Pablo Hernández de Cos ha aprovechado su intervención en el simposio económico de Jackson Hole para abordar uno de los principales debates sobre el futuro del dinero: cómo incorporar las nuevas tecnologías al sistema financiero sin poner en peligro la confianza de los usuarios. En su discurso, el director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI) y exgobernador del Banco de España ha analizado las principales tendencias en la digitalización del dinero y ha mostrado su preferencia por los depósitos tokenizados —una versión digital y programable de los depósitos bancarios tradicionales— frente a las stablecoins. Sigue leyendo. Schnabel anuncia que el BCE pondrá en marcha el proyecto Pontes el próximo mes. El Banco Central Europeo (BCE) pondrá en marcha el próximo mes el proyecto Pontes, un sistema destinado a preparar la infraestructura financiera de la zona del euro para la tecnología de registro distribuido (DLT), un tipo de tecnología que incluye la cadena de bloques (blockchain), tal y como ha anunciado hoy en Jackson Hole Isabel Schnabel, asesora en materia de política monetaria. Este proyecto conectará las plataformas basadas en esta tecnología con los sistemas TARGET, la infraestructura tecnológica que utiliza actualmente el Eurosistema para liquidar pagos en tiempo real en euros. Schnabel ha centrado su intervención en las ventajas de estas tecnologías, que permiten la tokenización de activos y dinero, los cuales pasan a estar representados como tokens digitales en plataformas programables. «Sus beneficios serán especialmente significativos en la zona del euro, donde la tokenización no solo podría mejorar la eficiencia del mercado, sino también ayudar a superar la fragmentación que afecta desde hace tiempo a la infraestructura financiera europea», afirmó. El banco también ha explicado que las monedas estables no pueden sustituir al dinero del banco central, entre otras razones porque no pueden aumentar aún más su oferta en situaciones de tensiones de liquidez. Para el BCE, el dinero del banco central debe ser el pilar del sistema financiero: un activo programable, seguro y escalable que sirva de mecanismo para la liquidación de pagos. Schnabel deja la puerta abierta a que esta arquitectura financiera se estructure sobre la base de un único registro del Eurosistema o de un registro conectado a otras plataformas privadas, aunque parece inclinarse por esta segunda opción, para evitar cuellos de botella y potenciar la innovación, siempre que estos sistemas sean interoperables, a fin de evitar la fragmentación. «Para aprovechar al máximo sus ventajas, los bancos centrales también deben sumarse a la cadena de bloques. Esto implica introducir el dinero del banco central en el entorno tokenizado y modernizar las herramientas de aplicación de las políticas», subrayó, y en este marco destacó la puesta en marcha del proyecto Pontes y, posteriormente, de Appia, el siguiente paso en la digitalización del dinero europeo.
El director general del BPI aboga por la modernización del sistema financiero y advierte de los riesgos que suponen las monedas digitales privadas para la estabilidad financiera
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Pablo Hernández de Cos ha aprovechado su intervención en el simposio económico de Jackson Hole para abordar uno de los principales debates sobre el futuro del dinero: cómo incorporar las nuevas tecnologías al sistema financiero sin poner en peligro la confianza de los usuarios. En su discurso, el director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI) y exgobernador del Banco de España ha analizado las principales tendencias en la digitalización del dinero y ha mostrado su preferencia por los depósitos tokenizados —una versión digital y programable de los depósitos bancarios tradicionales— frente a las stablecoins. Si bien ha defendido la tecnología por su capacidad para transformar la forma en que pagamos y enviamos dinero, también ha argumentado que una modernización no debería alterar las características que hacen que la gente confíe en el dinero tal y como lo conocemos. Hoy en día, una persona espera que los 100 euros que tiene en su banco sean iguales a los 100 euros que tiene un amigo en otra entidad. Y seguirán valiendo lo mismo si decide realizar una transferencia. Según Cos, esa equivalencia y la confianza en el sistema y en el valor del dinero son dos de los elementos que hacen que cualquier sistema monetario sea esencial. En su intervención ha analizado el papel de las stablecoins y ha concluido que no siempre cumplen con estas garantías. Estas monedas digitales, impulsadas por entidades privadas, están diseñadas para mantener un valor estable y suelen estar vinculadas a una moneda real, como el euro o el dólar. Sin embargo, su valor puede verse afectado en momentos de tensión, aunque en menor medida que el de las criptomonedas, y esta paridad no siempre se cumple. ¿Cómo funciona esto en la práctica? Tether y USDC son dos monedas estables que intentan replicar el valor del dólar. Una persona que tenga Tether y quiera pagar a alguien que solo acepte USDC puede verse obligada a vender primero una moneda para comprar la otra, lo que puede alterar el valor o el precio en el proceso. Por lo tanto, la equivalencia automática no está garantizada. . «Dado que las desviaciones respecto a la paridad en los mercados secundarios son habituales y considerables en situaciones de tensión, es posible que esta transacción no se pueda llevar a cabo de forma conjunta. No existe ningún mecanismo que pueda garantizar la cohesión, según Hernández de Cos. Además, dedica un importante espacio de análisis a examinar cómo el uso masivo de las monedas estables afectaría a la estabilidad financiera. Actualmente, los depósitos de los hogares son una de las principales vías de que disponen los bancos para financiarse y conceder crédito. Si una parte significativa de este dinero se trasladara a las monedas estables, supondría un aumento de los costes de financiación que provocaría una pérdida de liquidez para los bancos y un incremento de los préstamos a hogares y empresas. «Si las reservas de las stablecoins se mantuvieran predominantemente en forma de depósitos bancarios mayoristas, la financiación minorista se vería sustituida por pasivos mayoristas más concentrados y sensibles a los tipos de interés. Esto aumentaría el coste marginal de financiación de los bancos y, por lo tanto, endurecería las condiciones para la concesión de crédito», advierte. A este respecto, señaló que las monedas estables podrían utilizarse en casos concretos, como en los mercados de préstamos descentralizados, pero siempre bajo normas claras y transparentes que garanticen su reembolso cuando se utilicen como medio de pago. También propone su uso como productos de inversión, sujetos a las normas de protección del consumidor. La alternativa que defiende Hernández de Cos consiste en aprovechar las nuevas tecnologías sin abandonar el sistema bancario actual. Su apuesta son los depósitos tokenizados, una evolución digital de los depósitos tradicionales que seguirían figurando como pasivos bancarios y cuyas transferencias se liquidarían con dinero del banco central. Para el economista español, este modelo permite preservar las garantías del sistema financiero y ofrecería las ventajas de la tokenización, como pagos más rápidos, transacciones programables y operaciones disponibles las 24 horas del día. «Los depósitos tokenizados operan dentro del sistema monetario de dos niveles. Mantienen el estrecho vínculo entre la captación de depósitos y la concesión de crédito. Esto garantiza que los fondos permanezcan en el sistema bancario, lo que reduce la posibilidad de que se produzca una desintermediación y refuerza su resiliencia, afirmó. Sin embargo, Cos advierte de que los depósitos tokenizados no son una alternativa perfecta y también presentan sus inconvenientes para el sector bancario. En este sentido, señala que la capacidad de operar las 24 horas del día podría acelerar la retirada de depósitos en momentos de tensión y que esto obligaría a los bancos a reforzar los mecanismos de apoyo para evitar situaciones de inestabilidad financiera. Asimismo, señala que podría ampliar la brecha entre los grandes bancos y los más pequeños, ya que estos últimos tendrían que asumir elevados costes para desarrollar la infraestructura tecnológica y se enfrentarían a una mayor competencia en materia de depósitos, lo que elevaría el coste de la financiación. Esto haría que las condiciones de crédito fueran más estrictas, especialmente para las pequeñas empresas que dependen en mayor medida de los bancos locales y regionales para su financiación. La conclusión de Cos es que la evolución de las finanzas digitales debe permitir aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías sin poner en peligro la estabilidad financiera. «La tokenización ofrece ventajas reales, como la programabilidad, la liquidación atómica y el funcionamiento las 24 horas del día. Pero el camino hacia el futuro sistema monetario pasa por mejorar lo existente al tiempo que se hace posible lo nuevo. «Si estamos en lo cierto, la próxima frontera del dinero será una financiación moderna, más rápida, más eficiente e inclusiva, construida sobre una base de confianza», concluye Cos. El Banco Central Europeo (BCE) pondrá en marcha el próximo mes el proyecto Pontes, un sistema destinado a preparar la infraestructura financiera de la zona del euro para la tecnología de registro distribuido (DLT), un tipo de tecnología que incluye la cadena de bloques (blockchain), tal y como ha anunciado hoy en Jackson Hole Isabel Schnabel, asesora de la autoridad monetaria. Este proyecto conectará las plataformas basadas en esta tecnología con los sistemas TARGET, la infraestructura tecnológica que utiliza actualmente el Eurosistema para liquidar pagos en tiempo real en euros. Schnabel ha centrado su intervención en las ventajas de estas tecnologías, que permiten la tokenización de activos y dinero, los cuales pasan a estar representados como tokens digitales en plataformas programables. «Sus beneficios serán especialmente significativos en la zona del euro, donde la tokenización no solo podría mejorar la eficiencia del mercado, sino también ayudar a superar la fragmentación que afecta desde hace tiempo a la infraestructura financiera europea», afirmó. El banco también ha explicado que las stablecoins no pueden sustituir al dinero del banco central, entre otras razones porque no pueden aumentar aún más su oferta en situaciones de tensiones de liquidez. Para el BCE, el dinero del banco central debe ser el pilar del sistema financiero: un activo programable, seguro y escalable que sirva de mecanismo para la liquidación de pagos. Schnabel deja la puerta abierta a que esta arquitectura financiera se estructure sobre la base de un único registro del Eurosistema o de un registro conectado a otras plataformas privadas, aunque parece inclinarse por esta segunda opción, para evitar cuellos de botella y potenciar la innovación, siempre que estos sistemas sean interoperables, a fin de evitar la fragmentación. «Para aprovechar al máximo sus ventajas, los bancos centrales también deben sumarse a la cadena de bloques. Destacó que esto implica introducir dinero del banco central en el entorno tokenizado y modernizar las herramientas de aplicación de las políticas. En este contexto, citó la puesta en marcha del proyecto Pontes y, posteriormente, Appia, el siguiente paso en la digitalización de la moneda europea.
