %), al igual que en la mayor parte del mundo desarrollado. Seguir leyendo
No es que los puestos de trabajo ya puedan ser sustituidos por robots pensantes, sino que hay que invertir mucho dinero para llegar a ese punto. Las empresas de telecomunicaciones, la banca y el sector tecnológico están recortando gastos. El automóvil es una historia trágica.
Noticias MRSS-S
Una de las muchas contradicciones de nuestro tiempo es cómo las grandes empresas publican beneficios récord al tiempo que modifican sus modelos de negocio. Lo más fácil es llegar a la conclusión de que el anunciado «apocalipsis laboral» ha comenzado con la implantación de la inteligencia artificial. Sin embargo, este no es el caso, al menos no en la mayoría de los casos: cuando los gigantes empresariales reducen su plantilla mientras se preparan para adoptar la IA, cuentan con menos lastre a la hora de afrontar las grandes inversiones que ello requiere. De hecho, salvo en el caso de las empresas más punteras en tecnología, la implantación de las máquinas que se autodenominan «pensadoras» no ha hecho más que empezar. La IA se instala sola o será gratuita, y es posible que algunas personas descubran que resulta más cara de lo previsto y quieran volver a contratar a los empleados de la empresa de carne y hueso. Otra razón para ajustar las plantillas es la de siempre: las empresas se ven obligadas a mostrar disciplina en el gasto para satisfacer a los mercados. Por el momento no hay señales del apocalipsis: las tasas de desempleo se sitúan en mínimos históricos en EE. UU. (4, 2 %), en la zona del euro (6, 2 %) y en España (10, 3 %), al igual que en la mayor parte del mundo desarrollado. Seguir leyendo
