En una época de megaconciertos coreografiados hasta el último detalle, en los que se instalan escenarios repletos de bellezas e influencias y el escenario se llena de músicos, coreógrafos y bailarines que van cambiando con cada tema, a Sting le ha complacido hacer justo lo contrario. Con su gira mundial, Sting 3. 0, que presentó el sábado en el Iconica Santalucía Sevilla Fest de la Plaza de España, el artista ha interpretado sus grandes éxitos, acompañado únicamente por dos músicos y un escenario desnudo. Sin artificios, sin florituras. Nada que distraiga la atención de sus joyas musicales.
El artista británico clausura el Iconica Santalucía Sevilla Fest en la Plaza de España ante 18 000 personas y con el cartel de «entradas agotadas» colgado desde hace meses
En una época de megaconciertos coreografiados hasta el último detalle, en los que se instalan escenarios repletos de bellezas e influencias y el escenario se llena de músicos, coreógrafos y bailarines que van cambiando con cada tema, a Sting le ha complacido hacer justo lo contrario. Con su gira mundial, Sting 3. 0, que presentó el sábado en el Iconica Santalucía Sevilla Fest de la Plaza de España, el artista ha interpretado sus grandes éxitos, acompañado únicamente por dos músicos y un escenario desnudo. Sin artificios, sin florituras. Nada que distraiga la atención de sus joyas musicales. Un repertorio como el de Sting, construido a lo largo de su exitosa y extensa trayectoria que comenzó hace medio siglo, aguanta la propuesta. Han sonado los himnos de su etapa en The Police, como Message in a bottle (1979), con la que ha abierto el concierto, Can’t stand losing you (1978), So lonely (1978), Every breath you take (1983) y Roxanne (1978), ambas en la recta final. Y para cerrar el recital, Fragile (1987), uno de los temas más emblemáticos de su carrera como solista. Para interpretarlo, Sting ha dejado el bajo que ha tocado durante toda la noche y ha tomado la guitarra acústica. El fin de fiesta ha sonado íntimo, como una caricia. Sin fuegos artificiales. Ni falta que hacía.Tampoco Sting, a sus 74 años, está para dar muchos botes sobre el escenario, a pesar de su buena forma física, trabajada durante más de tres décadas a base de yoga. De hecho, antes de sentarse para interpretar uno de los temas, ha dicho que estaba «un poco cansado». La confesión ha sido inmediatamente respondida con gritos de «guapo» por parte de un público que tampoco estaba para muchos trotes. Buena parte de los 18.000 espectadores que han abarrotado la Plaza de España, colgando el cartel de sold out hace meses, ha tomado asiendo en las gradas instaladas especialmente para este espectáculo.Durante la noche, no ha faltado tampoco el archiconocido Englishman in New York (1987), además de Mad about you (1991), Fields of gold y Shape of my meart, ambas de 1993, y Desert rose, Brand new day y A thousand years, las tres incluidas en el disco de Sting de 1999.El artista británico, que lleva décadas afincado en Nueva York, ha mostrado el skyline de la mítica ciudad estadounidense en el austero despliegue visual de su recital. Para esta gira, Sting se acompaña por el guitarrista Dominic Miller, colaborador suyo de largo recorrido, y por el batería Chris Maas (Mumford & Sons, Maggie Rogers). A lo largo de su carrera, ha vendido más de 100 millones de discos, combinando su etapa con The Police y su trayectoria como solista. Cuenta con infinidad de premios y reconocimientos: 17 premios Grammy, cuatro nominaciones al Oscar, un Golden Globe, un Emmy… También ha participado en más de quince películas y se ha implicado en causas sociales y medioambientalesLa propuesta intimista y casi acústica de Sting ha cerrado la sexta edición del Icónica Sevilla Fest que
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