Indra y Santa Bárbara están a punto de pasar de ser «enemigos públicos» a formalizar una de las alianzas más importantes de la historia reciente de la industria militar española. Ambas empresas negocian la creación de una empresa conjunta (joint venture) con el objetivo de unir fuerzas para los grandes contratos militares terrestres que España y el resto de Europa están adjudicando y adjudicarán en los próximos años en el contexto del rearme del Viejo Continente. Según El País, que cita a varias fuentes de las negociaciones entre ambas empresas que piden mantener el anonimato, Indra y General Dynamics (un gigante militar estadounidense de propiedad de Santa Bárbara) están muy cerca de alcanzar un acuerdo. Los responsables de Indra y el fabricante de armamento tradicional han optado por no hacer comentarios sobre las preguntas formuladas por este periódico. Seguir leyendo
La empresa española está a punto de cerrar un acuerdo con General Dynamics, propietaria de Santa Bárbara, lo que daría lugar a la creación del ansiado campeón nacional de la defensa que buscaba el Gobierno.
Fuente: MRSS-S News
Indra y Santa Bárbara están a punto de formalizar oficialmente una de las alianzas más significativas de la historia reciente de la industria militar española. Ambas empresas negocian la creación de una empresa conjunta (joint venture) con el objetivo de unir fuerzas para los grandes contratos militares terrestres que España y el resto de Europa están adjudicando y adjudicarán en los próximos años en el contexto del rearme del Viejo Continente. Según El País, varias fuentes de las conversaciones entre ambas empresas que piden mantener el anonimato, Indra y General Dynamics (un gigante militar estadounidense propietario de Santa Bárbara) están muy cerca de alcanzar un acuerdo. Los portavoces oficiales tanto de Indra como del histórico fabricante de armamento se han negado a hacer comentarios sobre las preguntas de este periódico. De concretarse, esto supondría la creación del tan esperado «campeón nacional» de la industria militar terrestre que buscaba el Gobierno. Hasta ahora, ya contaba con Navantia y Airbus, para el ámbito marítimo y aéreo, respectivamente, pero Indra y Santa Bárbara competían entre sí tras el giro tecnológico hacia el negocio militar. La relación entre ambas había tocado fondo durante la presidencia de Ángel Escribano al frente de Indra, quien intentó comprar Santa Bárbara, algo a lo que General Dynamics se opuso. Posteriormente, Indra se hizo con gran parte de los contratos que el Ejecutivo adjudicó el año pasado, incluido el de artillería sobre ruedas y orugas, valorados en conjunto en 7 240 millones de euros. Santa Bárbara estaba especialmente interesada en el contrato de obuses autopropulsados sobre orugas, para el que quería presentar su modelo Nemesis, presentado el año pasado. Al quedar fuera, recurrió ante la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo contra los contratos y las ayudas que el Ministerio de Industria aprobó para financiar los proyectos. Este periódico informó el mes pasado de que José Vicente de los Mozos, exconsejero delegado de Indra, había intentado reparar las relaciones dañadas con Santa Bárbara, pero había tenido un éxito desigual. Aunque las relaciones mejoraron, no se llegó a ningún acuerdo. En una entrevista concedida a este medio y publicada a principios de mes, Ángel Simón, presidente de Indra, reconoció que Indra estaba en conversaciones con Santa Bárbara y que ya se había dado a conocer la salida de De los Mozos y quién ocuparía su puesto. Poco después, la filial española de General Dynamics advirtió de que había comenzado a realizar recortes de plantilla en su planta de Sevilla debido a la cancelación por parte de Defensa de los contratos para el mantenimiento de los carros de combate Leopard y los sistemas de artillería SIAC, con los que las relaciones no son buenas como consecuencia de los recursos judiciales presentados por Santa Bárbara. La primera señal de que ambas empresas empezaban a entenderse se produjo la semana pasada, cuando Santa Bárbara presentó el recurso ante la Audiencia Nacional contra los contratos de artillería. La filial de General Dynamics aceleró al máximo los plazos para dar tiempo a las conversaciones con Indra, que Santa Bárbara admitió, por primera vez, que estaban avanzando. «Se están manteniendo conversaciones con Indra con el objetivo de unificar el sector, crear sinergias y aprovechar todas las capacidades industriales y tecnológicas de España. El recurso que Santa Bárbara ha interpuesto ante el Tribunal Superior de Justicia es de carácter procesal. Se cumplió el plazo legal para impugnar estas resoluciones ante la jurisdicción administrativa y había que seguir su tramitación técnica. Confiamos en el resultado de los esfuerzos que se están realizando», afirmaron fuentes de Santa Bárbara. Esta comunicación del fabricante de armamento puso de manifiesto que algo había cambiado sustancialmente en la mesa de negociaciones, ya que Indra había propuesto hasta entonces a la filial de General Dynamics que fuera un proveedor en el programa de artillería y no un socio que liderara el proyecto junto con Indra y EM&E. Esta última es la que tendría que fabricar el cañón de artillería. Para el contrato de subcontratación, Indra firmó un acuerdo con la surcoreana Hanwha para que le facilitara acceso a su plataforma de artillería K9, que Indra y sus socios tendrán que adaptar a las necesidades del Ejército de Tierra español. Aún quedan por concretar detalles importantes del acuerdo que Santa Bárbara e Indra están a punto de cerrar, como la participación en la empresa conjunta. Podría tratarse de una unión a partes iguales o de una en la que Indra tenga el control con un porcentaje ligeramente superior al de su socio. Cabe recordar que, cuando Indra estudió la integración con Mechanical & Engineering (EM & E), una de las propuestas que se pusieron sobre la mesa sería la misma que ahora está a punto de cerrarse, es decir, que en ese caso, los Escribes formarían una empresa conjunta con Indra a cambio de su capacidad industrial. Otra de las incógnitas que tendrán que aclarar tanto Indra como Santa Bárbara es cómo afectará este acuerdo a Tess Defence, la unión temporal de empresas (UTE) entre Sapa, Santa Bárbara, EM&E e Indra. A día de hoy, Tess cuenta con dos grandes contratos: el del vehículo blindado 8×8 Dragon-wheel y el del VAC. El primero ha sufrido varios retrasos —de hecho, no podrá cumplir el objetivo de entregas acordado con Defensa para este año—, pero ya se ha estabilizado, tal y como admitió el propio Simón. El segundo aún no se ha firmado. Por último, sigue estando muy lejos la posibilidad de que se reactive la fusión con Escribano. Si bien esta maniobra de Indra demuestra que la empresa ha sabido buscar alternativas a esta operación para seguir creciendo, una hipotética unión con EM & amp; E aportaría capacidades diferentes a las de Santa Bárbara, como las torretas.
