La Agencia Internacional de la Energía alcanzó un acuerdo histórico en marzo al anunciar la liberación de 400 millones de barriles de petróleo y combustible para hacer frente al impacto de la guerra en Irán y al bloqueo del estrecho de Ormuz. Ahora, su director ejecutivo, Fatih Birol, ha pedido una nueva liberación de reservas que ayude a contener el precio del gasóleo, el gran cuello de botella de la crisis energética que amenaza a la economía y que no da señales de tregua ante la escalada de violencia en Arabia Saudí y los ataques de Ucrania contra las refinerías rusas. Para Birol, la situación actual del mercado del gasóleo «merece una atención inmediata». Seguir leyendo
El director ejecutivo de la agencia asegura que la situación actual del mercado «merece una acción inmediata» y pide una actuación conjunta en pro de la seguridad energética
Fuente: MRSS-S News
La Agencia Internacional de la Energía alcanzó un acuerdo histórico en marzo al anunciar la liberación de 400 millones de petróleo y combustibles para hacer frente al impacto de la guerra en Irán y al bloqueo del estrecho de Ormuz. Ahora, su director ejecutivo, Fatih Birol, ha pedido una nueva liberación de reservas que ayude a contener el precio del gasóleo, el gran cuello de botella de la crisis energética que amenaza a la economía y que no da señales de tregua ante la escalada de violencia en Arabia Saudí y los ataques de Ucrania contra las refinerías rusas. Para Birol, la situación actual del mercado del gasóleo «merece una atención inmediata». En un comunicado emitido el domingo, Birol anima a todos los miembros de la Agencia Internacional de la Energía a «evaluar si son necesarias liberaciones adicionales de gasóleo y, en caso de que consideren que dichas liberaciones son adecuadas, a establecer su alcance, calendario y carácter complementario». Se trata de un paso más tras el acuerdo alcanzado la semana pasada, en el que se decidió acelerar la liberación de las reservas de petróleo y gasóleo que aún están pendientes de entrar en el mercado en virtud del acuerdo alcanzado en marzo. En aquel momento se acordó una liberación de 400 millones de barriles, de los cuales se liberaron 325 millones, según informó la AIE la semana pasada. La agencia también detalló que quedan por liberar unos 100 millones de barriles e instó a su venta en el mercado, dando clara prioridad al gasóleo. Birol insiste de nuevo este domingo en que los países «que aún no han entregado íntegramente los volúmenes comprometidos en el marco de la “Acción Colectiva” de marzo deberían considerar si pueden acelerar las liberaciones restantes para cumplir este compromiso previo, dando prioridad al gasóleo». Algunos países, como Estados Unidos, ya han liberado volúmenes superiores a los comprometidos inicialmente en marzo, pero la AIE insta también a estos países a una liberación adicional de reservas más allá de marzo. La reunión del Consejo de Administración de la AIE se celebrará el 15 de octubre y podría ser la ocasión para un nuevo pacto. Birol señala que será una «oportunidad valiosa» para hacer balance de lo conseguido hasta ahora. «Al igual que hicimos en marzo, creo que podemos demostrar una vez más la capacidad de la AIE para actuar de forma conjunta en favor de la seguridad energética y la estabilidad económica», añade. El comunicado emitido este domingo por la AIE llega en un momento de renovadas tensiones bélicas en los dos frentes que afectan al mercado energético y, en particular, al gasóleo: Oriente Medio y Ucrania. Y hace referencia expresa a los nuevos ataques contra infraestructuras civiles y energéticas en Arabia Saudí, incluido el ataque hutí contra el Aeropuerto Internacional de Riad, que ha causado una docena de muertos y más de 300 heridos. El ataque plantea el peor de los escenarios para el precio del petróleo y sus derivados: el de un conflicto que afecta directamente a Arabia Saudí, país que, antes de la guerra contra Irán, producía alrededor del 10 % de la producción mundial, y que no solo repercute en su capacidad de exportación —las dificultades de navegación por el estrecho de Bab-el-Mandeb ya son una realidad—, sino que puede golpear el corazón de su economía y su infraestructura petrolera, incluidos los yacimientos. En septiembre, Arabia Saudí ya se vio obligada a cerrar durante unos días el oleoducto Este-Oeste, que sirve de alternativa para exportar crudo a través del mar Rojo ante el bloqueo de Ormuz, una decisión que elevó el precio del Brent a 110 dólares. El otro gran foco de tensión en el mercado energético es la guerra en Ucrania. Los misiles de Kiev han dejado fuera de combate a gran parte de las refinerías rusas, lo que explica en gran medida el continuo aumento de los precios del gasóleo y la gasolina. Paralelamente, las refinerías estadounidenses, que se han convertido en el mayor proveedor mundial de petróleo y combustible, están funcionando al máximo de su capacidad. El mercado del gasóleo sufre, por lo tanto, un déficit de oferta que alimenta la escalada de su precio —un 70 % desde el inicio de la guerra en Irán— y que está minando gravemente la popularidad de Donald Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre. En un intento por lograr una desaceleración antes de la fecha de las elecciones, Trump anunció el viernes un acuerdo con Putin para que Rusia libere miles de barriles de gasóleo en los mercados mundiales, aunque las cantidades anunciadas —un suministro inmediato de más de 300 000 toneladas de gasóleo a EE. UU. y al mercado mundial— solo representan el 10 % de la producción diaria rusa antes de los ataques a sus refinerías. Kiev respondió con nuevos ataques contra las infraestructuras rusas, ante lo cual Trump, de forma unilateral, prohibió a Ucrania detener su ofensiva e incluso exigió a Volodzmir Zelenski que dimitiera como presidente del país. Trump propició este domingo una tregua «inmediata» en materia energética con Rusia y Ucrania a través de su cuenta en las redes sociales. Teniendo plenamente en cuenta las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, en las que el Partido Republicano de Trump podría perder el control de ambas cámaras, tal y como sugieren las encuestas, hay que señalar que la energía, y concretamente el precio del gasóleo, está detrás de los acontecimientos y debates más recientes en el conflicto de Ucrania. Y sirve de base para la próxima reunión de la AIE, después de que su director ejecutivo haya pedido una nueva liberación de reservas estratégicas. una medida que, de aplicarse, contribuiría, como mínimo, a reducir el coste del combustible en un futuro próximo, tal y como ocurrió en marzo.
