«¿Vamos a facilitar que, ante determinadas patologías, nos rindamos unos a otros? Sí». El líder del PP, Alberto Nez Feijóo, pronunció estas declaraciones el martes en un acto empresarial en Terrassa (Barcelona), lo que supuso la conclusión de un polémico debate en la economía española. Se ha debatido mucho sobre la reciente reducción de las bajas temporales por incapacidad, que han alcanzado máximos históricos en los últimos años, pero no tanto sobre la importancia de las mujeres afiliadas a las mutuas en el sistema. Desde el lado de los empresarios se espera que otorgarles más poder alivie el problema, mientras que desde el sindicato se advierte del efecto negativo que tendría sobre la salud de los trabajadores. Se trata de un conflicto basado en una desconfianza unidireccional: la de los empresarios hacia los trabajadores enfermos, con la esperanza de que se acorten los procesos que consideran excesivamente largos en la sanidad pública, y la de los representantes de los trabajadores hacia las mutuas, a las que ven como una correa de transmisión de unos empresarios que anteponen la rentabilidad a la salud. Seguir leyendo
Los sindicatos critican duramente a estas entidades, a las que Feijóo propone otorgar más competencias, y abren el debate sobre la posibilidad de que su gestión pase a manos públicas, ya que actualmente está en manos de la empresa.
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«¿Vamos a facilitar que, ante determinadas patologías, nos rindamos unos a otros? Sí». El líder del PP, Alberto Nez Feijóo, pronunció estas declaraciones el martes en un acto empresarial en Terrassa (Barcelona), lo que supuso la conclusión de un polémico debate en la economía española. Se ha debatido mucho sobre la reciente reducción de las bajas temporales por incapacidad, que han alcanzado máximos históricos en los últimos años, pero no tanto sobre la importancia de las mujeres afiliadas a las mutuas en el sistema. Desde el lado de los empresarios se espera que otorgarles más poder alivie el problema, mientras que desde el sindicato se advierte del efecto negativo que tendría sobre la salud de los trabajadores. Se trata de un conflicto basado en una desconfianza unidireccional: la de los empresarios hacia los trabajadores enfermos, con la esperanza de que se acorten los procesos que consideran excesivamente largos en la sanidad pública, y la de los representantes de los trabajadores hacia las mutuas, a las que ven como una correa de transmisión de unos empresarios que anteponen la rentabilidad a la salud. Seguir leyendo
