Los esfuerzos del Tesoro de Estados Unidos por frenar la subida de los tipos de interés a largo plazo mediante una intensa operación de recompra de deuda el miércoles se han visto diluidos en pocas horas, lo que ha reavivado las preocupaciones provocadas por el máximo de las últimas dos décadas. Así, el Ibex, que comenzó la sesión al alza, ha cerrado a la baja, ya que los inversores interpretan el movimiento como un remedio temporal, un escepticismo que se ve reforzado por el precio del petróleo, que ha superado los 93 dólares, con un aumento de más del 2 %. El Ibex ha retrocedido un 0, 18 %, hasta los 19 811 puntos, mientras que Wall Street se sitúa entre el 0, 3 % y el 0, 6 %.
El descenso del índice se sitúa en el 0, 18 %, mientras que el precio del crudo «brent» supera los 93 dólares por barril.
Fuente: MRSS-S News
Los esfuerzos del Tesoro de EE. UU. por frenar la subida de los tipos de interés a largo plazo mediante una intensa recompra de deuda el miércoles han sido en vano. La mera intervención verbal del Gobierno estadounidense provocó una subida del precio de los bonos, lo que condujo a una caída de sus rendimientos y calmó en parte los ánimos de los inversores. El Tesoro de EE. UU. ha anunciado que duplicará el volumen de las recompras de deuda a largo plazo, después de que el tipo de interés de la deuda a 30 años alcanzara su nivel más alto desde 2007. Sin embargo, los inversores han comenzado a interpretar esta medida únicamente como un remedio temporal, y no como una solución estructural. Las dudas prevalecen en las bolsas, que registraron pérdidas generalizadas. El Ibex ha retrocedido un 0, 18 %, hasta los 19 811 puntos, mientras que Wall Street se sitúa entre el 0, 3 % y el 0, 6 %.
En los mercados persiste la preocupación por los elevados déficits fiscales, la presión derivada de la fuerte demanda de financiación por parte del sector de la inteligencia artificial y la inflación. Las actas de la última reunión de la Reserva Federal, publicadas este miércoles, lo confirman: a finales de julio, el banco central decidió, por una mayoría de 9 votos contra 3, mantener los tipos de interés sin cambios, en un rango del 3, 5 % al 3, 75 %. Sin embargo, muchos participantes consideraron que probablemente sería necesario un endurecimiento de la política monetaria si la inflación no disminuía. Y, por ahora, los precios no dan señales de bajar. «El próximo acontecimiento clave es el discurso del presidente de la Fed, Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole de la Reserva Federal de Kansas City la próxima semana», señalaron los analistas de OCBC. «A falta de una orientación prospectiva explícita, no esperamos un mensaje especialmente restrictivo».
Estos elementos conforman la combinación de diversos tipos de deuda hasta niveles que no se veían desde hacía tiempo. Así, tras el alivio de la presión, el rendimiento del bono estadounidense a 30 años sube tres puntos básicos, hasta el 5, 228 %, tras haber caído nueve puntos básicos en la sesión anterior. El rendimiento de referencia a 10 años se sitúa en el 4, 7 %, con un repunte similar al del bono a 30 años tras experimentar una caída de cinco puntos el miércoles. «El mercado no se limita a creer en el discurso de que Bessent pueda mantener de forma creíble bajo control los rendimientos de la parte larga de la curva», afirma Howard Du, estratega de TD Securities en Nueva York.
Las tensiones en el mercado de deuda no se limitan a Estados Unidos. Los tipos de interés en la mayoría de los países europeos se repuntaron ligeramente en la sesión del jueves, manteniéndose cerca de los máximos de varios años alcanzados en los últimos días. El aumento del tipo de interés a 10 años de los bonos japoneses hasta el 3 % es también una señal de cautela en Tokio. Aunque la buena noticia es que, en la sesión de este jueves, el rendimiento del bono de referencia a 40 años cayó casi 10 puntos básicos hasta el 4, 055 %, mientras que el del bono a 30 años bajó 8, 5 puntos básicos hasta el 4 %.
En el mercado de materias primas, el petróleo sigue al alza, con un avance del 2, 2 %, superando los 93 dólares por barril. Su escalada es, una vez más, una respuesta a los anuncios de Trump, que ponen a la economía iraní en riesgo de asfixiarse aún más, lo que pone en duda el desenlace de una guerra que ya ha sacudido los mercados energéticos. El mercado ha pasado por alto el aumento semanal de 4, 4 millones de barriles en las reservas de Estados Unidos, frente a los 200 000 esperados: lo que ha pesado entre los inversores son las cambiantes declaraciones de Trump, que ha llegado a hablar de «guerra económica» y «aislamiento» contra Irán.
En este contexto, los inversores se han mostrado cautelosos y las bolsas se han teñido de rojo, aunque las caídas han sido limitadas. El único índice del Viejo Continente que se ha librado de las pérdidas es el Mib italiano, que se ha salvado con un ligero aumento del 0, 2 %. En la bolsa española, Acerinox ha liderado las caídas y ha retrocedido un 2, 7 %, seguida de Sacyr, que se deja un 2, 2 %, y ArcelorMittal, un 1, 7 %. En el lado positivo se sitúan Repsol, que avanza un 2, 6 %, Caixabank, que sube un 1, 6 %, y Merlin, un 1 %.
El euro se mantiene cerca de su nivel más alto desde mayo y cotiza a 1, 168 dólares. Un dólar más débil podría formar parte de la compensación para mantener el atractivo de la deuda pública estadounidense ante los inversores extranjeros, según los analistas de OCBC en una nota recogida por Reuters.
El oro, por su parte, se mantiene estable, a 4. 420 dólares la onza. El miércoles pasado, el metal amarillo subió un 4 % y superó los 4. 500 dólares ante la decisión del Tesoro de EE. UU. de duplicar el ritmo de recompra de bonos. «Desde una perspectiva histórica, se trata de una reacción extraordinaria, pero los mercados del oro y la plata han mostrado en los últimos meses una sensibilidad mucho mayor a las oscilaciones del dólar, lo que ayuda a explicar este fuerte repunte», señaló Julius Baer.
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