El sector aeroespacial se enfrenta a dificultades debido a la nueva situación del petróleo. En un año en el que el precio del petróleo superó con frecuencia los 100 dólares por barril, la aerolínea estadounidense Spirit dejó de operar, mientras que incluso empresas financieramente estables como Ryanair redujeron sus horarios de vuelos. Para empresas como GE Aerospace, valorada en 322 000 millones de dólares, Safran, en 150 000 millones, y Rolls-Royce, en 158 000 millones, esto supone un inconveniente. Estas empresas prosperan cuando las aerolíneas aumentan sus vuelos y necesitan servicios de mantenimiento y piezas de recambio a través del sector posventa. Encontrarás más información si sigues leyendo.
GE, Safran y Rolls-Royce mantienen una importante cartera de pedidos, lo que, por el momento, impide que la reducción surta efecto.
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«Breakingviews»: ya sabes que se trata de un tipo de texto en el que el autor expresa opiniones y extrae conclusiones a partir de su interpretación de la información y las cifras. GE, Safran y Rolls-Royce tienen una carga de trabajo considerable que, por el momento, impide que la reducción se materialice. Las instalaciones de mantenimiento de motores de avión de Safran en Zaventem, cerca de Bruselas. No estoy seguro de si conseguiré llegar a tiempo. Debido a la habitual situación emergente del petróleo, la industria aeroespacial está teniendo dificultades. La aerolínea estadounidense Spirit dejó de operar en un año en el que el precio del petróleo superó con frecuencia los 100 dólares por barril, mientras que incluso empresas financieramente estables como Ryanair redujeron sus horarios de vuelo. Es un fastidio para empresas como GE Aerospace, que tiene un valor de 453 millones de dólares (286 mil millones), Safran, que tiene un valor de 150 000 millones de dólares (133 000 millones de euros), y Rolls-Royce, que tiene un valor de 158 000 millones de dólares (140 000 millones de euros), etc. Estas empresas se benefician cuando las aerolíneas vuelan con mayor frecuencia y, a través de transacciones posventa, necesitan mantenimiento y piezas de recambio. Airbus y Boeing no pudieron fabricar nuevos aviones al ritmo deseado por las aerolíneas tras la COVID-19, lo que condujo a la recuperación del transporte aéreo.
