El criterio con el que los inversores eligen dónde invertir su dinero ha cambiado al menos tres veces en tan solo unos meses. Primero fue el FOMO, el miedo a quedarse fuera del despegue de las grandes tecnologías. Luego llegó la época de los resultados y, con ellos, el temor a los costes irrecuperables de la IA y la exigencia de rentabilidad. El enfoque parece haber cambiado en las últimas tres semanas hacia la rentabilidad del capital invertido: cuánto gana la empresa por cada euro que gasta en el funcionamiento del negocio. Sigue leyendo.
Tras meses de subidas, algunos analistas prevén correcciones en el parqué.
Noticias de MRSS-S
El criterio con el que los inversores eligen dónde invertir su dinero ha cambiado al menos tres veces en tan solo unos meses. Primero fue el FOMO, el miedo a quedarse fuera del despegue de las grandes tecnologías. Luego llegó la época de los resultados y, con ellos, el temor a los costes irrecuperables de la IA y la exigencia de rentabilidad. El enfoque parece haber cambiado en las últimas tres semanas hacia la rentabilidad del capital invertido: cuánto gana la empresa por cada euro que gasta en el funcionamiento del negocio. Sigue leyendo.
