El cortejo de Estée Lauder sobre Puig anima ya las quinielas sobre vencedores y vencidos, por mucho que la oferta aún no se haya presentado y exista desde hace semanas en una nebulosa que sólo pueden disipar ambas familias propietarias. Por ahora, la única información oficial se emitió el 23 de marzo, confirmando que mantienen conversaciones para una «potencial combinación de negocios». A partir de ahí, las noticias y análisis de los bancos de inversión sobre el precio objetivo de una posible propuesta de adquisición apuntan al lanzamiento de un pa a entre 18 y 19 euros por título. De hecho, la cotización de la empresa española de perfumería está llegando a estos precios, casi esta semana de los 18 euros, aunque el viernes 20, antes de que se hicieran públicas las negociaciones, se movió ligeramente por encima de los 15. Seguir leyendo
La normativa le obliga a vender si el oferente supera el 90% de los derechos de voto. Se calcula que tendría que hacerlo a 18 ó 19 euros. Ha entrado en la OPV 2024 a un precio de 24. 5
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El cortejo de Estée Lauder sobre Puig ya anima las quinielas sobre ganadores y perdedores, por mucho que la oferta aún no se haya presentado y exista desde hace semanas en una nebulosa que sólo pueden disipar ambas familias propietarias. Por ahora, la única información oficial se emitió el 23 de marzo, confirmando que mantienen conversaciones para una «potencial combinación de negocios». A partir de ahí, las noticias y análisis de los bancos de inversión sobre el precio objetivo de una posible propuesta de adquisición apuntan al lanzamiento de un pa a entre 18 y 19 euros por título. De hecho, la cotización de la empresa española de perfumería está llegando a estos precios, casi esta semana de los 18 euros, aunque el viernes 20, antes de que se hicieran públicas las negociaciones, se movió ligeramente por encima de los 15. El capital de Puig presenta una particularidad que ya dio mucho que hablar durante la salida a Bolsa de la firma, allá por mayo de 2024. La sociedad incorporó dos tipos de acciones, clase A y B. En términos de derechos políticos, los primeros dan cinco votos, mientras que los segundos dan sólo uno. Las acciones de clase A están en manos de la familia fundadora y no cotizan en los mercados, donde sólo hay acciones de clase B. Debido a este intercambio desigual, los Puig conservan más del 90% de los derechos de voto, a pesar de tener sólo alrededor del 70% del capital. El mecanismo, perfectamente compatible con la legislación, se utiliza a menudo en empresas familiares que buscan inyectar fondos en los mercados sin perder capacidad de decisión estratégica. Se trata, por definición, de proyectos a largo plazo. Hay instancias de referencia donde la familia Agnelli utilizó esta estructura para asegurar el control, como en Ferrari. Fue en 2015. La saga familiar continúa. Se constata, sin embargo, que apenas dos años después de blindar la empresa bajo esa fórmula, Puig pretende ceder el control de la compañía a un conglomerado mayor. La opa aparece a priori como el mecanismo para articular una operación que está lejos de ser hostil, que está siempre en el campo de la hipótesis, mientras que nada se comunica a los supervisores. No en vano, el Plácet de los Puig y el canje de sus acciones clase A por un porcentaje y una participación en el gobierno de Estée Lauder ya garantizan que la oferta saldrá adelante, pues la firma estadounidense ya tendría asegurado el control de las acciones. Una oferta de 18 ó 19 euros por título dejaría prácticamente en un callejón sin salida a los titulares de acciones de clase B, cuyos derechos de voto no superan el 10%, ya que el éxito de la operación, en el ámbito de los derechos políticos, estaría prácticamente garantizado. La normativa está diseñada para proteger a los minoritarios, y Puig se vería obligado en este escenario a lanzar una oferta en efectivo. Pero esta normativa sólo garantizaría a la minoría la igualdad de trato con la familia y un precio equitativo. Malas noticias para los que en algún momento llegaron a pensar, tanto cuando acudieron a la OPV de Puig a 24. 5 euros -convencidos del proyecto- como en los dos años siguientes -seguros de que el valor volvería a Bolsa- que el gestor de marcas como Carolina Herrera o Paco Rabanne era una apuesta de largo recorrido y tenía recorrido. Sólo era cuestión de paciencia. Si hay acuerdo entre Estée Lauder y la familia, no puede venir ni un señor blanco. Además, la legislación es otra sorpresa: la posibilidad de que estos inversores ni siquiera puedan conservar sus acciones de Puig. El artículo 116 de la Ley del Mercado de Valores, de 6 / 2023, establece que cuando, como consecuencia de una plena participación de una sociedad, «el oferente disponga de valores que representen al menos el 90% del capital que confiera derechos de voto y la oferta haya sido aceptada por titulares de valores que representen al menos el 90% de los derechos de voto», éste podrá exigir a los demás titulares de valores que los vendan a un precio equitativo. Es lo que, en el argot anglosajón, se denomina muy gráficamente squeezed- out, en tanto que significa exprimir la oferta. Es, en esencia, un derecho de venta forzosa. Esta previsión se completa con el Real Decreto 1066 / 2007, de 27 de julio, sobre el régimen de las ofertas públicas de adquisición de valores, que en su artículo 47 establece que «el precio de la contraprestación de la oferta pública se considerará justo». En otras palabras, si Estée Lauder establece una opa en efectivo para las acciones de clase B, tras integrar las acciones de clase A, el margen de actuación de los minoritarios será prácticamente nulo. De hecho, acudir a la OPA a 18 ó 19 euros parecería su única opción, mientras que el oferente podría liquidar esas acciones a posteriori con el trasfondo de una exclusión bursátil. Además, puede hacerlo por ley, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo y al mismo precio de la opa, que se considera equitativo. No cabe duda que el hecho que condiciona cualquier análisis de este escenario son los 24, 50 euros de la OPV de Puig hace apenas 24 meses. «Es el mercado, hombre», diría el clásico, citando el acuñado mantra para justificar una mala inversión. Incluso no fallarán quienes valoren la prima que se obtendría de los 15 euros a los que cotizaba la compañía antes del anuncio de conversaciones con Estée Lauder. Sin embargo, desde el sentido común, e incluso cumpliendo todos los requisitos legales, se entiende que al menos quepa la decepción -y el reproche- de quienes apostaron por una empresa marcada a fuego por un apellido y una trayectoria de éxito de décadas. Encontrarse con una operación empresarial que crea discapacidades no parece la perspectiva ideal. Si la minoría creía que el precio era injusto, ¿habría opciones legales? Según varios juristas consultados, si la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) autorizó la opción de exclusión como paso previo a la escindida, es posible recurrir al propio organismo, que tiene en su frente la protección de la minoría. Si finalmente no encuentra amparo, puede recurrir a la vía contencioso-administrativa, quizá en busca de una investigación más exhaustiva, superficadora de las sospechas que pudieran existir sobre un posible abuso de mercado. «En el sector de la belleza premium se necesita capital paciente, y eso es lo que da la familia», decía Marc Puig, presidente ejecutivo de la compañía, allá por noviembre de 2024, medio año después de marcharse a Bolsa. Y decía: «Quien no tenga confianza en que la familia va a hacer las cosas a largo plazo, que no invierta, pero le invito a que lo haga porque [la acción] es muy baja».
