La lluvia del Primero de Mayo ablandó la arena de la playa en la bajamar tras el partido de voleibol, dejando el suelo peludo. El cielo nublado proporcionó el escenario ideal para los nuevos techos del callejón. Isabel Díaz Ayuso, vestida de rojo picante, estaba encantada en su sátira, expuesta y no intimidada por el acero. Uceda Leal, El Cid y Javier Cortés, tres veteranos toreros con un total de 72 años de carrera, muy «al gusto de Madrid», presentaron sus toros a la presidenta de la Comunidad.
El Cid recibe una ovación a su regreso a Madrid tras fallar un espadazo triunfal contra un toro clave de El Pilar.
La lluvia del Primero de Mayo reblandeció la arena de la playa en la bajamar tras el partido de voleibol, haciendo que el suelo se pusiera peludo. El cielo nublado ofreció la cobertura ideal para descubrir los nuevos techos de los callejones. Isabel Díaz Ayuso, vestida de rojo vivo, se deleitaba en su sátira, expuesta y no intimidada por el acero. Uceda Leal, El Cid y Javier Cortés, los tres veteranos toreros con 72 años de carrera sumados y muy apreciados por el público madrileño, presentaron sus toros a la Presidenta de la Comunidad. La Goyesca volvió a atraer por segundo día consecutivo una participación masiva en Las Ventes, con las sierras de Madrid bañadas en papel, una imagen sorprendente en medio de la hostilidad exterior. La extensa decoración de la plaza no resultó en una exhibición valiente hasta casi el último toro en una corrida arrogante, engañosa y densa de El Pilar. Pero este chico de cierre, a diferencia del otro de apertura, trajo hechos diferentes, una nueva expresión, una mayor armonía, incluso otro heredero para la casa. Fue un toro importante para su transmisión. Javier Cortés lo dejó tan destruido y confinado que transformó la plaza, reviviendo la esencia de aquel niño que, en tantas tardes, prometió el paraíso.
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