Una hamburguesa dice mucho de la economía de un país. En este caso, no hay que fijarse en el «índice Big Mac», sino en la popularidad de este plato en China. Las principales cadenas estadounidenses tienen previsto abrir miles de nuevos restaurantes en el gigante asiático, algunos de ellos en zonas rurales, donde despiertan grandes expectativas. Mientras tanto, las cadenas locales intentan reinventarse para no quedarse atrás. . Seguir leyendo
El gigante asiático ha aumentado el consumo de uno de los alimentos más emblemáticos de la cocina estadounidense
Fuente: MRSS-S News
Una hamburguesa dice mucho de la economía de un país. En este caso, no hay que fijarse en el índice Big Mac, sino en la popularidad de este plato en China. Las principales franquicias estadounidenses tienen previsto abrir miles de nuevos restaurantes en el gigante asiático, algunos de ellos en zonas rurales, donde despiertan grandes expectativas. Mientras tanto, las cadenas locales intentan reinventarse para no quedarse atrás. . La causa principal de este auge es la crisis de consumo en China, que lleva a los hogares a optar por las opciones más baratas a la hora de comer fuera de casa. En ese sentido, la gran afición por el Big Mac, que casi desborda la dependencia, es un pésimo indicador. Por otro lado, el fenómeno parece señalar que las tensiones comerciales entre ambos países no son tan graves como podrían parecer. Y puede que lo sea. Pero los inversores que están detrás de los McDonald’s en China son, en realidad, chinos. Los estadounidenses, ante el deterioro del mercado, han huido. La cuestión no era que China se hubiera convertido en un mercado rentable, sino que era un enemigo empresarial. El auge hotelero que habíamos presenciado antes. Tendremos que acostumbrarnos a lo que pretende establecerse como nuevo modelo en el sector hotelero. Gaiaroos, cuya facturación aumentó un 211 % en el primer semestre del año, es una de las empresas especializadas en hoteles sin personal. Estos establecimientos están automatizados y funcionan con cerraduras inteligentes, gestión remota y atención al cliente digital las 24 horas. En cierto modo, lo que han hecho estos hoteles es copiar un modelo logístico que Airbnb llevaba años implantando, convertido de facto en un alojamiento sin personal, en el que se accedía a la habitación con una llave electrónica y se abandonaba sin ver a nadie. La amenaza de Polymarket une a demócratas y republicanos. Los políticos demócratas y republicanos estadounidenses coinciden en la necesidad de regular los mercados predictivos como Polymarket o Kalshi. Hay razones de peso: desde el uso de información privilegiada para apuestas relacionadas con la política, hasta la falta de protección de los consumidores frente a los perjuicios asociados a cualquier juego de azar. Pero no hay que olvidar que este tipo de mercados pueden ser una gran herramienta para los ciudadanos, al transmitir en tiempo real información sobre acontecimientos muy variados, sin la mediación de terceros. Esta función informativa debería poder mantenerse, además de una regulación que combata los abusos. Además, si la tecnología existe, lo más probable es que prohibirla no resuelva el problema. La frase del día. Debido a mi excelente relación con Kim Jong-One, de Corea del Norte, no me complace que Estados Unidos haya acordado desde hace tiempo participar en maniobras militares conjuntas con Corea del Sur. Donald Trump, presidente de EE. UU. Ferrari sigue haciendo historia, también en formato eléctrico. Ferrari sigue siendo Ferrari. La escudería italiana ha batido el récord del coche nuevo más caro jamás subastado al adjudicar uno por 40 millones de dólares en una subasta benéfica de Sotheby’s. Se trata de la versión «Zero» del Luce, su primer modelo 100 % eléctrico, comercializado el año pasado por 550 000 euros. Al principio, ese lanzamiento no convenció a los inversores: las acciones se desplomaron un 8, 37 % en la Bolsa de Milán. LoveFrom, el antiguo jefe de diseño de Apple, Jony Ive, dirigió el estudio y el diseño, y se creía que Ferrari había perdido su fuerza tradicional en favor de un aspecto que se asemeja al de un iPhone. Parece que, unos meses más tarde, al menos algunos conductores han empezado a valorarlo.
