La principal preocupación de los inversores en petróleo en estos momentos son los precios excesivamente altos. Es comprensible: el cierre efectivo del estrecho de Ormuz desde principios de marzo ha hecho subir el crudo Brent hasta los 126 dólares por barril. Aun así, la salida de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la Organización de Países Exportadores de Petróleo la semana pasada podría significar que la característica más destacada del mercado en los próximos años no sea la escasez de suministro, sino su exceso. Seguir leyendo
La salida de los EAU de la OPEP podría hacer que el exceso de oferta sea la característica dominante del mercado en los próximos años
Feed MRSS-S Noticias
En estos momentos, la principal preocupación de los inversores en petróleo son los precios excesivamente altos. Es comprensible: el cierre efectivo del estrecho de Ormuz desde principios de marzo ha hecho que el crudo Brent suba hasta los 126 dólares por barril. Aun así, la salida de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la Organización de Países Exportadores de Petróleo la semana pasada podría significar que la característica más destacada del mercado en los próximos años no sea la escasez de oferta, sino su exceso. Los precios están ahora muy por encima de su nivel de mediados de abril, 90 dólares por barril, porque las reservas mundiales de crudo y productos derivados, que superan los 8. 000 millones de barriles, están disminuyendo rápidamente y se distribuyen de forma desigual. Además, a pesar del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, no está claro que el statu quo vaya a durar. Con ambas partes bloqueando el estrecho de Ormuz para presionarse mutuamente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está considerando los próximos pasos, que incluyen una operación terrestre, según informó Axios el jueves. Pero nuevas hostilidades podrían significar que el estrecho permanezca cerrado durante más tiempo. . Aun así, imaginemos que el estrecho se abre por la fuerza o que ambas partes llegan finalmente a algún tipo de acuerdo que permita reanudar el paso de la mayoría de los más de 120 buques que atravesaban diariamente el estrecho de Ormuz antes de la guerra. El mercado del petróleo sería muy diferente si los EAU se marcharan. La OPEP +, una alianza más amplia que los 11 miembros restantes de la OPEP, incluida Rusia, seguiría controlando el 42% del mercado mundial del petróleo, de 100 millones de barriles diarios, en lugar del 47% que controlaba cuando EAU formaba parte de ella. Sin embargo, la disciplina que ha permitido a la OPEP + recortar juntos casi cinco millones de barriles de producción diaria desde 2022 podría desmoronarse ante la salida de un Estado que tiene una parte tangible de su capacidad de reserva. El presidente del país del Golfo, Mohammed bin Zayed al-Nahyan (MbZ), se ha propuesto desde hace tiempo aumentar la producción diaria del país de 3. 5 millones de barriles a 5 millones de barriles. En 2022, un año antes de acoger la conferencia sobre el clima COP28, la empresa nacional de producción del país, Adnoc, adelantó este objetivo a 2027. La lógica es simple: si el pico de la demanda de petróleo impulsada por el clima llega más pronto que tarde, el consumo mundial de crudo caerá y las reservas de oro negro de los Estados del Golfo perderán valor. La actual guerra de Irán, que pone de manifiesto el riesgo de depender de una zona inestable para una fuente de energía tan fundamental, animará a los grandes compradores de combustibles fósiles del Golfo, como Japón, Corea del Sur e India, a realizar una transición más rápida hacia las energías renovables y nuclear, e incluso a volver al carbón. ¿Qué hará ahora Arabia Saudí, líder de facto de la OPEP? La capacidad de los EAU para aumentar su producción plantea un problema crucial. Con una producción diaria de petróleo de hasta 12 millones de barriles y una economía menos diversificada, el príncipe heredero Mohammed bin Salman tiene un incentivo aún mayor para aprovechar la capacidad excedentaria, que la Agencia Internacional de la Energía estima en 1. 7 millones de barriles diarios. La alternativa es que MbZ elimine su cuota de mercado. Cuando Arabia Saudí abre el grifo, los precios cambian con frecuencia. Los enfrentamientos de Riad con los productores estadounidenses de esquisto en la última década y su breve guerra de precios con Rusia en 2020 provocaron fuertes caídas del petróleo. Una batalla de precios perjudicaría a Arabia Saudí: el precio al que se equilibra su presupuesto nacional en 2026 ronda los 90 dólares por barril, mientras que para EAU, con una economía más diversificada, es de 45 dólares por barril. Sin embargo, a ambos países les cuesta menos de 10 dólares por barril extraer petróleo del subsuelo. En 2019, el folleto OPV de la petrolera estatal de Riad, Saudi Aramco, indicaba que sus proyectos podrían obtener una rentabilidad del 10% aunque los precios cayeran por debajo de los 20 dólares por barril. Es difícil predecir a qué nivel se estabilizarán los precios después de la guerra. La militarización iraní del estrecho de Ormuz hace que los inversores en petróleo esperen una prima de riesgo geopolítico de 10 dólares por barril, un posible retraso de varios meses cuando los productores del Golfo relancen la producción y una gran demanda cuando los países consumidores de petróleo repongan sus agotadas reservas. Aun así, la Administración de Información Energética estadounidense calcula que la producción mundial de combustibles líquidos superará al consumo en 2027 en más de 3 millones de barriles diarios. La crisis de Ormuz de 2026 llevará a los consumidores mundiales de petróleo a buscar alternativas a la dependencia del Golfo. Sin embargo, una posterior guerra de precios aún puede reducir el valor futuro del crudo a una fracción de lo que es ahora. Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Almudena Barragán, es responsabilidad de CincoDias
