Ucrania mantiene la presión sobre la industria petrolera rusa después de que el presidente de EE. UU. , Donald Trump, anunciara ante el mundo un acuerdo con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para que el Kremlin aumente su suministro de gasóleo al mundo, algo que Moscú ya había adelantado que haría, por iniciativa propia, días antes. Los drones ucranianos alcanzaron por la noche las instalaciones petroleras de Novoshájtinsk, fuente de combustible para el ejército ruso en su ofensiva en la región del Donbás, al este de Ucrania, y un importante enlace para su exportación de crudo desde la región fronteriza de Rostov del Don. Poco después, el Kremlin bombardeó Zaporizhia, causando, hasta el momento, 20 muertos, tres de ellos menores de edad, mientras que en Washington, Trump reclamaba un nuevo líder para Ucrania que sustituyera a Volodímir Zelenski. Seguir leyendo
«Zelenski podría haber detenido esta guerra muchas, muchas veces, y prefiere no hacerlo», afirma el presidente republicano. Al menos 20 muertos en un bombardeo ruso sobre Zaporizhia
Fuente: MRSS-S News
Ucrania mantiene la presión contra la industria petrolera rusa después de que el presidente de EE. UU. , Donald Trump, anunciara al mundo un acuerdo con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para que el Kremlin aumente su suministro de gasóleo al mundo, algo que Moscú ya había adelantado que haría, por iniciativa propia, días antes. Los drones ucranianos alcanzaron durante la noche las instalaciones petroleras de Novoshájtinsk, fuente de combustible para el ejército ruso en su ofensiva en la región del Donbás, al este de Ucrania, y un enlace importante para su exportación de crudo desde la región fronteriza de Rostov del Don. Poco después, el Kremlin bombardeó Zaporizhia, causando, hasta el momento, 17 muertos, tres de ellos menores de edad. El gobernador de la provincia de Rostov, Yuri Sliusar, ha informado del derribo de «más de 50 drones» durante el ataque. Sin embargo, la oleada logró atravesar las defensas rusas. Los vídeos y fotografías tomados por testigos mostraban un incendio de grandes proporciones en la terminal. Según un análisis del canal independiente ruso Astra, los proyectiles alcanzaron la terminal de carga de Yug Rusi, separada de la refinería y con capacidad para mover alrededor de 3, 5 millones de toneladas de combustible al año. El ataque también alcanzó un puente. El gobernador regional confirmó los daños y anunció la suspensión del transporte ferroviario «en todas sus direcciones». El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reaccionó casi de inmediato al acuerdo de Trump con Putin, que consideró una medida «deshonesta» y «débil» por parte del presidente estadounidense. Esto ocurre además cuando el equipo negociador de Kiev, liderado por altos cargos del círculo más cercano al presidente, se encuentra este fin de semana en Florida abordando un posible fin de la «terrible guerra o, al menos, lograr un alto el fuego», según declaró Zelenski en una nota de voz enviada a los periodistas el viernes por la noche. En los últimos meses, Ucrania ha desplegado una intensa ofensiva contra las infraestructuras energéticas rusas, llegando incluso a Siberia, a más de 2 500 kilómetros de distancia. Trump ha pedido en repetidas ocasiones a Zelenski que deje de ordenar tales ataques, pero estos no cesan a pesar de las órdenes de Putin. Moscú también está ejerciendo presión sobre Kiev, donde estos días se producen apagones, cortes de agua e interrupciones en el transporte público tras los últimos bombardeos de las tropas del Kremlin. Precisamente, el primer objetivo de los negociadores ucranianos en Estados Unidos es «un alto el fuego en el ámbito energético, es decir, el cese de los ataques contra las infraestructuras energéticas, lo que podría ser el primer paso para poner fin a la guerra». Todo ello unas horas antes del ataque a la terminal de Novoshájtinsk. . Según el Financial Times, en las conversaciones de Miami, los representantes estadounidenses han presionado a los ucranianos para que impidan que Kiev ataque las infraestructuras energéticas rusas. Han señalado que Washington podría poner fin a su colaboración en materia de inteligencia con Ucrania —fundamental para las fuerzas del país ocupado— si el Gobierno de Zelenski no cumple con los deseos de la Administración republicana, informa Macarena Vidal Liy. Tercera masacre de la semana. Tras el ataque a Zaporiyia, en el sureste del país, el sábado por la mañana, los servicios de emergencia ya han rescatado 17 cadáveres, tres de ellos de niños. Todo ello en una semana en la que el número de civiles fallecidos supera los 80 en diferentes regiones, especialmente en otras dos masacres además de la de hoy: una el miércoles en Preluki (Chernihiv) y otra en Kramatorsk (Donetsk), el jueves. . Las instalaciones de Novoshájtinsk se encuentran junto a la zona ocupada de Donetsk. Por lo tanto, se trata de un objetivo prioritario para Ucrania, ya que sus yacimientos abastecen a las fuerzas armadas rusas en su intento de conquistar el Donbás. Su refinería tiene además una capacidad de unos 5 millones de toneladas de petróleo al año, lo que equivale a unos 100 000 barriles de petróleo al día. La refinería había sido objeto de varios ataques desde principios de verano y suspendió sus actividades el pasado 25 de septiembre tras sufrir una nueva ofensiva ucraniana. Otro error de Trump. El bombardeo ucraniano tuvo lugar pocas horas después de que Trump anunciara al mundo un acuerdo con Putin para liberar sus reservas de gasóleo y, de este modo, bajar su precio a solo un mes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. «Rusia suministrará inmediatamente más de 300 000 toneladas de gasóleo a EE. UU. y al mercado mundial, otras 500 000 toneladas durante el mes de noviembre y 1 000 000 de toneladas inmediatamente después», declaró el presidente estadounidense. Sin embargo, Trump no había obtenido ninguna concesión real de Putin. Dos días antes de este anuncio, la agencia rusa Interfax reveló que las autoridades tenían previsto levantar su veto a la exportación de gasóleo, cuyos principales clientes son China y la India. Interfax se puso en contacto con múltiples fuentes, que afirmaron que «esta medida podría adoptarse para evitar la acumulación excesiva de existencias en varias refinerías». Desde julio, el Gobierno ruso ha vetado la venta de gasóleo a sus productores porque la campaña de bombardeos ucraniana ha reducido su mercado interno. No obstante, este combustible es más sencillo de refinar que la gasolina, y el sector ya se ha recuperado. El Gobierno ruso suspendió la exportación de gasolina hasta enero de 2027 y elevó los requisitos de las normas de calidad de Euro 5 a Euro 2 debido a la falta de suministro. En otras palabras, un combustible con menos aditivos, más perjudicial para los motores y el medio ambiente, y que no es aceptado en otros países vecinos, pero más sencillo de refinar para hacer frente a su crisis energética.
