Los medios digitales se imponen cada año como forma habitual de pago, tanto en tiendas físicas como en compras por Internet o pagos entre amigos y familiares. Sin embargo, los expertos advierten de que un futuro sin billetes ni monedas sería peligroso para la economía. Un futuro sin efectivo es un escenario de alto riesgo, según dos responsables del Banco de España en un artículo publicado en el blog de la institución.
La desaparición de cajeros automáticos, sucursales y redes de distribución puede dejar a los ciudadanos sin una alternativa para pagar en caso de cortes de suministro o fallos tecnológicos.
Noticia de MRSS-S
Medios de pagoLa desaparición de cajeros automáticos, sucursales y redes de distribución puede dejar a los ciudadanos sin una alternativa para pagar en caso de cortes de suministro o fallos tecnológicos. Un hombre paga el pescado adquirido en el mercado de la plaza de Lugo, en la ciudad de A Coruña, en una imagen de archivo.Cabalar (EFE)Los medios digitales ganan cada año terreno como forma de pago habitual, tanto en los comercios físicos, como en las compras por internet o los pagos entre amigos y familiares. Pero los expertos advierten de que un futuro sin billetes ni monedas sería peligroso para la economía. “Tanto desde una perspectiva técnica como social, un futuro sin efectivo es un escenario de alto riesgo”, advierten dos responsables del Banco de España en una entrada publicada en el blog de la institución.Los billetes y monedas siguen siendo el medio favorito de pago para el 57% de los consumidores en España, según los datos del último Estudio sobre Hábitos en el Uso del Efectivo que publica cada año el propio Banco de España, pero existe una importante brecha generacional. Mientras las personas mayores de 54 años utilizan el efectivo como forma preferida para pagar, las personas de entre 35 y 54 años optan por la tarjeta y los menores de 35 por el móvil. Según las proyecciones, si estas tendencias se mantuvieran en el tiempo, en 2046 todos los grupos de edad usarían medios digitales y el uso del efectivo sería residual.De todas formas, los expertos apuntan que un futuro sin billetes ni monedas todavía queda lejos. Tanto el Banco Central Europeo (BCE) como los bancos de los países europeos han lanzado recomendaciones recientemente para que cada hogar conserve dinero en efectivo ante emergencias. Las autoridades monetarias temen que un fallo en la ciberseguridad o una caída en las telecomunicaciones deje a las personas sin poder acometer pagos. Como ejemplo, el apagón que sufrió España en abril de 2025.“Incluso si lográramos una ciberseguridad infalible y una conectividad universal, el efectivo seguiría siendo indispensable. El dinero físico no debe verse como un vestigio del pasado, sino como una red de salvaguarda tan necesaria como los extintores en un edificio digitalmente inteligente o las escaleras en cualquier rascacielos”, valoran los expertos del Banco de España.El artículo advierte de que hacer la transición desde una economía con efectivo a otra sin monedas ni billetes no es inevitable y que es un proceso complicado de revertir. En ese sentido, expone que mantener la infraestructura que supone el efectivo (imprentas, fábricas de monedas, redes de distribución, transporte del dinero, cajeros y oficinas) es caro. Si se reduce el uso del metálico, la tendencia es reducir toda esa infraestructura, de forma que en una situación crítica, podría haber dificultades para encontrar puntos en los que obtener billetes. Suecia representa el principal ejemplo de los riesgos que mencionan los expertos del Banco de España. Durant
