Quince minutos son mucho o poco, según se mire. Es poco tiempo para, por ejemplo, hacer una paella, pero mucho para, por poner otro ejemplo, cocinar un huevo. Eso si no salimos de la cocina. Si aspiramos a espacios más amplios, como un cine, por ejemplo, es poco para una película, pero una eternidad para una ronda de aplausos. Eso es exactamente (aunque algunos dirían que fueron 16) lo que duró la ovación que recibió en la Gran Sala del Lido el equipo de *Bunker*, de Florian Zeller, con Penélope Cruz y Javier Bardem al frente. «Me alegro especialmente por el director», dice con cautela, pero sin molestarse en ocultar el entusiasmo, el actor un día después de todo y con la resaca de esos 15 minutos aún en los ojos.
El actor, que acaba de presentar *Bunker*, de Florian Zeller, habla de su colaboración con su pareja, su situación en Hollywood, los niños y el día en que dijo que no a una superproducción que le hizo ganar un Óscar.
Quince minutos son mucho o poco, según se mire. Es poco tiempo para, por ejemplo, hacer una paella, pero mucho para, por poner otro ejemplo, cocinar un huevo. Eso si no salimos de la cocina. Si aspiramos a espacios más amplios, como un cine, por ejemplo, es poco para una película, pero una eternidad para una ronda de aplausos. Eso es exactamente (aunque algunos dirían que fueron 16) lo que duró la ovación que recibió en la Gran Sala del Lido el equipo de *Bunker*, de Florian Zeller, con Penélope Cruz y Javier Bardem al frente. «Me alegro especialmente por el director», dice con cautela, pero sin molestarse en ocultar el entusiasmo, el actor un día después de todo y con la resaca de esos 15 minutos aún en los ojos. . Bardem recibe a un grupo de periodistas por aquello de hacer balance. Lo primero que llama la atención es la pareja en sí: Penélope y Javier, o Javier y Penélope. Pese a haber trabajado juntos desde Jamón, jamón hasta ocho veces, ésta es la primera en la que los dos dan vida a, en efecto, una pareja, un matrimonio, los padres de dos hijos y hasta a dos profesionales cercana o lejanamente relacionados con el arte. Es decir, la primera vez en que la realidad toca los pies y más cosas a la ficción. «Nos asustaba que la cosa fuera por Eyes Wide Shut (en referencia a la película de Stanley Kubrick protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman). Si se se trataba de destrozarnos delante de la cámara, no íbamos a hacerlo. No creo que sea interesante ni para el público ni para nosotros. Pero rápidamente vimos que no, que el argumento iba de reconectar, de tenerse en cuenta como seres humanos. Y entonces, sí», comenta el actor a modo de prólogo.. Para situarnos, en la película, Bardem da vida a un arquitecto que un buen día recibe la oferta de un milmillonario, además de tenoligarca, de construir el búnker que dice el título. De repente, Mefistófeles llama a la puerta y la tentación es mucha. Lo que sigue es una reflexión sobre la soledad, el aislamiento, la vida en dúo y la posibilidad de dejarse llevar por un sistema, el nuestro, donde todo está a la venta. y otra vez la realidad llama a la puerta de la estrella internacional que es Bardem.. ¿Alguna vez se ha sentido tentado por el diablo?. A ver, he hecho películas que son muy malas, pero no he tomado nunca una decisión únicamente motivada por el dinero. He trabajado en proyectos en los que me han pagado muy bien como Piratas del Caribe, pero también he participado en películas en las que no he cobrado nada. Sea como sea, lo que nunca me ha pasado es estar en la situación de decirme: «A ver cómo me levanto para hacer algo en lo que no creo».. Pausa.. «Es más, recuerdo claramente una vez que dije que no a una película en la que me ofrecían muchísimo dinero. ¿Lo cuento? Venga lo cuento. Fue por Poseidón, de Wolfgang Petersen. Lo que ocurre es que a la vez me ofrecieron No es país para viejos, de los hermanos Coen. Obviamente, me decidí por la segunda. También me acuerdo que mientras rodaba la de los Coen dio tiempo a que estrenaran la de Petersen y fui a verla en un cine de Tucson, que estaba vacío, para comprobar lo que me había perdido», dice y en la sonrisa queda claro que acertó. Un Oscar da fe de ello. Y sigue: «Claro que cuesta decir que no al dinero.Todos queremos vivir bien. Pero la frase «Enough is enough» tiene sentido. Hay mucho gente para la que todo es insuficiente. No es mi caso. Me basta con tener lo suficiente para dar estabilidad a mi familia y, especialmente, a mis hijos hasta que ellos puedan buscarse su propia estabilidad». Queda claro.. En Búnker, la pareja tiene que lidiar con el empeño de una de sus hijas de no despegarse de las pantallas y aquí, y van tres, lo que está a un lado y otro de la pantalla se vuelven a ver las caras. ¿Qué opina de que se limite o se prohíba el uso de las redes sociales a los menores de 16 años? «Me parece maravilloso. Pero también soy consciente de que es muy complicado llevarlo a cabo… De la misma manera que era yo el que le ponía los VHS a mi madre, ahora son mis hijos los que me enseñan todo de tecnología y sé perfectamente que basta prohibir algo para que encuentren la forma de saltárselo». Otra pausa. «Nuestro hijo tiene 15 y ha empezado con el móvil hace un año. Nuestra hija tiene 13 y no tiene móvil aún. Pero más allá de eso, somos muy insistentes en informarnos muy bien cómo usa el mayor las pantallas, y qué ve, y lo comentamos en la mesa… Y no solo la tecnología. Pienso en el reggaetón. ‘A ver, hija mía, tú con 13 años, ¿qué opinas de esto de las burradas que dicen las letras?’ Digamos que en mi casa somos cuatro y hay mucho debate».. Como sea que una vez que empiezan las coincidencias entre el cine y la vida ya no acaban, hay más. En un momento de la cinta, el personaje de Bardem habla cara a cara con el que le encarga el proyecto que no es otro que un émulo de Elon Musk al que encarna Paul Dano. ¿Hasta en sus personajes tiene que erigirse en la conciencia de Hollywood, no le basta con el día a día? «Quizá la pregunta», responde, «habría que hacerla al revés: ¿por qué convertimos en extraordinario que Susan Sarandon, Mark Ruffalo o yo mismo denunciemos, por ejemplo, el genocidio de Gaza. ¿Qué sociedad estamos construyendo en que algo tan obvio puede llamar la atención? Pero diría también que las cosas están cambiando y ya hay ciertas narraciones que no se compran porque son inaceptables. Ya no llamamos tanto la atención».. Susan Sarandon denunciaba hace poco que estaba perdiendo trabajos por hacer pública su postura política?. Sí y creo que tiene mucho que ver con que es una mujer; tiene que ver con el desequilibrio de género en la industria.. La propia película, de nuevo, también habla de este desequilibrio, aunque en otros términos. El personaje de Penélope Cruz sacrifica buena parte de sí y su vocación por el triunfo de él. ¿Les ha pasado? «No. Tenemos una de las mayores suertes que se puede tener en el mundo, que es tener dos carreras independientes y totalmente satisfactorias. Eso nos permite estar tranquilos sin tener que mirarse por encima del hombre. Hemos ido creciendo y evolucionando al mismo tiempo. He estado en otras relaciones en las que no era así y siempre es complicado sea lo que sea a lo que te dediques. La envidia, el celo, la frustración, la sensación de que uno no puede celebrar lo suyo porque hace daño al otro… Todas esas cosas tan feas no nos ocurren».. De momento, el martes, uno y otro, Javier y Penélope recibieron 15 minutos de ovación los dos juntos. Por separado, siete minutos y medio para cada uno. El aplauso fue perfectamente real por dar vida a una pareja perfectamente irreal. O no tanto.
Noticias culturales
