La Comunidad de Madrid rindió este viernes un emocionado homenaje al doctor Máximo García Padrós, una de las personalidades más relevantes de la historia reciente del coso madrileño, con el descubrimiento de un azulejo conmemorativo instalado en los bajos del Tendido 4, a escasos metros de la enfermería donde ha desarrollado una trayectoria profesional que ya alcanza las seis décadas.
El acto, presidido por el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, acompañado del director gerente del Centro de Asuntos Taurinos, Miguel Martín, reunió afición, compañeros y toreros
La Comunidad de Madrid rindió este viernes un emocionado homenaje al doctor Máximo García Padrós, una de las personalidades más relevantes de la historia reciente del coso madrileño, con el descubrimiento de un azulejo conmemorativo instalado en los bajos del Tendido 4, a escasos metros de la enfermería donde ha desarrollado una trayectoria profesional que ya alcanza las seis décadas.. El acto, presidido por el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, acompañado del director gerente del Centro de Asuntos Taurinos, Miguel Martín, reunió a numerosas figuras del toreo, representantes institucionales, amigos y familiares del homenajeado. Entre los asistentes se encontraban los matadores Curro Vázquez, Juan Antonio Alcoba «Macareno», Ortega Cano, Fortes, Fernando Robleño, Sergio Aguilar y Gonzalo Caballero, entre otros profesionales vinculados a la tauromaquia que quisieron acompañar al médico que tantas vidas ha salvado al otro lado de la reja de la enfermería.. La presencia de la familia García Padrós dio un especial valor emotivo al homenaje. Junto al veterano cirujano estuvieron sus hijos y allegados, especialmente Máximo García Leirado, quien representa la continuidad de una saga médica inseparable de la historia sanitaria de Las Ventas.. El reconocimiento institucional llega cuando se cumplen 60 años desde su incorporación a la enfermería venteña, adonde llegó en 1966 como ayudante de su padre, el doctor Máximo García de la Torre. Dos décadas más tarde asumiría la jefatura del equipo médico de la plaza, responsabilidad que continúa ejerciendo a sus 83 años. Durante este tiempo ha atendido a centenares de heridos, desde grandes figuras del toreo hasta banderilleros, picadores, operarios y espectadores.. Nacido en Madrid, en el barrio de Chamberí, y licenciado en Medicina por la Universidad Complutense, García Padrós se convirtió en 1985 en cirujano jefe de Las Ventas, recogiendo el testigo familiar y consolidándose como una autoridad internacional en cirugía taurina. Su nombre está ligado a algunas de las intervenciones más decisivas y complejas que se recuerdan en la historia de la plaza madrileña, donde ha sido considerado durante décadas el auténtico «ángel de la guarda» de los toreros.. Su experiencia quedó reflejada recientemente en el libro Reja de enfermería, una obra en la que recopiló las cornadas y casos médicos más relevantes registrados en Las Ventas, fruto de años de estudio de los miles de partes facultativos conservados en la enfermería del coso.. Visiblemente emocionado, García Padrós recibió el cariño de compañeros, aficionados y toreros en un homenaje que trasciende el reconocimiento profesional. El azulejo descubierto este viernes quedará para siempre al lado de la placa de su padre, el doctor Máximo García de la Torre, junto al quirófano donde ha combatido durante sesenta años la más difícil de las batallas: la de arrancar vidas a la muerte en cuestión de minutos.. Desde hoy, su nombre forma parte también de los muros de Las Ventas, el escenario al que ha dedicado una vida entera de entrega, conocimiento y servicio
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