¿A quién se le ocurre alguna sugerencia sobre vinos franceses? Mot 1911, Vin Nature de la Champagne, Château de Saran, Château Haut-Brion Blanc, Château Lafite-Rothschild 1945, Musigny Comte de Vogüé, Dom Pérignon Rosé 1959, Cuvée Ravissine y coñac Prince Eugène Réserve des Caves Maxim. Se prepararon 2. 500 botellas de esa colección para los 600 invitados (cuatro botellas por persona) al banquete del 14 de octubre de 1972, con motivo del 2. 500 aniversario del Imperio Persa que el sha Mohammad Reza Pahleví organizó junto a las ruinas de la ciudad imperial de Persépolis.
Hace 54 años, el rey de Irán celebró el 2. 500 aniversario del Imperio Persa con una fiesta absurdamente fastuosa que anunciaba una nueva edad de oro. Ese derroche se convirtió en un error que sus enemigos utilizaron en su contra.
¿A quién se le ocurre alguna sugerencia sobre vinos franceses? Mot 1911, Vin Nature de la Champagne, Château de Saran, Château Haut-Brion Blanc, Château Lafite-Rothschild 1945, Musigny Comte de Vogüé, Dom Pérignon Rosé 1959, Cuvée Ravissine y coñac Prince Eugène Réserve des Caves Maxim. Se prepararon 2. 500 botellas de esa colección para los 600 invitados (cuatro botellas por persona) al banquete del 14 de octubre de 1972, con motivo del 2. 500 aniversario del Imperio Persa que el sha Mohammad Reza Pahleví organizó junto a las ruinas de la ciudad imperial de Persépolis. Fue la fiesta más desmesurada del siglo XX, el lanzamiento de una nueva potencia mundial y el primer clavo en el ataúd del reino. En febrero de 1979, el shah y su familia abandonaron Irán en dos aviones y empezó la era de la República Islámica, el estado que este año se ha enfrentado y ha sobrevivido a Estados Unidos e Israel, y una extraña sucesión de causas y consecuencias llevó desde Persépolis hasta el desastre.La fiesta de 1972 tiene un papel muy importante en Persépolis, el libro más conocido de la recién fallecida Marjane Satrapi, pero son otros dos textos los que explican más minuciosamente la historia de aquel festejo de lujo infinito y absurdo: por un lado, Rey de reyes, de Scott Anderson, una historia de la revolución iraní que se subtitula significativamente «Arrogancia, engaño y errores catastróficos» (editorial Península, 2026). La otra fuente, Celebration at Persepolis, es obra de los iranólogos Martin Clark y Michael Stevenson y se publicó en inglés en 2008 junto a una colección de fotografías inconcebibles: disfraces, vestidos de gala, paseos nocturnos por el desierto, caravanas de limusinas…En una de las imágenes, caballeros vestidos de frac y señoras de largo comparten una mesa que zizaguea bajo unos toldos en un espacio inmenso y decorado con motivos parisinos. Son, sin duda, los 600 invitados del 14 de octubre, los de las 2.500 botellas. Su menú quedó registrado: huevos de codorniz rellenos de caviar gris; pavo asado con trufas, cordero, frutas al oporto…Mohammad Reza Pahleví estaba a punto de cumplir 53 años ese mes de octubre. Su tercera mujer, Farah Pahleví, cumplió 33 el mismo 14 de octubre. La primera parte del reinado de Reza había sido precaria. Su padre, el primer rey Pahleví, había apostado por Alemania en la II Guerra Mundial y, por eso, las potencias aliadas lo depusieron y lo sustituyeron por su hijo, al que atribuían un carácter débil. El segundo rey de la dinastía Pahleví tuvo que pelear por su dignidad personal, por la independencia real de su país y contra la injerencia soviética. ¿Cuál era su visión del mundo? El shah era, a la vez, un nacionalista convencido y un admirador de Occidente, un monarca absoluto del siglo XVIII y un enamorado de la tecnología y la modernidad que pilotaba aviones e invertía en arte contemporáneo. Demasiadas paradojas. En 1953, superó por los pelos un golp
Noticias culturales y actualidad
