Uno de los productos más destacados de cualquier cesta navideña es el jamón serrano. Ya sea en lonchas, en pata o en maza, se ha convertido, para muchos, en un alimento imprescindible de las fiestas de esta época del año. Pero para dar un paso más y seleccionar la mejor variedad —también entre los ibéricos— de entre todas ellas, es necesario dedicarle algo de tiempo e invertir en el producto adecuado. Seguir leyendo
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Primer plano de un chef cortando un jamón ibérico. Sammyvision (Getty Images) La historia del jamón curado, y especialmente del serrano, es casi tan antigua como la vida misma. El cerdo ya era considerado objeto de culto entre los celtas hace miles de años, pero también se le consideraba un alimento básico. Aunque el jamón, la parte más jugosa y sabrosa del animal, solía estar reservado para las clases más adineradas, los romanos lo adoptaron con mucho gusto. Según el Consorcio Serrano, el valor de las monedas romanas acuñadas con la forma de una punta de jamón durante el reinado de los emperadores Augusto y Agripa se debía a este hecho. La facilidad de su cría hizo que el cerdo siguiera consumiéndose en toda Europa durante la Edad Media y la Edad Moderna, ya fuera como carne o en forma de embutidos, y su matanza fue siempre, y en todo el continente, una de las mayores fiestas sociales del entorno rural. En España, el jamón serrano (llamado así por la costumbre de curarlo en las zonas altas de las montañas, donde el clima frío y seco facilitaba su curado) se convirtió en uno de los mayores símbolos de la gastronomía ibérica. Por este motivo, y para facilitar su disfrute, desde Escaparate hemos querido ofrecerte una serie de consejos para que aprendas a cortar y conservar tu jamón de la mejor manera posible. Y, de paso, recomendarte algunos de los accesorios (y la materia prima) que sin duda te resultarán útiles. ¿Cuál es la mejor forma de cortar un jamón? Ya sea ibérico, serrano, de cebo o de bellota, el corte siempre será el mismo, aunque nada es inamovible: ni siquiera por qué lado empezar a cortarlo. Hay quien prefiere hacerlo por la zona de la maza (en la parte más curvada del jamón), que es la más tierna, mientras que otros optan por la hendidura (en la parte más recta), una carne más curada. Es decir, aconsejan elegir la primera de las dos opciones (colocar el jamón con el aro hacia arriba) del Consorcio Serrano. Antes de empezar a cortarlo, asegúrate de tener todo lo necesario: al menos un buen cuchillo de jamón (hoja larga, de 22 a 30 cm) y un soporte para jamón, aunque también puede ser útil otro cuchillo para deshuesar y desgrasar el jamón (hoja ancha y de 14 a 22 cm), así como unas pinzas para manipular los cortes que vamos realizando. A partir de ahí, sigue estos pasos: Para empezar con el corte de la corteza, coloca el jamón en el soporte, con la parte inferior sobre el clavo y la superior sobre el tornillo, para que no se mueva durante el corte. Con un cuchillo de hoja ancha, haz un corte profundo alrededor de la pata, de unos 2 cm, por debajo de la cresta. Empieza a retirar la corteza y la grasa rancia de la parte exterior del jamón, pero solo de la parte que vayas a consumir, para que no se eche a perder innecesariamente. Asegúrate de retirar toda la grasa amarillenta, ya que eso le daría el
